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Mercados sufren el peor inicio de año de la historia, aunque sin riesgos de una recesión global

Los malos números de China generaron pesimismo y pánico entre los inversores. Creen que habrá mejora de confianza si hay medidas de estímulo desde Beijing

Mercados sufren el peor inicio de año de la historia, aunque sin riesgos de una recesión global

Los mercados globales perdieron más de u$s 4 billones de su valor en lo que va de 2016. El temor por la desaceleración económica de China y la depreciación del yuan ya se convirtió casi en pánico. Los mercados de bonos se vieron golpeados por fuerzas opuestas de bancos centrales vendiendo reservas para respaldar sus monedas y de inversores corriendo en busca de refugio.


Las acciones en Shanghai y Shenzhen perdieron una quinta parte de su valor en las primeras dos semanas de enero. Los índices de referencia en Japón y Europa y Estados Unidos cayeron 10%. Los precios de las materias primas retrocedieron, con el petróleo a menos de u$s 28 el barril, nivel nunca visto desde 2004.


Se está formando una espiral de pesimismo, con reconocidos estrategas e inversores diciendo a sus clientes que salgan de las acciones y se dirijan hacia la seguridad de los bonos de gobiernos. Además de la preocupación por la desaceleración en China, a los inversores les inquieta el debilitamiento de las ganancias en las compañías norteamericanas, la salud de los grupos mineros y de las compañías energéticas que tomaron deuda cuando los valores de las materias primas estaban mucho más altos, y las consecuencias del derrumbe de los precios de la energía.


La pregunta que se hacen los inversores es qué podría recuperar la confianza. Está en juego la credibilidad de las autoridades que fijan políticas en todo el mundo, en particular la Fed, que el mes pasado subió los costos del endeudamiento overnight por primera vez en una década. Junto con la agitación en los mercados, este mes se produjo un amplio fortalecimiento del dólar norteamericano, lo que efectivamente ajustó las condiciones financieras y dañó la industria nacional obligada a competir con importaciones más baratas.


El banco central estadounidense demoró la suba de la tasa, que se esperaba para septiembre pasado, después de la agitación del mercado provocada por la sorpresiva devaluación del yuan. Los precios del mercado de bonos indican que disminuyen las expectativas de mayores incrementos de las tasas norteamericanas este año, si bien la economía de Estados Unidos todavía espera el alza del consumo tras la abrupta caída de los precios del petróleo.


"Para la Fed ahora será mucho más difícil subir las tasas, con acciones que bajaron 8% este año, con el petróleo en nuevos mínimos y el mayor temor a que lleve más tiempo cumplir con la meta de inflación de 2%", dijo Arthur Bass, director gerente de Coex Partners.


El desafío que enfrentan las autoridades que fijan políticas es que los inversores continúan abandonando los commodities, acciones y bonos corporativos, lo que provoca una estampida que daña la confianza de las empresas y los consumidores. Después de la crisis financiera, los bancos centrales tomaron medidas excepcionales para estimular sus economías pero el crecimiento fue decepcionante.


Se supone que la Fed cerró la puerta de la era pos-crisis, pero con tasas de interés cercanas a cero y escasa posibilidad de estímulo fiscal, el temor es a que las autoridades hayan agotado las herramientas disponibles.
Algunos sostienen que la turbulencia del mercado obligará a las autoridades de China a armar un paquete de medidas de estímulo antes del año nuevo chino el 8 de febrero, feriado en que los mercados cierran al menos por tres días y el movimiento comercio aminora.


Sin embargo lo que inquieta es que para que un paquete de medidas sea viable se requiere de más tiempo de preparación, dado que la credibilidad de China ya se vio dañada por sus impulsivas acciones: desde la compra forzada de acciones por parte del "equipo nacional" el verano boreal pasado hasta el abandono de los "interruptores", los que detuvieron las operaciones cuando se derrumbaron los mercados de acciones este mes.
"¿Qué anuncios pueden hacer? Ya hicieron muchos", señaló Xingdong Chen, de BNP Paribas. "La reducción de los coeficientes de reservas no parece estar funcionando de la manera que quisieran".


Los intentos de administrar el yuan sólo sumó preocupación. El Banco Popular de China siguió gastando reservas en divisas para proteger su moneda, e intervino en mercados para angostar la brecha entre el tipo de cambio offshore y el onshore bajo su control.


Por ahora, no hay que esperar que Beijing ayude a mejorar la confianza. Los expertos en China aseguran que las autoridades locales no querrán introducir nada drástico antes de la reunión del G20 a medidos de febrero. China es anfitrión del encuentro de este año y ya antes contuvo la volatilidad del mercado en vísperas de eventos donde es foco de atención.