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La sombra de Rusia persigue a la administración Trump

Se demostró que el fiscal general Jeff Sessions nombrado por el presidente se reunió dos veces con el embajador ruso, Sergey Kislyak, antes de noviembre

La sombra de Rusia persigue a la administración Trump

Lo primero es lo primero. Donald Trump probablemente nunca emerja de las sombras de Rusia. Sin embargo, son cercanas a cero las chances de que Jeff Sessions, su sitiado fiscal general, renuncie tal como le piden los demócratas.

Sessions quizás haya mentido cuando declaró ante el Congreso de que él no había mantenido contactos con funcionarios rusos durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Resultó ser que dos veces se había reunido con el embajador ruso, Sergey Kislyak, antes de noviembre. Pero probar que Sessions mintió deliberadamente –la definición de falso testimonio– es sumamente difícil. Casi seguro que eso no sucederá.
La pregunta es a dónde conduce esto. Washington estará progresivamente más envuelto en múltiples investigaciones sobre los lazos que mantuvo la campaña de Trump con Rusia. Aunque Sessions se recuse para no participar de la supervisión de las investigaciones al poder ejecutivo –especialmente la que realiza el FBI– cualquier exoneración será manchada de sospechas de parcialidad.

Lo mismo aplica para las investigaciones parlamentarias, que están encabezada por los republicanos, muchos de los cuales han repudiado abiertamente los vínculos entre la campaña de Trump y Rusia aún antes de comenzar con la tarea.

Será imposible para Trump escapar de la mancha de Rusia. Habrá más filtraciones provenientes de oficiales de inteligencia y de seguridad contrariados, lo que a su vez enfurecerá a Trump.

El impacto sobre la política exterior de Estados Unidos será doble. Primero, Trump sin ayuda de nadie convirtió la mayor parte del partido republicano en defensores de Rusia. Hace sólo cuatro años, el partido se unió detrás de la declaración de Mitt Romney de que Rusia era el enemigo geopolítico número uno de Norteamérica. Hasta los socios más cercanos de Trump, incluyendo Michael Flynn, su primer asesor en seguridad nacional que renunció el mes pasado después de que se hizo evidente que había mentido sobre sus contactos con Rusia, y Sessions, fueron los tradicionales halcones sobre Rusia hasta que asumieron cargos en la campaña de Trump.

Un número de senadores republicanos, especialmente John McCain y Lindsey Graham, todavía son halcones de Rusia. Ellos podrían convertirse en la mayor piedra en el zapato de Trump. Si aparece más evidencia sobre la complicidad entre Rusia y la campaña de Trump, podrían unirse a los demócratas y pedir que se designe un investigador especial que averigüe sobre las vinculaciones entre Trump y Rusia. El potencial de que eso se convierta en el Watergate de Trump siempre está presente.

Segundo, cualquier postura que asuma Trump con cualquier posible ángulo ruso –desde las sanciones relacionados con Ucrania hasta la campaña contra Estado Islámico y las elecciones europeas– será considerada culpable hasta tanto se pruebe su inocencia. Trump bien puede designar a halcones rusos reconocidos, como Fiona Hill, la analista de Brookings que se incorporó al Consejo Nacional de Seguridad. Pero no será suficiente para disipar la atmósfera envenenada. Irónicamente, podría llevar a Trump a mantener una actitud más dura con Rusia, más de lo que sería en otras circunstancias. Hill es una crítica de Vladimir Putin muy respetada y es poco probable que diluya su asesoramiento a Trump.

El sentido de triunfalismo en Moscú sobre la victoria electoral de Trump está rápidamente cediendo y dándole paso a la decepción. Cuanto más presión reciba Trump localmente sobre el tema Rusia, más presión sentirá para actuar con gran dureza frente a Rusia a nivel internacional. De cualquier manera, Rusia influirá en la política exterior de Trump.

El goteo de las filtraciones de Rusia también afectará el control de los mensajes que quiere tener Trump. En sólo 18 horas, las ovaciones por el discurso de Trump el martes ante el Congreso se desvanecieron cuando se conoció la última filtración sobre Rusia. Tal como siempre digo, Sessions probablemente sobreviva a los pedidos de renuncia. Pero Trump nunca escapará de la sombra de Rusia.