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Paolo Gentiloni necesitará espaldas anchas para poner a Italia en orden

Tendrá que definir cómo manejar un posible rescate estatal del banco Monte dei Paschi di Siena. Además, enfrenta presión política sobre temas migratorios

Paolo Gentiloni y Mateo Renzi en la primera reunión de gabinete

Paolo Gentiloni y Mateo Renzi en la primera reunión de gabinete

Después de haber sido elegido el nuevo primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni hizo una breve y sobria declaración. Es un "gran honor" aceptar el cargo, el cual espera ocupar con "dignidad y responsabilidad", aseguró el ministro de Asuntos Exteriores de 62 años.

Su conducta mesurada marcó un fuerte contraste con la ebullición y las grandes ambiciones de Matteo Renzi, su predecesor reformista de 41 años cuya permanencia en el cargo llegó a su fin después de haber sido derrotado en un reciente referéndum constitucional.

También reflejó el hecho de que Gentiloni presidirá un gobierno cuyo mandato probablemente sea extremadamente corto: deberá conducir la tercera economía más grande de la eurozona hasta las próximas elecciones, que es probable que se lleven a cabo en el segundo trimestre de 2017.

"El próximo gobierno tendrá aspiraciones limitadas y poco espacio de maniobra", dijo Wolfango Piccoli, analista de la consultora Teneo Intelligence.

Sin embargo, Gentiloni inmediatamente enfrentará algunas decisiones de peso, que podrían ser muy antipáticas.

Una de ellas es cómo manejar un posible rescate estatal de Monte dei Paschi di Siena, el tercer banco más grande de Italia. Luego, Gentiloni tendrá que encarar conversaciones delicadas con Bruselas sobre política presupuestaria, y también enfrentar una renovada presión política sobre migración, en un momento en que el flujo de solicitantes de asilo empieza de nuevo a crecer. Dentro del país, su principal tarea será mediar las negociaciones parlamentarias sobre una nueva ley electoral, que probablemente no fluya sin sobresaltos.

Descendiente de una familia noble de la región central de Marche, donde hizo sus primeros pasos en política como activista de izquierda, Gentiloni surgió como sucesor de Renzi debido a dos principales factores. Para Sergio Mattarella, el presidente de Italia que lo eligió, lo considera lo suficientemente capaz para conducir el país y asegurar la estabilidad. Entre los legisladores del Partido Democrático, se lo ve como alguien que probablemente no se interponga a un regreso de Renzi en las próximas elecciones.

Gentiloni no espera ninguna luna de miel en el actual clima político plagado de tensiones tras la reciente campaña por el plebiscito. Alessandro Di Battista, líder del Movimiento Cinco Estrellas anti establishment, lo llamó el "avatar" de Renzi en un posteo de Facebook. "Es el último político profesional que está únicamente interesado en que sus ciudadanos pierdan su soberanía", agregó Di Battista. Mientras tanto, Giorgia Meloni, presidente del partido de extrema derecha Fratelli d’Italia, dijo que Gentiloni es simplemente un "títere" de los lobistas.

Si bien es relativamente poco conocido fuera de los círculos de política externa, Gentiloni hizo su marca en dos años como ministro de Asuntos Externos, función que asumió en octubre de 2014 después de que su predecesora Federica Mogherini se mudara a Bruselas como jefa de política exterior de la UE.

Gentiloni fue clave en las negociaciones junto a John Kerry, el secretario de Estado de EE.UU., en torno a la creación de un gobierno de unidad nacional para poner fin a la guerra civil en Libia, cuya estabilidad es prioridad para Roma debido a los temores relacionados con el terrorismo, la migración y la seguridad energética. En cuanto al Brexit, adoptó una postura relativamente conciliadora hacia el Reino Unido antes y después de la votación a favor de abandonar la UE.

Y si bien Italia siguió impulsando dentro de la UE una postura más tolerante hacia Moscú en cuanto a las sanciones económicas, no ocultó su frustración hacia la Rusia de Vladimir Putin. "La solución militar no es una solución en Siria", dijo este mes refiriéndose al bombardeo a Aleppo por parte de Rusia.

En cuanto a la política interna, Gentiloni proviene de la misma orilla centrista de la izquierda italiana que abrazó Renzi. En los noventa fue vocero de Francesco Rutelli, el alcalde de Roma. En 2006 asumió como ministro de Comunicaciones en el gobierno de Romano Prodi, desde donde se peleaba con Berlusconi por el control que éste tenía sobre los medios.