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Los bancos se complican con las tasas de interés ultrabajas

Las entidades financieras europeas luchan por sobrevivir a causa de la superabundancia de préstamos incobrables y muy bajos márgenes de rentabilidad

Los bancos se complican con las tasas de interés ultrabajas

La cuenta corriente 123, producto que Santander Reino Unido lanzó hace cuatro años, pagaba a sus clientes 1% sobre los depósitos superiores a 1000 libras, 2% por más de 2000 libras y 3% por más de 3000 libras.
Ya no más. La semana pasada el quinto banco más grande de Gran Bretaña abandonó las tasas decentes, en una señal pequeña pero potente de cómo el experimento macroeconómico con las tasas de interés ultra bajas o negativas está resultando en el mundo real.

Las tasas de las cuentas 123 y los exuberantes beneficios adicionales fueron lo más cercano a una revolución de la banca de consumo. Santander se abarrotó de negocios nuevos –a mediados de 2016 recibió depósitos por más de 60.000 millones de libras. Tan exitosa fue la cuenta 123 como herramienta de captación de de clientes que se exportó al mercado natal de Santander, España, y también a México.

Sin embargo, hace tiempo que hay un problema. En un escenario donde se contraen los márgenes de intereses de los bancos, la cuenta 123 empezó a ser ferozmente deficitaria (el banco no dio a conocer los detalles). El recorte de tasas que decretó en agosto el Banco de Inglaterra ubicándolas a 0,25% simplemente fue la gota que colmó el vaso. Santander dijo que las generosas tasas que ofrecía su producto 123 serían reemplazadas por una única tasa de 1,5%.

Otros bancos británicos fueron más lejos. Este lunes, Royal Bank of Scotland fijó tasas negativas para algunos de sus clientes corporativos.

Al mismo tiempo, los defensores del consumo protestan que las entidades bancarias incluyendo Lloyds Banking Group y Nationwide o subieron las tasas de las hipotecas pese al recorte de la tasa británica, o no trasladaron el beneficio completo.

Los bancos otra vez son los villanos – ahora no están obteniendo los retornos sobre el capital de 20% que sí conseguían antes de la crisis financiera. La típica entidad occidental ahora tiene que hacer esfuerzo para lograr entre 5% y 10%.

La presión sobre los bancos es más fuerte en los mercados de la eurozona donde dependen más del negocio de tomar depósitos y otorgar préstamos. Es el caso de Italia, por ejemplo, donde docenas de bancos chicos como Monte dei Paschi –que es el tercero más importante–, están luchando por sobrevivir. La raíz del problema es la superabundancia de préstamos incobrables, pero el problema se intensifica porque no logran generar rentabilidad con los márgenes de intereses.

Una amenaza menos visible pero no menos sistémica existe en Alemania. Deutsche Bank claramente tiene notorios problemas propios, provenientes de las malas prácticas y los malos negocios anteriores. Pero los bancos de ahorro alemanes, que silenciosamente financian a las pequeñas empresas del país, están altamente expuestos a la erosión de los márgenes derivada de las tasas de interés negativas del Banco Central Europeo. Un alto ejecutivo bancario describe el fenómeno como una "crisis sistémica que se va cocinando a fuego lento en la banca europea".

Cada vez es más común que los bancos trasladen esas tasas. Durante varios años, varias entidades –incluyendo algunas instituciones suizas y HSBC– fijaron tasas negativas a algunos de sus clientes corporativos. Y ahora también se están viendo afectados los clientes individuales. El diminuto Raiffeisenbank Gmund am Tegernsee, en el sur de Alemania, hace poco comunicó que cobrará tasas negativas sobre los depósitos superiores a 100.000 euros.

Los bancos en algunos países están sacando a relucir una mayor creatividad. En España alientan a sus clientes a abandonar las hipotecas a tasa variable y a cerrar operaciones a tasa fija, por miedo a que si bajan más las tasas subyacentes, los bancos se vean obligados a pagar a los tomadores de hipotecas para prestarles el dinero.

En Francia, las tasas negativas de facto se introdujeron mediante la imposición de cargos de mantenimiento de cuenta. Eso debería ser estructuralmente mejor para los bancos porque pueden mantenerse cuando vuelvan a subir las tasas.

Hasta ahora, en el Reino Unido los cargos de mantenimiento de cuenta siguen siendo tabú para las cuentas estándar. Santander cobra 5 euros mensuales por las cuentas 123, comparado con los 2 euros anteriores. Pero sus rivales no hicieron lo mismo pese a las críticas políticas y regulatorias de que las cuentas "gratuitas" esconden el costo real de los cargos y alientan la venta engañosa de productos como ocurre con los seguros de protección de pago.

A los bancos grandes les encantaría cobrar pero tienen miedo a la "desventaja de ser el primero". Si cambiaran de parecer, sería antipático. También sería un poderoso recordatorio de lo preocupados que deberíamos estar todos por las masivas distorsiones que están generando las tasas de interés ultrabajas.

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Comentarios1
demian baus
demian baus 24/08/2016 11:27:38

Que se fonden en sus casas centrales, soy de centro derecha anti populista, pero las regalías se las llevan al tipo de cambio real, ahi no hay objeción ergo la traigan