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Los ataques de Trump apenas repercuten en las acciones de las compañías

Los ataques de Trump apenas repercuten en las acciones de las compañías

Hasta esta semana las novedades de la línea de ropa de Ivanka Trump interesaban mayormente a los blogueros de moda. Ya no. La semana pasada, la cadena de tiendas Nordstrom decidió no ofrecer en sus salones las prendas de la hija mayor del presidente norteamericano debido a las bajas ventas de la marca. Su padre se vengó desde su cuenta de Twitter @realDonaldTrump: "Mi hija Ivanka ha recibido un trato tan injusto de @Nordstrom . . . Terrible!"

Eso sorprende en muchos aspectos. Ésta es la primera vez que el presidente Donald Trump ataca a una compañía en particular –en este caso Nordstrom– desde su púlpito de la Casa Blanca para proteger su marca familiar. Con ese comportamiento cruzó un nuevo límite.

Pero este relato tiene un segundo giro, quizás más importante, que podría ofrecer tranquilidad a los directorios de las empresas. Después del tuit atacando a Nordstrom, el precio de las acciones de la cadena de tiendas cayó por un breve período. Pero terminó la jornada 4,1% arriba –aunque la suba general del Standard & Poor’s subió sólo 0,1%.

Esto es sorprendente. Y quizás no sea casualidad. Financial Times analizó datos de 30 casos donde las compañías fueron blanco de expresiones provenientes de la cuenta @realDonaldTrump. El tamaño de la muestra es pequeño y los datos recién empiezan el 1 de enero. Sin embargo, este limitado análisis demuestra que los tuits de Trump tuvieron un efecto llamativamente pequeño sobre los precios de las acciones más alládel escándalo que produce en los medios.

Es cierto que una crítica en algunos casos perjudicó una acción: cuando el 5 de enero Trump se quejó de las plantas que tiene la automotriz en México, por ejemplo, el precio de los papeles de la firma japonesa retrocedió cerca de 1,2% en las siguientes 24 horas; en forma similar, las acciones de la controlante de CNN, Time Warner, descendieron cerca de 0,65% el 25 de enero después recibir una fuerte crítica.

Pero cuando Trump reprendió a General Motors el 3 de enero, los papeles de la automotriz subieron cerca de 0,89% en las primeras 24 horas. Cuando el presidente norteamericano atacó a CNN el 16 de enero, Time Warner recuperó más de 0,77%.

Y si bien hay un poco más de evidencia de que un tuit presidencial positivo puede hacer subir una acción, el impacto es relativamente chico. Fiat Chrysler y Ford, por ejemplo, disfrutaron de un alza en el precio de sus papeles después del elogio de Trump. Pero cuando un tuit suyo felicitó a Fox el 21 de enero, la cotización de su compañía controlante, 21st Century Fox, en efecto disminuyó.

Uno podría argumentar que es difícil inferir demasiado con el análisis de datos de un sólo mes, particularmente dado que en general los mercados parecen comportarse de manera perversa.

De todos modos, el mensaje de los datos es claro: los directorios de las empresas no deben necesariamente presionar el botón de pánico si quedan en la mira de Trump. Si bien el presidente es muy poderoso, su poder práctico y simbólico tiene límites, aunque nadie sepa exactamente cuáles son.

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