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Latinos en EE.UU. consumen menos por la ofensiva antiinmigratoria

Las políticas de inmigración de Trump atemorizan a los consumidores hispanos, que ahora ahorran por si a ellos o a sus familiares los atrapan en redadas

Latinos en EE.UU. consumen menos por la ofensiva antiinmigratoria

Antes de que Donald Trump fuera electo presidente de Estados Unidos, Eulalio Vásquez vivía el sueño americano. Este nativo de la República Dominicana llegó a Nueva York a los 18 años, trabajó en un supermercado y luego en una fábrica de Nabisco. Finalmente encontró un nicho comercial, lo que levantó el estado de ánimo de sus compañeros inmigrantes del sur del Bronx.

Comenzó como payaso, actuando en fiestas de cumpleaños de niños durante los fines de semana. Eso le brindó la oportunidad de vender artículos de cotillón y luego administrar un salón especializado en los baby showers tan populares en la comunidad hispana: son eventos con comida, bebidas y música de la magnitud de una boda.

Pero el negocio de Vásquez mermó tras el triunfo electoral de Trump. Las familias hispanas –angustiadas por el pedido presidencial de deportación masiva de inmigrantes indocumentados– que antes estaban dispuestas a desembolsar u$s 5000 o más por un baby shower, comenzaron a recortar gastos llevando su propia comida y decoraciones a las fiestas en lugar de comprárselas a Vásquez. Él calcula que sus ingresos han disminuido entre 30% y 40%.

"Ellos piden sólo lo básico", contó Vásquez, que ahora es ciudadano estadounidense, tiene 47 años y armó su propia familia. "Una fiesta no es una necesidad y tienen miedo de ser deportados. Mi negocio ha sufrido mucho".

La elección de Trump en noviembre ha provocado una fuerte caída del consumo en las comunidades norteamericanas que albergan a una población estimada de 11 millones de indocumentados –la mayoría latinos– y decenas de millones de personas con quienes comparten lazos de sangre o el país de origen, según los ejecutivos con conocimiento del mercado. De Nueva York a California, los funcionarios de las cámaras de comercio hispanas contactados por Financial Times aseguraron que las caídas de dos dígitos en la facturación se están volviendo habituales en los pequeños comercios minoristas familiares, bares, restaurantes, discotecas y en una gran variedad de servicios en los barrios habitados por inmigrantes.

Muchos consumidores hispanos están tan asustados que han dejado de gastar como lo hacían antes, contaron los directivos de empresas que los conocen bien. Están ahorrando dinero en caso de que ellos o sus seres queridos sean atrapados –justa o injustamente– en la ofensiva del mandatario contra los indocumentados. Evitan los comercios que piensan que serán blanco de los agentes de inmigración, ya sea porque no tienen papeles, o porque tienen miedo a ser percibidos como tales. "Nuestras empresas que venden sus productos o servicios a la comunidad de hispanos nos dicen que su actividad ha disminuido entre 30% y 50%", dijo Carlos Gómez, presidente de la Cámara de Comercio Hispana del área metropolitana de Kansas City, que representa a 480 compañías de los estados de Missouri y Kansas. "La comunidad inmigrante está muy asustada. No saben lo que va a suceder. Creo que la mayoría de ellos va a trabajar y luego vuelve a casa. No quieren salir".

El estado de ánimo de la comunidad hispana es importante para los especialistas en marketing por su tamaño y su juventud. Se estima que 57 millones de hispanos viven en EE.UU. y según la Oficina de Censos, esa cifra subirá a 119 millones en 2060. Cerca del 60% de los hispanos son millennials o más jóvenes aún, según un informe publicado el año pasado por el Pew Research Center, lo que los convierte en el más joven de los grandes grupos étnicos o raciales de Norteamérica.

Para el año 2020, el poder adquisitivo de los hispanos alcanzará los u$s 1,7 billones, según el Centro Selig para el Crecimiento Económico de la Universidad de Georgia. En los últimos años, las principales compañías estadounidenses, desde Walmart hasta McDonald’s y Ford, han invertido juntas miles de millones de dólares en marketing para ganarse a los consumidores hispanos.

Que ese consumidor tenga miedo y compre a escondidas es negativo para los empresarios estadounidenses. También crea complicaciones para los inversores que intentan monitorear la actividad minorista. Un misterio de la era Trump es la disparidad entre los datos que muestran una mayor confianza del consumidor y las cifras de ventas que sugieren que están cuidando el peso. El hecho de que millones de consumidores hispanos se estén ocultando podría ser parte de la explicación.

"Es muy probable que estemos consultando a menos de ellos y que entonces la medición de sus sentimientos esté peor hecha", afirmó Giovanni Peri, un economista de la Universidad de California en Davis, que se especializa en cuestiones de migración.

Aunque la administración de Trump ha evitado las deportaciones en masa, funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas efectuaron 41.318 detenciones durante los tres primeros meses de esta presidencia, 38% más que el mismo período de 2016.

La ansiedad entre los inmigrantes de las comunidades hispanas es tal que no están reportando violaciones y otros delitos por temor a captar la atención de las autoridades, según la policía de ciudades como Los Ángeles y Houston.

Ejecutivos del área de marketing familiarizados con la comunidad hispana afirman que el impacto de las políticas inmigratorias de Trump va mucho más allá de los indocumentados, una categoría que incluye 5,6 millones de mexicanos, 1,8 millones de centroamericanos, 650.000 sudamericanos y 450.000 personas procedentes de países del Caribe, según Pew. Probablemente otros 25 ó 30 millones de hispanos en EE.UU., cerca de la mitad del total de la población, tienen sus papeles en regla, pero están relacionados con alguien que es indocumentado, contó Carlos Santiago, presidente de la consultora homónima que ha asesorado a empresas como Unilever, Procter & Gamble, Walmart y AT&T en marketing multicultural.

La probabilidad de una deportación es un "desafío familiar" en la comunidad hispana, que quizás requiera que algunas personas necesiten prestar asistencia financiera a un pariente indocumentado o cuidar a los niños de otras personas, explicó Santiago. Antes de que fuera electo Trump, agregó, en las encuestas los hispanos se mostraban en general más optimistas respecto a sus perspectivas económicas que los no hispanos. Ahora, se da el caso contrario.

Cuánto durará este difícil período es un tema de debate en el mundo de los negocios hispanos. Santiago, el estratega en marketing, sospecha que muchos inmigrantes finalmente sucumbirán a la claustrofobia y comenzarán a salir de nuevo, siempre que la situación política no se deteriore aún más. Vásquez, el payaso del Bronx que se convirtió en organizador de fiestas, ahora hace más publicidad tratar de facturar.