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Los inversores se preguntan si la Fed se equivocó al subir las tasas

Los administradores de Hedge Funds, preocupados por el freno de China, pueden generar un círculo vicioso en una suerte de profecía autocumplida

Luego de la decisión de subir las tasas de interés, el telón de fondo para los funcionarios de la Reserva Federal, no podría haber cambiado más.
La medida tan esperada no generó sobresaltos, pero los crecientes temores por China, por la economía global, la deflación de los commodities y las valuaciones del mercado financiero han salido a la superficie desde entonces. Hasta los administradoras de fondos que el mes pasado estaban relajadas por el leve ajuste de la política monetaria, ahora se preguntan si eso significó dormirse en los laureles.
"Es razonable que los inversores se pregunten si la suba de tasas de diciembre no fue un error de la Fed", admite Bob Michele, director financiero de JPMorgan Asset Management. "Históricamente la Fed subía las tasas porque el crecimiento o la inflación estaba en niveles incómodamente elevados. Esta vez es distinto: el crecimiento es lento, las subas salariales son limitadas y se está importando deflación"
Quizás más que todo, a muchos inversiones ahora les preocupa estar operando sin una red de seguridad que solían tener durante la era posterior a la crisis financiera.
Los mercados se vieron sacudidos por poderosos vientos en contra desde 2008-09, desde los previsibles conflictos en Medio Oriente hasta el fantasma de la desintegración de la moneda común europea. Pero los bancos centrales han sido una constante fuente de comodidad en los tiempos difíciles porque contenía las tasas de interés y la volatilidad de los mercados, por lo que reforzaba la visión entre los inversores de que el banco central brindaba protección contra las bajas.
Esa seguridad ahora es menos cierta dado el reciente enfoque que han asumido los bancos centrales.
El Banco de Japón no logró expandir su programa de flexibilización cuantitativa como esperaba: El Banco Central Europeo en diciembre hizo añicos las exageradas esperanzas de una mayor flexibilización cuantitativa en la eurozona; el Banco Popular de China no apaciguó los temores por la agresiva intervención de China; y la Fed empezó a ajustar la política monetaria.
Como resultado, la "era de la reflación de los precios de los activos, fomentada por la subvaluación pos crisis y el agresivo ablandamiento del banco central, llegó a su fin", según Jeffrey Knight, director de activos en Columbia Threadneedle.
"Fue divertido mientras duró porque fue abrupta la recuperación de los precios de los activos financieros que estaban muy bajos tras la gran crisis financiera, uno de los períodos más fructíferos de la historia para los inversores. Pero los retornos de 2015 fueron bastante diferentes, y las primeras experiencias de 2016 sólo refuerzan la probabilidad de un nuevo clima de inversión" escribió en una nota.
De hecho, Stephen Jen, administrador de hedge funds, sostiene que el repentino brote de temores de este año vinculados con China simplemente fue el disparador de una nueva valoración de los central banking puts (la opción de los bancos centrales de rescatar las malas decisiones de inversión) y de la omnisciencia de los inversores.
El peligro es que los mercados financieros turbulentos se conviertan en una profecía autocumplida debilitando la confianza y la economía global. Eso generaría un círculo vicioso donde la agitación daña el crecimiento, lo que a su vez fomenta más agitación.
La mayoría de los economistas sostiene que es reducido el riesgo de una recesión en Estados Unidos este año, pero los mercados opinan que hay 50% de probabilidades y eso tiene sus consecuencias. Larry Fink, director de BlackRock, aseguró la semana pasada que la ferocidad de la caída de la bolsa "genera negatividad en toda la economía, una negatividad que todos los CEO observan en los precios de sus acciones, una negatividad sobre los negocios".
Si la turbulencia financiera infectara la economía real, los planes del banco central norteamericano de elevar las tasas otras cuatro veces este año se vuelven extremadamente complicados. Los inversores durante mucho tiempo dudaron de ese camino pero ahora prácticamente les causa gracia.
El mercado de futuros de tasas de interés indica que la Fed puede sólo elevar las tasas una vez más este año, y hacerlo recién en la segunda mitad de 2016. La "curva de rendimiento" se aplanó abruptamente este año porque disminuyó la probabilidad de una política monetaria más ajustada.
Sin embargo, los inversores deberían tener cuidado de no tirar la toalla y apostar su dinero a las armas, al oro y a los terrenos cultivables suponiendo que la era del central banking put está muerta.
Aunque haya muy poca acción concreta en el frente monetario, la mayoría de los analistas esperan claras señales de que los bancos centrales siguen de guardia.