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Moscú ya no espera negociar con el Presidente de EE.UU.

Moscú ya no espera negociar con el Presidente de EE.UU.

La intromisión de Rusia en las elecciones de Estados Unidos está resultando contraproducente. La participación de Moscú quizás haya ayudado al candidato a llegar a la Casa Blanca _aunque Donald Trump no sea el "candidato siberiano" que se esperaba. Pero la renuncia de Michael Flynn al cargo de asesor en seguridad nacional después de haber mantenido contactos potencialmente ilegales con el embajador ruso en Washington, resta probabilidades de que haya un "gran acuerdo" entre Norteamérica con el presidente Vladimir Putin.

Y no es sólo porque Flynn era uno de los principales defensores de tal acuerdo, y bien puede ser reemplazado por alguien con opiniones muy diferentes. Para Trump, buscar ahora una reconciliación con Rusia o otorgar concesiones vinculadas a las sanciones sería una jugada aún más riesgosa.

Hace tiempo que los líderes republicanos deberían haber iniciado una investigación parlamentaria completa sobre los vínculos que tiene Trump con Rusia. Tal pesquisa podría ser altamente perjudicial. No deberían quedar a un lado las recientes filtraciones que sugieren que existió una coordinación entre el equipo de campaña de Trump y los funcionarios de inteligencia rusos. Los intereses nacionales de Estados Unidos están en juego.

Los extraordinarios acontecimientos de esta semana ya parecen haber generado un cambio de tono en Rusia, incluso las modificaciones repentinas de la política exterior se convirtieron en una característica de la Casa Blanca de Trump.

Los comentarios del presidente y su vocero que se escuchan desde el martes, como en el que aseguran que Rusia "tomó" Crimea y debería devolverla a Ucrania, constituyen un sorprendente cambio de opinión comparado con lo que insinuaba la campaña de Trump, donde el reconocía el reclamo de Rusia a la península del Mar Negro.

En respuesta, el ánimo de Moscú parece estar cambiando: del inicial júbilo sobre la victoria electoral de Trump y sus implicancias para los lazos con EE.UU. pasó a la consternación. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia contestó de malhumor a los comentarios de la Casa Blanca sobre Crimea diciendo: "nosotros no devolvemos nuestro territorio".

Es bienvenida la idea de que las instituciones norteamericanas refuercen los controles y equilibrios en la administración Trump. También hay importantes lecciones para Rusia en un momento en que podría estar tratando de inmiscuirse en las próximas elecciones en Francia y Alemania, como lo hizo en la campaña estadounidense.

Moscú debería tener cuidado con sus deseos. Podría ser atractivo tener al candidato favorito en posiciones de poder. El respaldo a candidatos extremistas y euroescépticos puede ser útil para los objetivos de política exterior del Kremlin, que son debilitar a la UE y fracturar la unidad europea en cuanto a las sanciones contra Rusia.

Sin embargo, un candidato podría no comportarse como Rusia espera una vez asumido el poder. En realidad, la percepción popular de que un líder político llegó al poder con la ayuda de Moscú, puede ser contraproducente. Podría alentar a los nuevos líderes a mantener su distancia del Kremlin. La interferencia de Rusia en las elecciones extranjeras pueden crear caos, pero no necesariamente influencia.