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Jueves 4.1.2018
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Las 99 tecnologías que llegarán pronto

La aceptación de las innovaciones, el monto de las inversiones y la cantidad de empresas dedicadas a los distintos rubros marcan el rumbo del avance tecnológico

Las 99 tecnologías que llegarán pronto

De vez en cuando almuerzo con un genio de las matemáticas qué trabajó años en bancos de inversión y está obsesionado con el futuro de la tecnología.

No es un nombre conocido, pero habla mucho con personas que lo son, y siempre después de nuestro encuentro me quedo pensando en algo vinculado a tecnológicas en las que antes no había pensado.

Esto no es siempre alentador. Mi amigo comparte con Elon Musk el temor a que la inteligencia artificial signifique un riesgo existencial para la civilización humana.

Y eso era antes de que nos enteráramos la semana pasada de que Alexa, la asistente digital de Amazon, había comenzado a reírse de forma horripilante ante sus sobresaltados dueños sin motivo aparente.

Pero también me impresiona lo mucho que la vida laboral podría cambiar si sólo una fracción de las tecnologías en desarrollo llega a materializarse.

Llegar a la oficina en un tren de tubo de vacío sería un importante avance respecto del subte en horas pico. Leer el correo electrónico a través de un lente de contacto biónico podría ser útil, aunque no tanto como un avatar personal que conteste mi teléfono, o un escudo de invisibilidad que pueda utilizar para esquivar a una persona indeseada.

¿Pero qué podría verdaderamente convertirse en realidad en el curso de nuestras vidas?

Una de las universidades más importantes del Reino Unido dio una respuesta. Imperial College London tiene un equipo llamado Tech Foresight que trata de ayudar a que las juntas de directores entiendan lo que está transcurriendo en los laboratorios y cómo podría afectar a su empresa.

El equipo valientemente armó un ránking de 99 tecnologías, desde teléfonos implantables hasta trasplantes de cabezas, basándose en la rapidez con la que podrían volverse ubicuas.

La clasificación está basada en factores como el número de empresas dedicadas a una tecnología específica, las sumas de dinero que están invirtiendo, si el público amaría u odiaría la innovación y qué tan disruptiva podría ser.

El primer lugar de la lista lo ocupa algo que ya ha llegado pero que no cambiaría el mundo: un pañal "inteligente" que promete dejar en el pasado la prueba olfativa con un monitor que alerta a los padres la necesidad de cambiarlo.

Lamentablemente, para el lanzamiento de asistentes digitales vitalicios faltan entre 10 y 20 años y el transporte en tubos de vacío es una posibilidad aún más lejana.

Como el embarazo masculino, que estaría disponible recién dentro de 20 años o más.

Lo mismo sucede con muchas otras cosas que no me molestaría ver en el corto plazo, incluyendo los escudos de invisibilidad y los miembros de directorios artificialmente inteligentes, que supuestamente no serían peores que algunas versiones humanas.

Del lado positivo, podríamos estar aproximándonos a algunas cosas provechosas, como la impresión de órganos humanos y la sangre artificial.

Otras tecnologías están demasiado cerca del tiránico Gran Hermano de Orwell. El monitoreo del ánimo de la gente podría estar aquí en 10 ó 20 años, según la lista.

Esto incluye una tecnología que podría leer expresiones faciales a larga distancia o detectar ritmos cardíacos con suficiente exactitud para predecir si la multitud en un partido de fútbol está a punto de causar un disturbio, contó Nik Pishavadia, director de compromiso corporativo de Tech Foresight.

Yo no estoy tan segura. Como dice Pishavadia: "Hay cosas que le serán más o menos aceptables al público, y eso afectará cómo y cuándo llegarán al mercado".

Lo cual nos lleva al tema más aterrador de todo esto: la conciencia artificial.

Por suerte, las máquinas que no sólo son suficientemente inteligentes como para ganarnos un partido de ajedrez, sino que además podrían decidir darnos una paliza si les diera la gana, están ubicados en el puesto 99 de la lista.

Junto a la clonación humana y la telepatía, estas máquinas están clasificadas como de "ciencia marginal", queriendo decir que la tecnología es altamente improbable pero no imposible, y que es importante observarla.

La lista de Tech Foresight no es exhaustiva. Me entristeció saber que no incluye jetpacks personales, los que James Bond ya usaba en la década de 1960, o ni siquiera automóviles voladores.

Los autores dijeron que tuvieron hacer un corte en algún lugar. También advierten que se supone que su lista debe provocar tanto como predecir y yo espero que así sea.

Mientras tanto, por el momento me he resignado a contestar mi propio teléfono, usar el subte y alejarme de Alexa.