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Los inversores también analizan el riesgo político en países centrales

Para invertir en los mercados emergentes siempre hubo que mirar el riesgo país y la solidez constitucional del Estado en particular. Hoy pasa lo mismo con los desarrollados

Los inversores también analizan el riesgo político en países centrales

Durante la crisis financiera descubrí que estudiar la historia económica, particularmente de los mercados emergentes, siempre fue más útil que hablar con los diseñadores de políticas atados a sus modelos económicos de bonanza. El avance del nacionalismo económico y la amenaza a la globalización me llevan a usar otra vez paralelismos con el mercado emergente. No puedo evitar preguntarme si invertir en los mercados occidentales podría volverse más parecido a invertir en los mercados emergentes.


Los mercados emergentes requieren de un intenso foco puesto en los riesgos país y la economía política. Los inversores en Occidente hace tiempo que pueden ignorar el riesgo político y concentrarse en las perspectivas de los sectores o de las compañías individuales. Pero la posibilidad de un nuevo referéndum independentista en

Escocia es sólo el último de una serie de golpes al tejido institucional de los países occidentales.

El cuidadoso seguimiento de la fortaleza de las instituciones políticas y los temas de gobierno corporativo son centrales para la inversión exitosa en mercados emergentes y pueden tener un profundo impacto en las valuaciones y expectativas de crecimiento de largo plazo.

Nuestro análisis sugiere que el riesgo país puede representar la mitad de los retornos del inversor. No es de extrañar que haya un auge en el mercado de análisis de riesgo político. Desde la crisis algunos sectores nacionales ya se vieron seriamente afectados por eso. Los bancos norteamericanos subieron 51% en los últimos 12 meses, mientras que las instituciones bancarias británicas cayeron 21% para los inversores internacionales.

Los mercados emergentes nos enseñan que el nacionalismo económico a menudo es inflacionario.

En Occidente, después de una excesiva dependencia de la política monetaria, es bienvenida la llegada de un cambio en las políticas comerciales, fiscales y regulatorias. Pero la experiencia de los mercados emergentes sugiere que deberíamos observar con cuidado cómo avanza esto. En las primeras etapas de los programas, la reactivación de la economía en general es positiva porque el empleo crece. Pero los mercados emergentes después bifurcan. Algunos tienen un fuerte éxito. En otros, a eso le siguen inversión débil y baja productividad; y la interacción de aumento de inflación y desigualdad puede alimentar la política del enojo.

La volatilidad cambiaria es mayor cuando gobiernan nacionalistas económicos. Los mercados emergentes también demuestran que el populismo es infeccioso. En todo Europa, los partidos populistas podrían tener un importante impacto en las elecciones de Holanda, Francia e Italia.

Es típico de lo populistas hacer fuerte presión política sobre el tejido institucional de su país. Si bien vemos crecientes desafíos, especialmente en cuanto a la independencia de los bancos centrales, asumimos que prevalecerá la solidez de las instituciones occidentales. Pero ese camino no necesita ser negativo. La amenaza del proteccionismo podría llevar a políticas más fuertes para elevar el crecimiento interno, algo tan necesario en Europa.

Junto con el avance del nacionalismo económico, los profundos cambios de la tecnología están teniendo impacto sobre el trabajo, la cultura y la política. Si bien el cambio tecnológico llegó para quedarse, el impacto seguirá creciendo. La consecuencia es la desestabilización de los mercados y de las economías; y el resultado es una distribución diferente de los retornos económicos y financieros.

En los últimos 30 años un principio rector para los inversores ha sido la convergencia –ya sea los mercados emergentes alcanzando a los desarrollados, o las economías europeas del este o del sur convergiendo con Europa occidental. La flexibilización cuantitativa ayudó a suprimir la divergencia, pero ya no se puede dar por descontado. Si vamos a invertir en un mundo más divergente, será crucial contar con el juego de herramientas del mercado emergente, además de comprender cómo las tecnologías están modificando a las sociedades y losmercados.

* Director global de estrategia en Schroders

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