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Los grandes traders agrícolas no logran recuperar impulso

Bunge, Cargill y otras comercializadoras se vieron golpeadas por el derrumbe de las cotizaciones de las materias primas y la desaceleración económica de China

Los grandes traders agrícolas no logran recuperar impulso

El reciente mal tiempo ha dañado los cultivos de maíz y soja de América del Sur, lo que creó un motivo extraño para ser optimistas en algunas de las mayores comercializadoras de alimentos del mundo.

Esas compañías son propietarias de silos y puertos que van desde Nueva Orleans hasta Odessa en el Mar Negro, lo que les permite aprovechar la oferta de una región cuando falta en otra.

Pero los problemas con los cultivos en Brasil y Argentina difícilmente sean fundamentos para creer en un total revival de la escala del negocio de la comercialización agrícola. Los operadores dominantes –Archer Daniels Midland, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus Company y Glencore– enfrentan márgenes de ganancias chicos después de que las abundantes cosechas que se dan desde 2013 generaron grandes inventarios de granos y oleaginosas, lo que redujo la necesidad de comercializar.

"Eso no significa que hayan regresado los tiempos fáciles con márgenes elevados", dijo Soren Schroder, CEO de Bunge, refiriéndose a los problemas con los cultivos en Sudamérica. "Sólo implica que hay movimiento. Eso normalmente es algo positivo para las compañías como nosotros".

La desaceleración económica en todos los mercados emergentes también tomó desprevenidas a las comercializadoras agrícolas, en particular China. Las compañías invirtieron fuertemente en puertos y molinos, pero algunas de esas obras recién ahora están construidas por la mitad.

"No es un escenario fácil para una gran trader agrícola", dijo Gert-Jan van den Akker, director de cadenas de abastecimiento agrícola en Cargill, el mes pasado.

La última operadora en revelar las consecuencias financieras de estas difíciles condiciones fue ADM. Ayer, informó que su ganancia neta en el primer trimestre fue de u$s 230 millones, 53% menos comparado con el mismo período del año pasado. La compañía mencionó menores volúmenes de exportaciones estadounidenses y una pérdida en su mesa de negociaciones agrícolas.

Las comercializadoras a menudo prestan poca atención a si los precios de ciertos cereales están altos o bajos, porque en su lugar aprovechan las diferencias entre dónde y cuándo se compra y se vende el grano. Pero el derrumbe de los precios de los commodities llevó a los agricultores a retener su producción hasta que los precios se recuperen.

El exceso de infraestructura también perjudica a algunas partes del sector. Por ejemplo, Bunge y Itochu de Japón en 2010 apostaron a la demanda asiática cuando inauguraron en el estado de Washington su primera terminal estadounidense para exportación de granos en 25 años. Pero el año pasado las ventas al extranjero de trigo, maíz, soja y harina de soja cayeron 29% en el puerto que alberga esa terminal, debido a la combinación de dólar fuerte y menor demanda provocó una disminución de los envíos desde Estados Unidos.

En muchas comercializadoras agrícolas, la ganancia neta alcanzó un pico en 2010 y 2011, después de que Rusia prohibió las exportaciones de cereales en respuesta a una ola de calor y provocó salvajes fluctuaciones en los precios de granos. Cargill obtuvo una ganancia operativa ajustada superior a u$s 3000 millones en el año fiscal 2011, 38% más que en 2015.

El año pasado, Cargill reestructuró su gerencia general y modificó su variada cartera, abandonando líneas –incluyendo la producción siderúrgica, hedge funds y producción de cerdo norteamericano– y adquirió negocios donde observa mayor demanda, como alimento para salmones. Ayer Cargill anunció la venta de su negocio de aderezos, salsas y mayonesa.

En respuesta a lo que llamó un "entorno pesimista", Louis Dreyfus redujo 30% la inversión de capital a u$s 420 millones en 2015.

Gonzalo Ramírez Martiarena, CEO, dijo el mes pasado que no prevé grandes cambios en el mercado. "Este año será otro año de abundante oferta", agregó.

Los optimistas hacen hincapié en las buenas perspectivas en el largo plazo para las comercializadoras agrícolas. Sostienen que la demanda de alimentos está inexorablemente creciendo, lo que hace que el mundo dependa más de los embarques de granos, y por lo tanto, las operadoras con activos difíciles de reemplazar eventualmente se verán beneficiadas.

Una visión menos optimista sugiere que las traders agrícolas se beneficiaron de un auge en la década pasada debido a factores que difícilmente se repitan, como las políticas gubernamentales para biocombustibles, que subieron abruptamente la demanda de maíz, y el surgimiento de China como potencia económica.

Al igual que los agricultores, muchos ejecutivos de comercializadoras agrícolas observan de cerca el clima. Frente a la perspectiva de cosechas menores en Sudamérica, Juan Luciano, CEO de ADM, dijo a los analistas ayer: "Somos cautelosamente optimistas".