DIRECTIVOS DE EMPRESAS RENUNCIAN AL CONCEJO INDUSTRIAL DESPUÉS DE LOS HECHOS DE CHARLOTTESVILLE

La violencia racista enfrenta a Trump con empresarios

Donald Trump siguió ayer su pelea con los directivos de empresas norteamericanas por su reacción frente a la violencia del fin de semana vinculada a los nacionalistas blancos en Charlottesville, Estado de Virginia. Acusó a quienes lo critican desde el ámbito corporativo de hablar para la tribuna.

Kenneth Frazier, el CEO afroamericano del grupo farmacéutico Merck, provocó una reacción en cadena el lunes cuando renunció a un panel del sector industrial convocado por Trump. Los máximos directivos del fabricante de procesadores Intel y de la compañía de indumentaria deportiva Under Armour siguieron su ejemplo durante ese día, mientras que ayer una figura cercana al sector siderúrgico también dio un paso al costado.

Trump, cuya campaña coqueteó con los grupos nacionalistas blancos durante las elecciones del año pasado y que tiene importantes asistentes vinculado a la llamada "derecha alternativa", el lunes buscó abordar las criticas por su reacción a Charlottesville declarando que "el racismo es el mal". También finalmente se refirió a grupos como el Ku Klux Klan por su nombre, después de inicialmente haber culpado de los enfrentamientos violentos del sábado a "muchos bandos".

Pero las renuncias del CEO de Intel Brian Krzanich y el de Under Armour Kevin Plank se produjeron después del intento del presidente de calmar la furia. Y otros máximos ejecutivos también ofrecieron reproches incluso después de la declaración más enérgica de Trump.

"Mientras mirábamos los acontecimientos y la respuesta del presidente Trump durante el fin de semana, también sentimos que se desperdició una crucial oportunidad de ayudar a unir el país rechazando inequívocamente las terribles acciones de los supremacistas blancos", dijo el número uno de Walmart Doug McMillon, que es miembro de otro panel de asesoramiento presidencial, en un escrito a los empleados posteado ayer en el sitio web de la compañía.

Las renuncias y la extraña crítica abierta demuestran cómo para muchas de las compañías más grandes, quedar asociadas con la marca política de Trump se convirtió en una carga. Elon Musk, el fundador de la compañía de autos eléctricos Tesla, abandonó el consejo industrial a principios de este año después de la decisión del presidente de retirar a Estados Unidos del acuerdo climático de París.

Trump criticó a Frazier varias veces el lunes y siguió en las redes sociales el martes diciendo que cualquier CEO que se vaya de su consejo es reemplazable. "Para todos los CEO que abandonan el Consejo Industrial, tengo muchos que pueden ocupar su lugar", escribió en un tuit.

Poco después de eso Scott Paul, el presidente de la Alianza para las Manufacturas Norteamericanas, un grupo fundado por el sindicato United Steelworkers y partes de la industria siderúrgica estadounidense, informó que renunciaba.

Leo Gerrard, presidente de United Steelworkers, siempre ha respaldado las políticas comerciales proteccionistas de Trump al igual que el sector acerero.

La medida puso presión sobre otras figuras del sindicato para que se unan al éxodo y Richard Trumka, director de la central obrera más grande de Estados Unidos, AFL-CIO, señaló que estaba analizando su rol y cuestionando el trabajo del consejo industrial.

"AFL-CIO inequívocamente denunció las acciones de terroristas locales intolerantes en Charlottesville y llamó a Trump a hacer lo mismo", afirmó Trumka en una declaración. "Somos concientes de las decisiones de otros miembros del Consejo Industrial del presidente, que todavía no tuvo ninguna verdadera reunión y está evaluando nuestra función".

 

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