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Obama viaja a Londres con un mensaje anti "Brexit"

La Casa Blanca de Obama comunicó que el Reino Unido tendrá mayor influencia en cuestiones económicas y de seguridad adentro de la Unión Europea que afuera del bloque.

Obama viaja a Londres con un mensaje anti

Esta semana, el viaje del presidente Barack Obama a Londres representará algo extraño: un político que está a favor de que el Reino Unido siga formando parte de la Unión Europea y que, al mismo tiempo, es del genuino agrado del pueblo británico. Obama, cauteloso y calibrado como nunca, sin duda tendrá cuidado para no quedar como que descaradamente está metiendo la nariz en un referéndum de otro país, en particular tratándose el mismo de su soberanía nacional. Pero es totalmente legítimo que él responda preguntas sobre cómo Estados Unidos podría interactuar con un Reino Unido post Brexit.

Sus comentarios deberían dar que pensar a quienes estén convencidos de votar por la salida de la Unión Europeo con la esperanza de reemplazar la alianza con Europa continental por una "relación especial" con el otro lado del Atlántico. En línea con las anteriores administraciones norteamericanas, la Casa Blanca de Obama ya dejó muy claro que, por lo que al país respecta, el Reino Unido tendrá mayor influencia en cuestiones económicas y de seguridad adentro de la Unión Europea que afuera del bloque.

El enojo de algunas personas que hacen campaña por salir de la Unión Europea, que acusan a Obama de ser hipócrita y cuestionan su afecto por el Reino Unido, sólo evidencia lo eficaz que probablemente puede ser la intervención del mandatario.

Los funcionarios de Obama, incluyendo Michael Forman, el representante de Comercio estadounidense, ya dijo que no está en el mercado de los acuerdos comerciales bilaterales con ningún país, incluyendo el Reino Unido. Dado el masivo esfuerzo para hace Estados Unidos en la negociación y luego ratificación de cualquiera de tales acuerdos, eso no sorprende.

El componente central de la política comercial de la administración Obama es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, un pacto que cubre una porción del comercio de Estados Unidos muy superior al intercambio que mantiene con el Reino Unido. También tiene un componente geoestratégico urgente, la necesidad de reafirmar la influencia de Norteamérica en Asia. Sin embargo, actualmente eso está demorado en el Congreso estadounidense y recibe la oposición de Hillary Clinton, Bernie Sanders, Ted Cruz y Donald Trump.

Lo que los funcionarios norteamericanos no dicen es que cualquier acuerdo bilateral entre el Reino Unido y Estados Unidos ayudaría a dividir Occidente, en un momento en que necesita fuertemente permanecer unido. En todos los temas con implicancias en asuntos de seguridad -terrorismo, lavado de dinero, migración- el Reino Unido tiene más influencia como miembro líder de la Unión Europea que su estuviera afuera del bloque.

Si bien no tiene que explicarlo detalladamente, Obama puede legítimamente dejar en claro que un Reino Unido fuera de la Unión Europea no podrá contar con un marco transatlántico o angloesférico de comercio y seguridad que reemplace sus conexiones con Europa. Tampoco es probable que tal situación cambie cuando Obama deje la Casa Blanca: la anterior administración de George W. Bush también aclaró que prefería tratar con un Reino Unido que forme parte de la Unión Europea.

Aunque frecuentemente sienta frustración con la Unión Europea, Washington ha respaldado la integración europea desde un comienzo y no va a cambiar ahora.

Una Gran Bretaña independiente tendría que volar con sus propias alas, debería unilateralmente reducir sus propias barreras comerciales y tratar de cerrar acuerdos ad hoc con los diferentes países. Tal situación sería considerablemente más riesgosa y de mayor aislamiento de lo que creerían los votantes que prefieren no permanecer en la UE.

TRAD. MARÍA INÉS ORIOLO