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Las gigantes de auditoría enfrentan medidas enérgicas contra las deficiencias de sus operaciones

Se descubrieron muchas muchas fallas en informes de las "Big Four", entre ellas falsificaciones, alteraciones de documentos y engaños a inspectores

Las cuatro firmas más grandes del sector de auditoría y consultoría, conocidas como las Big Four, suelen hacer alarde de su presencia en más de 150 países y prometen a sus clientes servicios en todo el mundo.
Pero KPMG, Deloitte, PwC y EY son mucho menos comunicativos en cómo la calidad de las auditorías puede variar en gran medida entre un país y otro, aseguran los críticos.

Las fallas en los procedimientos de control cometidas por una de las Big Four quedaron a la vista la semana pasada cuando el organismo de control contable de Estados Unidos fijó a la operación brasileña de Deloitte una multa récord de u$s 8 millones. El PCAOB (Public Company Accounting Oversight Board, por sus siglas en inglés) descubrió que los contadores de la filial Brasil habían falsificado la auditoría de una aerolínea local, alterado documentos y engañado a los inspectores que revisaron la auditoría.

Es la primera vez que el PCAOB toma acciones contra una filial de una Big Four por supuesto fraude y encubrimiento. Ese mismo día, el PCAOB también anunció un arreglo por u$s 750.000 con Deloitte México después de encontrar documentos fraguados en su informe de auditoría a la minera norteamericana Southern Copper.

"No hay dudas de que los estándares de integridad de las auditorías varían ampliamente. Estos son verdaderos problemas y existen en muchas jurisdicciones", dijo el presidente de PCAOB James Doty a Financial Times. En los controles que hace el organismo de otras firmas auditoras internacionales, contó, se descubrió que "hay casos en lo que sabemos que los auditores que firman el dictamen han trabajado poco o nada".

Parte del problema proviene del hecho de que la mayoría de las sucursales nacionales de las Big Four legalmente son entidades separadas, son filiales en vez de subsidiarias de las redes globales de firmas miembro.

Pero el PCAOB no está tomando a la ligera el problema de los diferentes estándares en el extranjero. Claudius Modesti, su director del organismo, pronosticó: "Se puede esperar un continuo crecimiento en el nivel de controles a los auditores con sede central fuera de Estados Unidos".

El organismo de control norteamericano hace foco en esta problemática en un momento en que las Big Four siguen dominando el sector, ya que auditan al 99% de la capitalización bursátil de las compañías cotizantes de Estados Unidos.

Algunas de las Big Four también se vieron implicadas en una serie de escándalos que emergen desde todos los rincones del mundo, desde coimas en la petrolera brasileña estatal Petrobras y en la FIFA, la federación de fútbol mundial que tiene su sede central en Suiza, hasta el supuesto lavado de dinero en 1Malaysia Development Berhad, un fondo de inversión estatal. Las autoridades en dichos casos no acusaron de ningún delito a ninguno de los auditores.

Desde la creación de PCAOB en 2002 después de los escándalos contables en Enron y WorldCom, firmó tratados con otros países para que le permitan inspeccionar firmas locales que realizan auditorías a compañías que cotizan en Estados Unidos. Todos salvo cuatro países con firmas auditoras registradas en el PCAOB –Irlanda, Bélgica, Portugal y China– permiten a los inspectores del organismo revisar a las firmas registradas.

"Esto nos permitirá dejar en claro a las firmas globales dónde tienen los puntos débiles", dijo Doty. "Creo que hay una gran diferencia entre la firma global que sabe que tiene un punto débil y una firma global que sabe que nosotros sabemos del punto débil".

El PCAOB conduce inspecciones regulares a las firmas registradas que auditan compañías con cotización pública en Estados Unidos en base al riesgo; y hace revisiones anuales de cualquier firma que audite más de 100 empresas cotizantes en EE.UU. Los hallazgos varían pero algunos son preocupantes.
 

Doty sostiene que ha habido casos donde el 40% de las auditorías verificadas en un determinado año nunca debieron haber sido presentadas. "No deberíamos estar encontrando que entre 30% y 40% de los dictámenes que hemos analizado no tiene respaldo o su respaldo es inadecuado", señaló Doty. Eso significa que un alto porcentaje de las auditorías que controlamos tuvieron muy serios defectos".

En noviembre, Lewis Ferguson, miembro del directorio del PCAOB, publicó datos que mostraban cómo podía diferir la calidad de la auditoría entre las firmas norteamericanas y las firmas de la red mundial que pertenecen a las Big Four.

Los informes muestran que en 2013 el PCAOB descubrió que en el 28% de sus auditorías de sociedades cotizantes, Deloitte no tenía certeza razonable de que los estados contables estaban libres errores significativos. En comparación, en las filiales no norteamericanas de Deloitte, ese porcentaje sube a 67% de las auditorías revisadas.

En el caso de PwC, se encontró esa falla en el 32% de las auditorías revisadas, comparado con el 46% en el caso de las filiales no norteamericanas.

En KPMG y EY ocurrió a la inversa. El brazo estadounidense de EY tuvo deficiencias en 53% de las auditorías supervisadas, comparado con el 43% de las auditorías realizadas por filiales globales. KPMG tuvo fallas en 46% de los informes norteamericanos, comparado con el 39% de los elaborados por las filiales no estadounidenses.

Pocas veces el PCAOB presentó casos contra las Big Four. Multó a Deloitte por u$s 2 millones en 2013 por permitir que un socio suspendido siguiera asesorando en las auditorías. EY recibió una sanción de u$s 2 millones en 2012 por no cumplir con los estándares de auditorías en varios de sus informes. La filial india de PwC debió pagar u$s 1500 millones en 2011 por no detectar una sobreestimación de activos por u$s 1000 millones en Satyam.

Por su parte, Deloitte sostiene que "ha adoptado políticas y protocolos que deben cumplir todas sus firmas miembro en un esfuerzo por establecer un alto nivel de calidad, conducta profesional y servicio en toda su red" de entidades independientes.
Guy Jubb, miembro de un comité de PCAOB, señaló: "Todo se reduce a la cultura y al desafío de desarrollar y sostener una cultura común en toda la red global de firmas miembro. Los reguladores deberían dedicar más tiempo a evaluar la cultura y gobierno de las firmas auditoras."

"Simplemente me pregunto si las redes de las Big Four no son demasiado grandes para gobernar y si no son demasiado grandes para quebrar. Ningún regulador de auditorías quiere ver caer a una de las Big Four", agregó Jubb.