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Michael Bloomberg irrumpe en las elecciones presidenciales de EE.UU.

La candidatura del ex alcalde de Nueva York podría dividir el voto de los partidos tradicionales y entregarle al histriónico Donald Trump la Casa Blanca

Un reloj detenido a veces da bien la hora. Los rumores sobre una candidatura presidencial de Michael Bloomberg, el ex alcalde de Nueva York, aparecen cada cuatro años. Nunca sucede porque. Bloomberg puede hacer los cálculos. Los candidatos que pertenecen a un tercer partido no ganan en EE.UU.; normalmente se quedan sin nada. Pero 2016 es diferente. Las leyes políticas de la gravedad están en suspensión. Éste sería el momento indicado para que un multimillonario neoyorquino juegue sus fichas. La pregunta es qué pasaría si lo hiciera.
Según quienes lo rodean, las posibilidades no son académicas. El hombre que fue alcalde de Nueva York tres veces encargó encuestas para ver cómo se vería en una carrera entre tres, con Hillary Clinton y Donald Trump. Si Bernie Sanders resultara ser el candidato demócrata, la tentación de Bloomberg crecería. ¿Quién hablaría entonces por los votantes que creen en el libre comercio, la internacionalización y las alianzas globales? Seguro que Trump no. Tampoco Sanders. Ahí entra el alcalde Bloomberg.
Tiene dos razones para postularse. Primero, los republicanos están espantados. Habiendo descartado fuertemente las chances de una nominación para Trump, los más mayores del partido están divididos entre aquellos que consideran que pueden vivir con ello y los que creen que sería el aviso bíblico del fin del mundo. El primer grupo incluye a Bob Dole, el ex candidato de 92 años, quien cree que Trump es el único candidato que puede detener a Ted Cruz, el ideólogo tejano. Cruz es bastante odiado por cualquiera que haya trabajado para él y por muchos que no lo han hecho. Es parte de su atractivo para su base. Los votantes evangélicos de Iowa lo quieren mucho. Si gana en Iowa el 1 de febrero, podría tomar impulso. Las siguientes seis semanas van a estar dominadas por las primarias del "cinturón bíblico". Al contrario de Trump –que puede reinventarse todos los días– Cruz es un político empedernido de línea dura.
El segundo grupo advierte que Trump es la peor pesadilla para el partido. Tomaría años recuperarse de la terrible derrota –y humillación– de una nominación de Trump. Una gran lista de conservadores la semana pasada firmaron un editorial titulado "Contra Trump" en el National Review, casa de un intelectualismo muy conservador. El artículo describía a Trump como un "un oportunista político sin un ancla filosófica que destrozaría el consenso ideológico y conservador dentro del partido".
El problema es que muchos de los votantes en EE.UU. están a favor de los hombres fuertes independientes.
Pero, si los republicanos no pueden detener a Trump, ¿podrá Bloomberg? Es fácil de ver por qué él pensaría que sí.
El titán de los medios se lleva muy bien con la gente importante de Manhattan, pocos de los cuáles harían negocios inmobiliarios con Trump. A diferencia de los votantes, ellos sí saben que una presidencia de "El Donald" haría trizas todo que ellos valoran profundamente. Eso incluye el libre comercio. Trump ha asegurado que pondrá sanciones punitivas a China y México, que son los dos socios comerciales más grandes de EE.UU. Incluye también la Pax Americana, ya que Trump viene diciendo que los aliados de EE.UU. como Japón, Corea del Sur y Alemania deberían pagarle al país por su protección. No hay nada nuevo en su nacionalismo. En 1987 publicó un anuncio de página completa en el New York Times para dejarlo en claro. Y Trump le dijo a la revista Playboy en 1990: "Estamos defendiendo a algunos de los países más ricos del mundo a cambio de nada".
Bloomberg puede fácilmente pagar el costo de la apuesta. Con un valor neto de u$s 38.000 millones, es el hombre más rico de Nueva York, muy por delante de Trump. El gasto de las elecciones de 2012 rompieron todos los récords; fue de u$s 7.000 millones. Por eso, el dinero no es obstáculo. Al contrario de Trump, Bloomberg es un hombre que se hizo a sí mismo. También es un emprendedor de primera. La terminal Bloomberg fue una innovación mayúscula que aún domina la industria financiera después de 30 años. Si contrastamos eso con los lujosos campos de golf y reality shows de Trump, podemos ver fácilmente por qué Bloomberg cree que puede tener ventaja sobre su vecino del "Upper East Side" de la ciudad.
Además, Bloomberg también tiene buen sentido del humor. "Soy un heterosexual soltero y multimillonario en Manhattan", solía decir. "Soy un sueño erótico".
Pero habría un pequeño contratiempo. Como independiente, Bloomberg prácticamente no tendría chances de llegar a la Casa Blanca. Aún más, apoya fuertemente el control de armas, el matrimonio gay, la lucha contra el calentamiento global y la reducción del consumo de azúcar por parte de las personas, posiciones que irritarían la base de votantes de Trump.
Seguramente le quitaría más votos a Hillary Clinton que Trump. Una candidatura Bloomberg dividiría el voto justo lo suficiente para entregarle a Trump la Casa Blanca.
Imaginen eso. Mientras Bloomberg sopesa sus chances, debería recordar las palabras de Adlai Stevenson, el líder demócrata de la década de los ‘50. Cuando le dijeron que tendría el apoyo de toda la gente pensante de EE.UU.", Stevenson respondió: "Sí, pero necesito una mayoría".