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Los inversores navegan con temperaturas bajo cero

Quienes compran activamente apuestan a que la inflación será aún más baja que el actual rendimiento, que éste seguirá cayendo o que venderán sus bonos a mayor precio

Los inversores navegan con temperaturas bajo cero

Los bonos de rendimiento negativo contradicen las leyes naturales de inversión. En vez de recibir una recompensa por prestar su dinero, los inversores que compran títulos valores con rendimientos inferiores a cero y los retienen hasta su vencimiento deben pagar por ese privilegio. Sin embargo, en el espacio de dos años, esta retorcida clase de activo creció abruptamente de tamaño; de casi no existir pasó a mover más de u$s 10 billones.

Para los administradores de riqueza y sus clientes la "nueva anormalidad" en los mercados de bonos globales es un enorme dolor de cabeza. ¿Cómo generar retornos positivos con un activo que ofrece tasas negativas?
"Hemos tenido muchas conversaciones muy inesperadas", aseguró Andrew Mulliner, gestor de carteras de renta fija en Henderson Global Investors. "Hay que decir que hace unos pocos años nadie pensaba que los mercados podían hacer esto".

Para los bancos centrales, las tasas negativas forman parte de un ardid deliberado para empujar a los bancos a prestar y a los consumidores a gastar en un esfuerzo por evitar la deflación y generar crecimiento.
Pero para los inversores, las distorsiones no son gratuitas.

En Gran Bretaña, los rendimientos sobre los bonos del gobierno a 10 años –un pilar de las carteras de inversiones– cayeron a un piso récord de 1,22%. Hace más de 50 años que el rendimiento es de sólo 2%. Ambos son inferiores a la meta de inflación del Banco de Inglaterra.

En todo el Canal de la Mancha, el entorno es aún más extremo. En Suiza, donde el Banco Nacional tiene una tasa para depósitos de -0,75%, los rendimientos sobre los bonos del gobierno son negativos hasta a 20 años.
En Europa, que tiene una tasa para depósitos de -0,4%, el rendimiento sobre los bonos alemanes a 10 años es cercano a cero.

Para los consumidores minoristas, los efectos de estas tasas ultrabajas se están filtrando a los portfolios de inversión. Los fondos de pensiones alemanes están advirtiendo que quizás tengan que recortar los beneficios, mientras que BlackRock, –uno de los administradoras de activos más grandes del mundo–, sostiene que los rendimientos negativos son uno de los riesgos clave que enfrentan los ahorristas.

"Nos exige preguntarnos cuál es el rendimiento más bajo que los inversores están dispuestos a aceptar?", señaló Suki Mann, analista de crédito de UBS. "¿En qué punto se convierte en un caso de "cualquier cosa que sea mejor a tener el dinero en efectivo"?. La alternativa es poner la plata abajo del colchón."

Sin embargo, si bien algunos inversores no tienen opción más que tener bonos a corto plazo con rendimiento negativo, otros están comprando activamente. La pregunta es por qué. Los analistas de créditos sostienen que la respuesta es relativamente simple: están apostando a que la inflación será aún más baja que el rendimiento disponible, o que los rendimientos seguirán bajando, o que alguien más comparará los bonos a un precio superior.

Los títulos valores con rendimiento negativo implican que un inversor pierde dinero si retiene la deuda hasta su vencimiento. Pero ¿por qué preocuparse por las pérdidas teóricas si un comprador –digamos un banco central inmerso en un programa de compra masiva de bonos– tomará la deuda?

Sin una recuperación sorpresiva en cuanto a crecimiento o inflación, hay hoy razones para pensar que los bancos centrales mantendrán las tasa de interés bajas y seguirán comprando bonos, y que los precios de bonos de alta calificación seguirán bajando, aseguró Salman Ahmed, estratega de renta fija global en Odier Investment Managers.
La apuesta es cuánto tiempo durará esto.

Los mercados de bonos soberanos son considerados líquidos, mercados confiables donde los inversores pueden guardar sus ahorros sin preocuparse por la volatilidad.

Pero los rendimientos ultra bajos colocaron a los mercados de bonos en territorio desconocido. Una recuperación a principios de 2015 terminó con una repentina liquidación que sorprendió a los mercados, y elevó los rendimientos de los bonos alemanes a 10 años desde el piso récord de 0,05% a 0,8% en unas pocas semanas, lo que generó fuertes pérdidas a los inversores.

Ese movimiento estuvo ligado a que los inversores habían cambiado de opinión sobre cuánto podrían afectar los rendimientos las compras de bonos por parte del banco central, y si un pequeño revival en la inflación significaba el inicio de una recuperación económica. Sin un consenso en cuanto a la dirección que toma la economía global hay probabilidades de que este año haya una repetición.