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Obama le pone candado a la explotación petrolera en el Ártico

Tomó la decisión antes de la llegada de Trump al poder. El magnate es un firme defensor de la industria de los hidrocarburos y un escéptico del calentamiento global

El presidente de EE.UU. Barack Obama dejó instalado el escenario para una batalla legal sobre las perforaciones de petróleo y gas en los mares del Ártico después de decretar una medida en conjunto con Canadá que declara una "gran área de aguas indefinidamente fuera de los límites para la exploración".
La intervención de Obama, quien citó consideraciones medioambientales y el riesgo único que presentan las perforaciones de petróleo en aguas del Ártico, es la última de las decisiones que buscan apuntalar su legado antes de abandonar el cargo en menos de un mes.
Sin embargo, el entusiasmo de las empresas por la región, vista como la próxima gran frontera para la exploración de petróleo, disminuyó desde que el precio de crudo se desplomó hace dos años.
Royal Dutch Shell, durante mucho tiempo líder en exploración en Alaska, abandonó su campaña de perforación allá en 2015 después de fracasar de encontrar petróleo. Anglo-Dutch Group gastó u$s 7.000 millones en los Mares de Chukchi y Beaufort desde 2007, alrededor de 20% de su presupuesto para exploración.
La experiencia de Shell destaca altos costos y grandes riesgos geológicos y de ingeniería involucrados en la exploración del Ártico, además de barreras medioambientales y políticas. Shell rechazó comentar ayer sobre la intervención de Obama anunciada el martes. Personas con conocimiento de la estrategia de la empresa dijeron que, ya que Shell ya abandonó sus operaciones en el Ártico "para el futuro próximo", el veto estadounidense no hará mucha diferencia.
Sin embargo, la decisión de Obama busca también claramente limitar las opciones disponibles para Donald Trump, su sucesor, y proteger las aguas estadounidenses del Ártico de las empresas de perforaciones si y cuando los precios se recuperen. El republicano ha expresado su escepticismo sobre el cambio climático, llamando a sacar a EE.UU. de los acuerdos internacionales medioambientales y prometiendo ser mucho más complaciente con la industria petrolera, nominando al ex jefe ejecutivo de Exxon Rex Tillerson como secretario de Estado.
El portavoz del equipo de transición de Trump rechazó comentar la decisión de Obama. Pero sus detractores en la industria se apresuraron a llamar a la próxima administración a revertirla.
"Tenemos la esperanza de que la administración entrante cambiará la decisión, ya que la nación sigue necesitando una estrategia robusta para desarrollar la energía en el mar y en la tierra", dijo Erik Milito, director de Instituto Americano de Petróleo. "Nuestra seguridad nacional depende de la capacidad de producir petróleo y gas natural aquí en Estados Unidos", agregó.
De particular importancia es que el llamado de la administración de Obama de excluir 465.000 km2 de aguas árticas y otros 15.000 km2 de la costa atlántica estadounidense es permanente. Obama usó su derecho proveniente de la Ley de Tierras de la Plataforma Continental Exterior. Según la administración, la ley permite al presidente excluir áreas bajo el control federal de consideraciones para leasing de gas y petróleo, y no provee la posibilidad para los presidentes de revertir la decisión de su predecesor. Pero eso puede ser probablemente desafiado en las cortes.
La ley nunca antes fue cuestionada ante la justicia y los ambientalistas discuten si puede resistir un desafío legal basándose en precedentes.