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La votación a favor del impeachment dará inicio a una transición peligrosa en Brasil

El periodo en que Temer ejerza el poder sin ser presidente será muy conflictivo y las reformas promercado que deberá tomar el próximo gobierno necesitarán consenso

Tras la decisión de la cámara baja brasileña de iniciar el proceso de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff los manifestantes que se oponen al gobierno crearon una atmósfera carnavalesca en las calles, clima que ayer lunes se observó en los mercados.
La moneda de Brasil, el real, subió 1,5% contra el dólar en cuanto se inició la jornada bursátil, pero luego volvió a debilitarse cuando el banco central intervino para evitar una apreciación demasiado rápida.
Los inversores le dieron la bienvenida al proceso de impeachment porque promete destituir un presidente cuyo intervencionismo, dicen, provocó el derrumbe de la economía local.
El vicepresidente Michel Temer, quien probablemente reemplace a Rousseff, si el Senado también aprueba el juicio político en las próximas semanas, prometió reformas pro mercado, incluyendo las apuntadas a sanear las finanzas públicas, resolver el creciente bache del sistema de pensiones y otras medidas.
"Por primera vez en 20 años, hay reformas constitucionales importantes en la agenda de Brasil", dijo Ian Simmons, gerente de Magna Latin American Fund de Charlemagne. "Muchos de esos cambios serán antipáticos, y podrían ser un lastre para las ganancias en el muy corto plazo, pero es probable que un aumento de la confianza pesará más que esas preocupaciones en lo que se refiere a los mercados".
Sin embargo, para el brasileño común el panorama está menos claro. Si bien las encuestas muestran un respaldo mayoritario al impeachment, la votación televisada desde la cámara baja por primera vez incluyó a los brasileños en el grupo que le quitará poder a Rousseff y a su Partido de los Trabajadores, PT.
Para muchos, las escenas del recinto de la cámara se parecían a las de un partido de fútbol. Los legisladores que apoyaban el juicio político mostraban carteles que decían "Tchau Querida" (Chau, querida) en referencia a la forma de hablar de la mandataria. Los que se oponían, un cartel detrás del presidente de la cámara Eduardo Cunha (archi enemigo de Rousseff y autor del pedido de impeachment) pedían la destitución de éste último.
"Una pregunta," escribió un brasileño en Twitter. "Chau querida, ¿se refiere a Dilma o la democracia?"
Los 513 miembros de la cámara baja votaron uno por uno, cada uno pronunció unas breves palabras que pocas veces tenía que ver con el supuesto motivo por el que Rousseff estaba siendo sometida al impeachment –la supuesta manipulación de las cuentas nacionales para esconder un déficit presupuestario. "En honor a mi esposa, que no está bien, voto Sí!", gritó un legislador.
Algunos analistas y políticos de la oposición temen que la votación del domingo contra Rousseff sea el inicio de una transición peligrosa.
"Los mercados financieros todavía creen que lo que es malo para Dilma es bueno para los precios de los activos", señaló Neil Shearing, economista de Capital Economics. "Sin embargo, esa parece ser una interpretación demasiado simplista de lo que podría pasar en el futuro".
Las próximas semanas serán particularmente tensas mientras el senado debate si aceptar el pedido de impeachment contra Rousseff, decisión que suspendería las funciones de la mandataria y haría asumir al vicepresidente Michel Temer.
El período intermedio, durante el cual ella será un pato rengo y Temer aún no podrá tomar el cargo, podría crear un vacío de poder.
"Este es un momento que será muy crucial", aseguró Antonio Imbassahy, líder del principal partido de la oposición, el PSDS, en la cámara baja.
Si tal como se espera asume Temer, que es abogado constitucional y fue tres veces líder de la cámara baja, tendrá que actuar con rapidez para asegurarse de no ser también destituido. "Temer tendrá como mucho un mes de luna de miel", aseguró el legislador del PT Carlos Zarattini. "Enfrentará mucha resistencia", agregó.
Un gobierno de Temer tendría que conseguir rápido apoyo a través de un programa económico creíble, que probablemente haga hincapié en un saneamiento a mediano y largo plazo del enorme déficit presupuestario pero que también incluya microreformas, como políticas para la explotación petrolera, aseguran los analistas.
El partido de Temer, el PMDB, publicó el año pasado una plataforma de políticas con soluciones económicas ortodoxas para los problemas de Brasil, conocida como "Un puente al futuro" y que se parece más a una lista de los deseos del mercado.