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Los mercados se calman con el declive de Trump en las encuestas

A medida que se acerca Halloween, los inversores alarmistas deberían tener miedo sólo a abrir las cortinas y encontrarse con un payaso malvado en el jardín. Los mercados financieros están notablemente calmos, dado que todas las mediciones de temor y turbulencia otra vez se mantienen quietas.
En parte se debe a que bajan las probabilidades de que Donald Trump gane las elecciones presidenciales este noviembre en Estados Unidos. Cada encuesta que indica una victoria para Hillary Clinton es una señal de continuidad política que alivia los temores a una elección disruptiva en el país más poderoso del mundo.
Además, los bancos centrales siguen siendo una fuerza constante para los mercados. Pese a que en parte preocupa que la banca central pueda estar en un punto de inflexión, se espera que la Reserva Federal ajuste con cautela su política monetaria mientras que el Banco de Japón, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo todavía están en el modo de estímulo agresivo.
Sin embargo, para algunos esta calma es curiosa. ¿Cómo es que los mercados están tan tranquilos cuando bajo la superficie las mareas nunca fueron tan turbulentas? Por ejemplo, el viernes en Europa los precios de los bonos se hundieron pero luego se recuperaron rápidamente.
Por supuesto, también ha habido movimientos en el mercado, flujos y reflujos en vez de olas rompientes. El dólar estadounidense se fortaleció 3% contra el resto de las monedas el mes pasado, pero lo que sorprendió a algunos es la falta de reacción en los mercados emergentes.
"Es todo un poco confuso", dijo Stephen Jen, director del fondo de inversión Eurizon SLJ Capital. "Las correlaciones entre los diferentes mercados no tienen mucho sentido".
De hecho, el real brasileño, el rublo ruso, el peso chileno y la rupia de Indonesia recibieron bien el alza del dólar de este mes con subas propias. El índice de monedas de mercados emergentes de JPMorgan se mantuvo en los mismos niveles durante el período, sin reaccionar a diferencia de lo ocurrido en los anteriores períodos de repunte del dólar.
Algo igual de curioso ocurre con los commodities. Un dólar fuerte en general impacta en los precios de los recursos naturales valuados en dólares, pero no sucedió en esta oportunidad. Los precios de las materias primas como el carbón y el zinc siguen sólidos porque el temor de los inversores por la deflación han mermado, y algunos apuestan a un mundo más inflacionario, contó Jane Foley, estratega cambiario de Rabobank.
Los mercados de bonos también están en continuo movimiento, respondiendo a las señales de que la inflación está volviendo y a la sensación de que la política monetaria global súper blanda está llegando a su fin. Los fondos de bonos protegidos contra la inflación recibieron inversiones por u$s 1100 millones la semana pasada, la segunda cifra semanal más grande desde principios de 2007, según EPFR, y la más elevada desde abril de 2015. Sin embargo, la mayoría de las mediciones de la volatilidad de los bonos siguen serenas.
Los mercados de futuros de tasa de interés indican que hay un 74% de posibilidades de que la Fed suba las tasas en diciembre, pero luego sugieren poco movimiento adicional en 2017 dado que las autoridades que fijan política hacen poco para evitar una leve suba de la inflación.
Sin embargo, como ocurre con el alza de los rendimientos de los bonos de este mes, los cambios en los mercados no tienen que llegar en forma violenta. Pueden tomar desprevenidos a los inversores.