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México no repunta pese a las reformas económicas

México, el mercado emergente más estable y confiable, podría estar en camino hacia una rebaja de su calificación crediticia. La semana pasada, S&P Global Ratings revisó su panorama de estable a negativo, y advirtió que ve una posibilidad en tres de que su nota empeore en los próximos dos años debido a su débil crecimiento y al incremento de su endeudamiento soberano.
Coincide con la opinión de Moody’s, que había bajado su propio panorama allá en marzo. Y si bien Fitch, la tercera calificadora de crédito grande, todavía ve estable la calificación mexicana, también advirtió en julio sobre los riesgos vinculados con la economía y la consolidación fiscal.
El problema es la perjudicial interacción que existe entre crecimiento y deuda, tal como señala Medley Global Advisors, un servicio de investigaciones marco de Financial Times. Los esfuerzos que hace el gobierno para impulsar la expansión mientras toma medidas para reducir el endeudamiento se están más o menos compensando, lo que no le permite avanzar en ninguno de los dos frentes.
Detrás de eso hay una enorme desazón porque las audaces reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto hasta ahora no han impulsado la economía como se esperaba; y S&P lo atribuye al débil gobierno, la corrupción, a un rebote del delito organizado y a la violencia.
La medida en que se ha deteriorado la situación quedó reflejada en las cifras económicas de la semana pasada, que mostraron que el PBI en el segundo trimestre se contrajo en comparación con el mismo período del año pasado, por primera vez en tres años. Sobre una base anual, México creció sólo 1,5%, lejos del 4% que supuestamente llegaría después de las reformas.
Si bien hay cierto atraso estacional, el ministro de Hacienda rápidamente redujo su estimación de crecimiento para 2016, que de entre 2,2% y 3,2% lo bajó a entre 2% y 2,6%.
Esos niveles coinciden con el pronóstico entre 2% y 3% de Banxico, el banco central, si bien es aún superior a la predicción de S&P, que la ubicó en 2%.
Menos crecimiento probablemente implique menor recaudación impositiva y dificulte aún más la consolidación fiscal de la administración. La relación deuda/PBI en 47% es aún moderada, si bien la decisión del banco central de subir las tasas de interés en un punto porcentual a 4,25% este año complicará más el pago de ese endeudamiento.