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Obama forja una nueva amistad en Argentina

La visita del presidente de EE.UU. es un reconocimiento a las reformas emprendidas por Macri en los 100 días de gobierno y un impulso para que ejerza liderazgo en la región

A diferencia de George W. Bush en 2005, Obama se encuentra con la izquierda latinoamericana en decadencia

A diferencia de George W. Bush en 2005, Obama se encuentra con la izquierda latinoamericana en decadencia

Cuando la fragata argentina Libertad fue confiscada en Ghana hace cuatro años en respuesta a la petición de un fondo de cobertura litigioso, fue una humillación nacional. Ese episodio marca un gran contraste con el hundimiento de un barco chino pescando ilegalmente cerca de las costas de Patagonia por el guardacostas argentino este mes.

Mucho ha cambiado en Argentina desde que el presidente de centro-derecha Mauricio Macri comenzó su mandato el pasado mes de diciembre poniendo fin a 12 años de un régimen de izquierda. Ese cambio es muy evidente en las relaciones de Argentina con el resto del mundo, conforme la resolución inminente de la disputa legal de más de una década con acreedores –el cual causó la reclamación de la fragata Libertad– promete suavizar el retorno del segundo país más grande en América del Sur a la economía global.

En reconocimiento del progreso de Macri durante los primeros 100 días de su mandato –los cuales terminaron el viernes después de realizar una serie de reformas incluyendo la eliminación de los controles de divisas y comercio creados para estabilizar la economía tambaleante de Argentina – el presidente Barack Obama llega a Buenos Aires desde Cuba.

La última visita de un líder estadounidense a la Argentina fue en 2005, cuando George W. Bush participó de la Cumbre de las Américas, marcada por manifestaciones masivas contra el "Imperialismo Yanqui".

En ese momento la izquierda latinoamericana estaba en la cima del poder debido a la bonanza de los precios de las materias primas y al debilitamiento de la influencia de Estados Unidos en la región ya que el país estaba distraído con los conflictos en el otro lado del mundo.

Pero ahora, los otrora importantes gobiernos de izquierda de Brasil y Venezuela se están deshaciendo, abriendo espacio para que Macri ejerza su liderazgo en la región y sane las relaciones dañadas con países como EE.UU. y el Reino Unido.

Marcos Peña, el jefe de gabinete de Macri, dice que el gobierno quiere salir de las relación "adolescente" que tiene Argentina con EE.UU. Se ha bandeado de lo que alguna vez se denominó como una "relación carnal" durante la década de 1990 – cuando Argentina era un seguidor entusiasta del "Consenso de Washington"– a hostilidad bajo la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El Ministro de Asuntos Exteriores de ese gobierno enfureció a Estados Unidos al reclamar equipo no declarado de un avión de la Fuerza Aérea estadounidense que había aterrizado en Buenos Aires.

"Ambos extremos eran inmaduros", dijo a Financial Times Peña, quien asevera que está comenzando una "nueva fase" en las relaciones entre Argentina y EE.UU. –y el resto del mundo– en la medida en que Buenos Aires busca recuperar la confianza tanto de gobiernos como inversores. "Creemos que la visita de Obama es una muestra de su apoyo a este proceso de fomento de confianza", afirmó Peña.

El funcionario reconoció que aunque Argentina sufre de "subinversión", el gobierno necesita calmar dos grandes dudas de los inversionistas extranjeros, quienes según los economistas son la clave para reactivar el crecimiento estancado después de que muchos se alejaron debido a las políticas intervencionistas de la previa administración. "Primero, ¿qué garantía tienen de que la situación es sostenible a largo plazo? Segundo, ¿por qué van a ser diferentes las cosas esta vez?", dijo.

Susan Segal, presidenta de la Sociedad de las Américas y el Consejo de las Américas, dice que la visita de Obama a Argentina, después de su viaje histórico a Cuba, es "una enorme declaración de confianza" en Macri, especialmente por el hecho de que que se está llevando a cabo tan temprano en su presidencia.

"Argentina quiere normalizar sus relaciones con el mundo y reincorporarse a la economía global", dice Segal. "Es un momento crítico en la historia de Latinoamérica y en liderazgo del hemisferio". agregó.

La importancia de la presidencia de Macri ya ha sido reconocida con las visitas a Buenos Aires del presidente François Hollande de Francia y el primer ministro de Italia, Matteo Renzi. En enero, Macri también causó una sensación en el Foro Económico Mundial en Davos, durante el cual los inversionistas se mostraron impresionados con el ritmo veloz de sus reformas económicas.

El viernes, el Banco Mundial confirmó que le otorgaría nuevos préstamos a Argentina de hasta u$s 4000 millones a través de los siguientes dos años.

Junto con Colombia, Argentina está intentando convertirse en un miembro titular de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), junto a Chile y México, los únicos dos países en la región en ser aceptados hasta el momento.

Juan Vaquer, el presidente de la Cámara Americana de Comercio en Argentina, dijo que la visita simbólica de Obama "es sólo la punta del témpano. Va a haber flujos importantes de inversión", subrayó, anotando que la infraestructura, energía y agricultura eran unos de los sectores más favorecidos por los inversionistas.
"Esto es sólo el comienzo de lo que esperamos sea una relación bilateral madura e inteligente. Eso es lo que necesitamos. Tal vez suene obvio, pero durante muchos años ha sido difícil", puntualizó.

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