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No todo es corrupción: Petrobras también enfrenta enormes deudas y demandas de accionistas

La petrolera brasileña sigue vendiendo activos para poder cumplir con el pago de su deuda, que alcanza los u$s 104 millones. Cuenta, no obstante, con auxilio del gobierno

No todo es corrupción: Petrobras también enfrenta enormes deudas y demandas de accionistas

Durante un desayuno navideño con periodistas, Aldemir Bendine, el director ejecutivo de Petrobras, dijo que el objetivo de la compañía petrolera estatal es volverse más "pequeña" gracias a una serie de ventas de activos que ha programado la compañía.


El comentario contrasta las ambiciones de la compañía hace unos años, cuando Petrobras había contratado una flota de buques petroleros aún más grande que la de la Marina Real Británica en una carrera para explotar los descubrimientos de reservas petroleras en alta mar para convertir a Brasil en una potencia petrolera.


Pero sobrevivir en 2015 lo que ha sido un "annus horribilis" para la economía más grande en América Latina ha sido un gran logro para Petrobras. Tratando de recuperarse de uno de los escándalos de corrupción más grandes en el mundo, la compañía publicó en abril los resultados ya demorados de 2014, y mostró una pérdida neta de R$ 1600 millones después de una única reducción de valor de R$ 50.000 millones (u$s 16.000 millones), de los cuales R$ 6200 millones estaban relacionados con investigaciones de la compañía, con gran parte del monto restante relacionado con reducciones de valor causadas por el desplome del precio del crudo.


En noviembre, Petrobras reportó ingresos netos de R$ 2100 millones para los nueve meses hasta el 30 de septiembre, 58% por debajo del mismo período el año pasado. Esto reflejó en parte el incremento en los pagos de intereses sobre las deudas enormes de la compañía; al nivel de u$s 104.000 millones, Petrobras tiene la deuda neta más grande en el sector energético. Las acciones preferentes de Petrobras han caído en casi 35% en los últimos 12 meses después de que la compañía dejó de pagar dividendos.


El año 2016 no augura mejores tiempos para la compañía. Bendine –quien fue nombrado director ejecutivo en febrero para reformar a Petrobras– tendrá que lidiar con las demandas de inversionistas sobre las pérdidas incurridas durante el escándalo de corrupción conforme incrementa la producción y vende activos en un momento en el que el petróleo se está negociando a niveles históricamente bajos.


Quizás el mayor reto de Bendine será gestionar la carga de la deuda de Petrobras. Su éxito en este intento no sólo será importante para la compañía sino para el resto de los deudores corporativos en dificultades y para la solvencia del país en general, ya que la mayoría de los analistas consideran que el Estado brasileño es el asegurador de última instancia de Petrobras.


Muy pocas compañías petroleras importantes han decepcionado las expectativas de los inversionistas a nivel global de la misma manera que Petrobras, aseveran los analistas. Los descubrimientos de Petrobras de reservas pre-sal en 2007 provocaron una oleada de emoción en la industria.


Petrobras –dirigido por funcionarios escogidos por el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT)– comenzó a explotar los descubrimientos, lanzando uno de los programas de gasto de capital más grandes en el mundo. Además la compañía comenzó un proyecto enorme de construcción de refinerías.


Pero las cosas comenzaron a cambiar en 2014 cuando la policía lanzó la investigación "Lava Jato" basada en alegatos de que ex directores de Petrobras pactaron con políticos y contratistas para extraer sobornos de la compañía. Se dice que se robaron miles de millones de dólares de Petrobras y en medio de la agitación, la compañía se vio forzada a posponer la publicación de sus resultados de 2014, y estuvo a punto de activar cláusulas de incumplimiento en algunos de sus contratos de deuda.


Con sus finanzas bajo presión, Petrobras recortó drásticamente sus planes de inversión, de u$s 207.000 millones entre 2014 y 2018, a u$s 130.000 millones de 2015 a 2019. Además, recortó su ambicioso objetivo de producción de 2020 de 4,2 millones barriles por día a 2,8 millones.


Lo más preocupante para los inversionistas es si la compañía puede cumplir con el pago de sus deudas a pesar de estas limitaciones. Los analistas estiman que Petrobras debe pagos de principal de entre u$s 9000 millones a u$s 12.000 millones cada año durante los siguientes varios años, así que tendrá que recaudar esa cantidad anualmente de mercados de capital o deuda.


Lucas Aristizabal de Fitch Ratings dice que Petrobras tiene el dinero que necesita para cumplir con sus obligaciones a corto plazo, dado que tiene cerca de u$s 26.000 millones en efectivo a la mano. Para mantener estos niveles saludables está buscando vender activos, pero a pesar de las esperanzas Bendine, esto no ha sido fácil debido a los bajos precios del petróleo.


Petrobras mostró en junio que los mercados seguían dispuestos a invertir en el precio correcto cuando la compañía emitió un bono de u$s 2500 millones a 100 años. También cuenta con el apoyo de los bancos estatales brasileños y ha obtenido financiamiento de otras fuentes, como instituciones financieras chinas, dicen los analistas.


Más allá del pago de deudas, la compañía está plagada por otras incertidumbres. Además de la investigación "Lava Jato", hay cierta preocupación sobre las riñas internas entre algunos funcionarios. Además el gobierno controla el precio al que puede vender combustible a los consumidores.


Pero los analistas dicen que factor que Petrobras tiene a su favor es que tiene el respaldo del gobierno. Ya que es casi un monopolio del combustible de una de las economías más grandes del mundo, Petrobras es la versión brasileña de "demasiado grande para quebrar". "Muy pocas compañías –casi ninguna empresa en el mundo– tienen ese tipo de poder económico", dice Aristizabal.