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México levanta su propio muro contra los centroamericanos

La ONU estima que unos 400.000 centroamericanos cruzan ilegalmente al país por año. La mitad huyen de la violencia y la mayoría termina deportada

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto

Donald Trump quiere un muro en la frontera sur de Estados Unidos para mantener afuera a los inmigrantes ilegales. Pero para gente como Rosa, cuyo esposo, madre, hija y cuñado y dos sobrinos fueron todos asesinados en su Honduras natal por bandas de delincuentes que luego trataron de reclutar a su hijo de 14 años, México ya actúa como una formidable barrera.

Rosa, que pidió no dar a conocer su apellido, huyó con sus dos hijos adolescentes y se encontró atrapada en una polémica política que generó el candidato republicano norteamericano en su campaña. Dado el ingreso cero de mexicanos a Estados Unidos y la caída de 82% en las detenciones a lo largo de la frontera mexico-estadounidense en los últimos diez años, la mayoría de los potenciales inmigrantes detenidos allí son centroamericanos. Incluso sin la reforzada frontera, México recibe cada vez más presión para detener la ola de migrantes que llega por su propia frontera sur.

"México se convirtió en una muro para los inmigrantes", señaló la hermana Magdalena Silva, coordinadora de Cafemin, un albergue que en la Ciudad de México recibe familias de refugiados, incluyendo la de Rosa "La política actual es arrestar a los migrantes para evitar que lleguen a la frontera con Estados Unidos".

La ONU estima que anualmente unos 400.000 centroamericanos cruzan ilegalmente a México, y la mitad de ellos huyen de la violencia. La mayoría rápidamente es deportada a sus peligrosos hogares.

A diferencia de Estados Unidos, México amplió sus leyes de asilo para que aquellos que escapan de la violencia, como la que originan las bandas callejeras de Honduras y El Salvador, puedan calificar como refugiados. Pero quienes buscan asilo tienen pocas probabilidades de conseguirlo: México envió a sus países a un récord de 175.000 centroamericanos el año pasado, 68% más que el anterior y casi dos veces y media el número de deportados por EE.UU.

Norteamérica tiene una postura tímida sobre su rol en las recientes medidas que tomó México, pero está enviando equipos y ofreciendo capacitación por u$s 75 millones para ayudar a evitar que los centroamericanos ingresen ilegalmente a México. El presidente Enrique Peña Nieto, que hace dos semanas recibió a Trump, dijo que "está haciendo que sea más segura la frontera de México con nuestros amigos y vecinos de América Central y que eso tiene vital importancia para México y EE.UU."

Rosa abandonó Tegucigalpa, la capital hondureña, con sus dos hijos adolescentes en enero de 2016. La familia pidió ayuda al llegar a México y fueron incluidos en el proceso oficial para solicitar asilo. Ahí fue donde las cosas empezaron a deteriorarse. Primero fueron trasladados a un centro de detención en las afueras de la Ciudad de México. Después de meses de detención, se les negó el asilo sin darles explicaciones. "Fue como un baldazo de agua fría. ¡Por favor, no puedo volver!" dijo. Y apeló, pero tienen pocas esperanzas. Se les permitió esperar en Cafemin, uno de los pocos lugares en México que cuida específicamente a las familias de refugiados

La crisis de refugiados llegó por primera vez a las primeras planas de los diarios en el verano de 2014, cuando miles de niños centroamericanos llegaron solos a la frontera norteamericana. Los números bajaron pero la Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos todavía notan que, en general, las detenciones en el año fiscal hasta la fecha (desde el 1 de octubre) siguen siendo muy superiores a las del ciclo anterior. "Para fin de año estimamos que podríamos tener 8.100 personas solicitando asilo en México", casi todos provenientes de Centroamérica, señaló José Sieber, director de protección en México para la ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados. La cifra es más del doble de 2015.

Pese al creciente número de deportaciones desde México, en lo que va del año se aceptó el 62% de las solicitudes de asilo, comparado con el 45% de 2015. Si bien México otorga asilo a más centroamericanos que Estados Unidos, la hermana Magdalena estima que siete de cada diez personas que viven en su albergue terminan dirigiéndose hacia el norte. Rosa y sus hijos acaban de unirse a ese recuento.

La familia viajó a EE.UU, y pidió asilo tras cruzar la frontera. Después de pasar algunas semanas detenidos, Rosa y su hijo de 14 años fueron liberados a la espera de una decisión para poder vivir con su familia en Baltimore. Por ser adulto, su hijo de 19 años permanece detenido y podría ser deportado. "Mis hijos y yo queremos vivir en nuestro país pero no podemos", dice Rosa.