Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Las elecciones galas marcan los límites del nacionalismo y confirman la vigencia de un espíritu integrador en Europa

Francia conformó la nueva tendencia en política internacional: la mayor división ya no es entre izquierda y derecha sino entre nacionalistas e internacionalistas

Las elecciones galas marcan los límites del nacionalismo y confirman la vigencia de un espíritu integrador en Europa

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia confirmó la nueva tendencia que muestra la política internacional. País tras país, la división política más importante ya no es entre izquierda y derecha sino entre nacionalistas e internacionalistas.

El año de grandes éxitos para los nacionalistas fue 2016 debido al Brexit en Gran Bretaña y a la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Pero las elecciones francesas sugieren que Francia y la mayor parte de Europa continental se mantendrán del lado internacionalista de la vereda.

La competencia entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron en la segunda vuelta electoral el 7 de mayo será la clásica disputa entre un nacionalista y un internacionalista. Le Pen quiere a Francia fuera de la moneda única europea, subir los aranceles aduaneros, fortalecer los controles fronterizos y tomar medidas contra la inmigración. Macron es un ferviente defensor de la UE, es un gran creyente del comercio abierto y mantiene una actitud tolerante en cuanto a los refugiados.

Las encuestas sugieren que Macron conseguirá una decisiva victoria en la segunda vuelta el 7 de mayo con más del 60% de los votos.

Por supuesto, en estas dos próximas semanas muchas cosas le pueden salir mal. Le Pen es muy hábil para debatir en televisión. Macron es un adinerado ex financista y ex ministro de Economía –por lo que es vulnerable a ser descripto como miembro de la élite ajena a realidad. Todavía puede tropezar con un escándalo o una metida de pata. Pero es altamente probable que los sondeos sean correctos y que el candidato internacionalista, Macron, obtenga un claro triunfo.

Como la carrera entre Macron y Le Pen forma parte de una pelea ideológica internacional, el resultado de la votación en Francia será observado con gran interés en el resto del mundo. El probable triunfo de Macron será recibido con agrado en Bruselas y Berlín, y con decepción en el Kremlin y en la Oficina Oval. Los sentimientos serán variados en Londres.

Le Pen hizo campaña con temas similares a los mencionados por Trump, si bien su lenguaje era más moderado que el del presidente estadounidense. La familia Le Pen apoyó con entusiasmo a Trump como candidato a presidente; y el mandatario norteamericano, a su vez, insinuó fuertemente en Twitter su respaldo a Le Pen en Francia. Pero si bien Trump mismo sentirá decepción si gana Macron, sus asesores en seguridad nacional probablemente sientan alivio.

La decepción rusa frente a la probable victoria de Macron será mucho más directa. Macron era el único candidato de la primera vuelta electoral que apoyaba la idea de adoptar una postura dura contra la Rusia de Putin.

La reacción británica frente al triunfo de Macron será una mezcla de alivio y recelo. El gobierno de Theresa May se opone a la caracterización del Brexit como un espasmo nacionalista –y hace hincapié en el constante apoyo del Reino Unido al libre comercio y a la solidez de la UE. Pero el problema para Gran Bretaña es que la UE misma claramente ve el Brexit como una manifestación de nacionalismo dentro de Europa a tratar con mucha firmeza.

En ese sentido, una probable victoria de Macron es una buena y una mala noticia para Gran Bretaña. Macron representa a la UE fuerte y unida que el gobierno de May dice querer. La dificultad con el punto de vista de Londres es que esta solidez y unidad probablemente se expresen a través de una postura muy dura en cuanto al Brexit. Una victoria de Le Pen, por el contrario, colocaría a Europa en nuevos y peligrosos rumbos.

En el contexto europeo más amplio, el probable triunfo de Macron debe verse en el marco de los tropiezos que sufrió la derecha nacionalista en las últimas elecciones en Austria y Holanda, y la débil suerte que tiene en Alemania, donde el partido populista Alternativa para Alemania está cayendo a cifras de apenas un dígito en los sondeos de opinión. Partidos nacionalistas asumieron el poder en Polonia y Hungría, pero el corazón original de la UE está resistiendo a la oleada nacionalista.

En Bruselas, la posibilidad de una victoria de Macron será recibida como una oportunidad de volver a encender el motor francoalemán que tradicionalmente impulsó a la UE. Pero no sería apropiado sentir euforia. En cuanto a la reforma económica y la integración europea, Macro dice todo lo "correcto". Si puede cumplirlo es otra cuestión. Para sacar a Francia del ciclo de bajo crecimiento, alto desempleo y creciente deuda se está necesitando más que una sucesión de presidentes aparentemente reformistas —incluyendo Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y hasta el actual presidente, François Hollande. Hollande fracasó pese a haber designado a un ministro de Economía joven y dinámico llamado Emmanuel Macron.