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Las contraseñas podrían convertirse en cosa del pasado

Empresas buscan tecnologías alternativas basadas en la biometría

Tanto expertos en seguridad cibernética como usuarios frustrados concuerdan hace tiempo en que las contraseñas compuestas de combinaciones complejas de letras y números deben pasar a la historia. Ahora, la búsqueda de un reemplazo se aceleró debido a la popularidad de los aparatos para vestir y el denominado "Internet de las Cosas", que ha creado objetos que no se pueden controlar con una contraseña.
Las startups están buscando tecnologías biométricas alternativas que identifiquen a los usuarios utilizando de todo, desde sus voces hasta las vibraciones de su cráneo.
Pindrop, una firma incipiente de seguridad cibernética en Atlanta, se dedica al análisis de voces para evitar los fraudes. La empresa monitorea 360 millones de llamadas a bancos, compañías aseguradoras y cadenas de venta minorista todos los años. Utiliza 147 funciones diferentes que crea un perfil de la voz, del dispositivo y del lugar de dónde está llamando la persona, y si el interlocutor podría no ser quién dice ser, hace sonar la alarma.
Vijay Balasubramaniyan, el cofundador de Pindrop, que cuenta con inversores como Google Capital y la empresa de capital de riesgo Andreessen Horowitz, contó que la voz es un método "extremadamente fértil" y rápido de autenticación de identidad. En comparación, él piensa que aunque la tecnología de reconocimiento facial sirve para identificar al interlocutor, no puede discernir lo que el individuo está tratando de hacer.
Pindrop está intentando desarrollar su tecnología para que funcione en populares dispositivos activados por voz como Echo, de Amazon, y Google Home. Si los usuarios van a utilizar estas nuevas plataformas informáticas para realizar compras y transferir fondos, las compañías van a necesitar un método confiable de autenticación.
Actualmente es un desafío acceder al correo electrónico desde un reloj inteligente debido al tamaño del reloj. "Los dispositivos se están volviendo cada vez más pequeños, como los anteojos inteligentes Google Glass y las pulseras Fitbit. Su forma y tamaño físico se están reduciendo", explicó Balasubramaniyan.
Un equipo de investigadores de Alemania se está enfocando en la posibilidad de que los electrónicos del tipo de Google Glass que el usuario lleva en la cabeza.
El mes pasado, Stefan Schneegass de la Universidad de Stuttgart presentó Skull conduct, un método que identifica al usuario por la manera en que el sonido viaja a través de su cráneo. "Es difícil usar contraseñas o números de identificación personal (PIN) en un dispositivo ocular", agregó.
La identificación es "totalmente implícita", por lo que todo lo que debe hacer el usuario es vestir el dispositivo mientras que se reproduce un audio -que podría no ser percibido por humanos. "Básicamente suena diferente dependiendo del cráneo del usuario", él dijo.
La tecnología está en una etapa inicial y no se sabe si va a funcionar en espacios ruidosos. Pero Schneegass señala que a diferencia de las huellas digitales, los cráneos nunca se han utilizado como identificador por parte de autoridades policiales para implicar a personas en un delito.
Varias compañías ya se han puesto en contacto con él para probar su tecnología.
Otras métodos de identificación están teniendo que adaptarse para impedir los ataques informáticos de delincuentes cibernéticos. Cognitec, una compañía de reconocimiento facial con sede en Dresden, dice que el mayor desafío para su tecnología de reemplazo de contraseñas - el escaneo de caras - es asegurar que hay una persona real frente a la cámara.
"Es fácil engañar a los dispositivos móviles. Sólo hay que tomar una foto o un video de una persona y sostenerlo frente a la cámara", contó Elke Oberg, gerente de mercadotecnia de Cognitec. "Sé que hay muchas compañías que están trabajando con los gestos que se hacen con la cara -como guiñar un ojo."
Asimismo, Biocatch, una startup israelita, ha creado un método biométrico de identificación basado en el comportamiento natural. La compañía está utilizando el humilde cursor como nuevo método para verificar a los clientes que usan servicios bancarios online, ya que ha descubierto que la manera en que los individuos hacen clic o deslizan sus dedos en una pantalla los identifica de manera tan unívoca como sus huellas digitales o el iris de sus ojos.
La tecnología "biométrica del comportamiento" sólo toma 10 minutos para aprender los patrones de uso de un visitante de un sitio web, y entonces puede avisarle a un banco si un delincuente o software malicioso está tratando de acceder a una cuenta en lugar del dueño.
La compañía trabaja con Early Warning, una compañía de gestión de riesgos que es propiedad de siete de los bancos más grandes en Estados Unidos, para proteger a 33 millones de usuarios que realizan mil millones de transacciones online por mes.
Biocatch está expandiendo su negocio más allá de la detección de fraudes para bancos y apunta a vender sus servicios a una gama más amplia de clientes que quieran asegurarse de que son sus empleados los que están utilizando sus redes, y no un pirata informático.
Bruce Taragin, un inversor en Blumberg Capital que ayudó a fundar la firma, contó: "Una aplicación más amplia podría modificar completamente el concepto de autenticación, identidad y verificación".