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Las elecciones en EE.UU. pueden convertirse en la batalla de los sexos

Ambos delinean ya sus estrategias. Clinton buscará aprovechar el desprestigio del millonario, quien se burló de la vida matrimonial de la ex secretaria de Estado

Las elecciones en EE.UU. pueden convertirse en la batalla de los sexos

El martes por la noche, Hillary Clinton se convirtió en la primera mujer en ser la probable candidata presidencial en la historia de EE.UU. Donald Trump, por su parte, pasó a ser el primer posible candidato que nunca haya ocupado cargos electivos desde Dwight Eisenhower en 1952.


Otros precandidatos, especialmente Ted Cruz –que ganó en su estado natal de Texas– no aceptan que la contienda haya terminado. Sin embargo, es difícil imaginar un resultado más perfecto para Trump. Ganó 7 de los 11 estados, pero perdió lo suficiente para garantizar que el resto de los contendientes continúe en carrera. Con ello se asegura de que el voto anti-Trump permanezca dividido. Además claramente lidera las encuestas en cada uno de los cinco estados donde el ganador se lleva todos los delegados (que tendrán lugar el 15 de marzo), incluyendo el estado natal del Marco Rubio, Florida, y el estado natal de John Kasich, Ohio. Las predicciones son inciertas en estos días. Pero se podría decir de manera informal que las elecciones generales de EE.UU. comenzaron el martes.


Los dos ganadores sin duda actuaron como si hubiera comenzado. Después de haber felicitado a Bernie Sanders por haber triunfado en su estado natal de Vermont, Clinton cambió su discurso para atacar a Trump. "Las apuestas en estas elecciones nunca han sido mayores y la retórica del otro lado nunca ha sido peor", dijo. Trump se concentró un poco más en sus rivales, descartando a Rubio por ser un "liviano" con su habitual entusiasmo, antes de dirigir su desprecio hacia Clinton. A decir por sus palabras, la retórica de Clinton girará en torno a "romper las barreras", mientras que Trump se enfocará en "la construcción de muros". Clinton se orientará en "la integridad de EE.UU.", mientras que Trump hará que Norteamérica "sea grande otra vez". Por extraño que parezca, por ser una carrera entre dos abuelos casi septuagenarios, promete ser inusualmente desagradable. Trump ha dejado claro que la vida matrimonial de Clinton es un blanco a atacar. El martes también la describió como una terrible secretaria de Estado que no se da cuenta que "el país se va al infierno".


También hay señales de dónde se disputará el corazón de la batalla. Por primera vez, Trump habló de la "olvidada clase media norteamericana" y preguntó dónde Clinton había estado en los últimos 12 años mientras se estancaban los salarios. En todo caso, Trump sonó aún más anticorporativo que Clinton. Prometió que las empresas estadounidenses ya no podrán estafar a los contribuyentes produciendo en el extranjero. Apple estaría obligado a trasladar la fabricación de iPhone de China a EE.UU. Con sólo 30 minutos en la Oficina Oval, Trump sería capaz de solucionar los problemas comerciales estadounidenses. También sería el "mejor presidente para la creación de empleos que Dios ha creado". A pesar de que reiteró su promesa de construir un muro en la frontera entre EE.UU. y México – "tenemos todos los materiales; podemos hacer un muro maravilloso"– gran parte de su retórica estuvo a la izquierda de la de Clinton. Sin duda fue mucho más duro. "Sé que suena extraño, pero necesitamos más amor y bondad", aseguró ella.


En las próximas dos semanas, el establishment republicano hará un último esfuerzo por encontrar a cualquiera menos Trump. Su búsqueda parece condenada al fracaso. El único candidato que ha demostrado que puede superar a Trump es Ted Cruz, que ganó 4 de los 15 estados que han votado hasta el momento. Pero por lo menos la mitad del establishment republicano teme y aborrece a Cruz más que a Trump. Por otra parte, la contienda ahora se muda más allá del Cinturón de la Biblia a un terreno mucho menos generoso para Cruz. Rubio, que es la única otra alternativa, ha ganado un solo estado hasta ahora –Minnesota– y parece que va a perder en la Florida. Sus esperanzas se desvanecen rápidamente.


El martes por la noche empezaron a delinearse las elecciones de 2016. Por una parte, será una batalla convencional para atraer los corazones y las mentes de la exprimida clase media norteamericana. Sin embargo, también serán los candidatos más extraños que se puedan imaginar. Será la primera elección en la que un contendiente afirma que le pagó al otro para que asistiera a su boda (Trump se casó con su tercera esposa, Melania, en 2005 y los Clinton estuvieron invitados). También será la primera entre un hombre y una mujer. Por desgracia, es poco probable que suba el tono. "Si Hillary no puede satisfacer a su marido, ¿cómo puede satisfacer a EE.UU.?" preguntó Trump. En 2016 habrá una batalla de sexos.