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Los optimistas esperan que Macron liberalice la economía

Los optimistas esperan que Macron liberalice la economía

Ayer las acciones francesas repuntaron fuertemente ante la expectativa de que Emmanuel Macron, ex Rochschild, sea presidente de la república. Los optimistas esperan que liberalice la economía, quizás incluso vendiendo muchas de las posiciones accionarias del Estado.

Francia sigue teniendo participaciones en 62 sociedades cotizantes. Algunas provienen de rescates a empresas, otras son un legado de una política industrial de la posguerra que invertía en sectores considerados estratégicos como energía, defensa y transporte. Esa visión de largo plazo mayormente cedió el paso al cortoplacismo. En enero, el auditor de Francia dijo que el Estado a menudo es un accionista ineficaz con objetivos contradictorios.

Durante la campaña, Macron reconoció que muchas de las participaciones no tenían sentido. Las compañías francesas cuya propiedad en parte es del Estado cotizan a valuaciones más bajas que sociedades europeas similares totalmente privadas. Los valores de empresa de los contratistas de defensa Safran y Thales, por ejemplo, son más bajos en relación a las ganancias que sus pares británicas como BAE Systems o Rolls-Royce. Lo mismo ocurre con Air France versus Lufthansa o IAG.

Los antecedentes de Macron como ministro sugieren que es un capitalista con marcadas características francesas. Es cierto que las grandes fusiones que involucraron a empresas de diferentes países como Lafarge, Alstom y Alcatel se completaron mientras él era ministro de economía del gobierno de François Hollande. Pero en 2015, Macron irritó a los ejecutivos de Renault al elevar la participación del Estado en la automotriz para evitar un una cláusula de exclusión voluntaria.

Renault personifica los dilemas de la participación estatal en las empresas. La automotriz opera en una industria que requiere mucho capital, sin embargo tiene 15.700 millones de euros inmovilizados en su participación de 43% en Nissan. Los gerentes dejaron en claro que simplificarían y profundizarían la relación con Nissan si el Estado francés no fuera accionista.

El capital accionario debería revalorarse si el gobierno vendiera. París se niega a vender las acciones que compró "en forma temporaria" en 2015 hasta que el precio se recuperara. Irónicamente, la cotización de Renault bajó debido a una investigación estatal sobre "engaños a clientes". Los inversores que esperan de Macron medidas pro mercado también podrían estar equivocados.