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La saga de la deuda Argentina se acerca al final pero marca precedente

Incluso si el país logra un acuerdo con Elliott, los expertos creen que el caso dejará un legado tóxico en el mundo de la reestructuración de deudas que podría perdurar durante años

La saga de la deuda Argentina se acerca al final pero marca precedente

Un elegante velero argentino de tres mástiles se convirtió en el detonante de una de las más largas y polémicas sagas de deuda soberana en la historia, cuando fue detenido en Ghana hace tres años por un hedge fund litigioso que buscaba acechar al gobierno de Buenos Aires por una deuda impaga.


La Fragata Libertad fue finalmente liberada cuando un tribunal de la ONU dictaminó que el barco estaba protegido por inmunidad soberana. Pero el episodio mostró los extremos a los que Elliott Management –hedge fund fundado por el poderoso republicano Paul Singer– llegaría con tal de conseguir el pago de bonos que Argentina defaulteó en 2001.


Después de más de una década de guerras legales, Argentina podría estar a punto de llegar a la paz con sus acreedores. No obstante, incluso si Buenos Aires alcanzara a un acuerdo con Elliott, los expertos temen que la saga dejará un legado tóxico en el mundo de la reestructuración de deudas que podría perdurar durante años.
"En muchos sentidos, esto dejó de ser sobre Argentina hace mucho tiempo", señaló Anna Gelpern, profesora de Derecho en la Universidad de Georgetown.


La génesis de lo que se ha llamado el "juicio del siglo" por deudas soberanas se remonta a 2001, cuando una crisis económica obligó a Argentina a dejar de pagar más de u$s 80.000 millones de bonos. Los gobiernos sólo ofrecieron pagar 30 centavos por dólar en 2005 (y de nuevo en 2010). Muchos acreedores se resignaron y aceptaron esos términos, pero una minoría significativa se sintió lo perjudicada por la oferta y decidió litigar.


Es difícil demandar a un país porque la mayor parte de sus activos en el extranjero gozan de inmunidad soberana y los jueces nacionales tienden a alinearse con sus gobiernos. Sin embargo, los holdouts de Argentina, incluyendo a Elliott desplegaron una brillante pero polémica estrategia contra Argentina.


Todos los bonos tienen cláusulas y una se llama pari passu, que en latín significa en igualdad de condiciones. Cuando las empresas van a la quiebra, los acreedores pari passu tienen igual prioridad para cobrar cuando se venden activos. La cláusula tradicionalmente aparece en los bonos soberanos pese a que los abogados consideran que es irrelevante porque los países no pueden ser liquidados.


Sin embargo, Elliott y su codemandante Aurelius Capital argumentaron que la cláusula pari passu de la deuda argentina implicaba que el país no podría seguir pagando los tenedores de bonos que aceptaron los canjes de 2005 y 2010 sin pagarles también a ellos en su totalidad.


Increíblemente, el Juez de Distrito estadounidense Thomas Griesa no sólo estuvo de acuerdo con la interpretación de Elliott, sino que también en su fallo incluyó una orden judicial contra cualquiera que ayudara a Argentina evitar pagar a los holdouts al mismo ritmo.


Un nuevo gobierno reformista dirigido por Mauricio Macri asumió el poder el año pasado, y Argentina llegó a un acuerdo con los tenedores de bonos minoristas italianos y dos hedge funds a principios de este mes. La semana pasada el Juez Griesa presionó a los cuatro restantes para que se comprometan al elevar la posibilidad de levantar su medida cautelar. Quedan obstáculos, pero se espera una solución pronto.


Sin embargo, la estrategia de pari passu de Elliott es ahora precedente legal, lo que podría convertir una frase en latín en la dinamita de los bonos soberanos y demostrar que los países pueden ser demandados con éxito, lo que altera la dinámica de las quiebras estatales.


Todas las reestructuraciones soberanas tienen acreedores que no aceptan, pero en general son tan insignificantes que pueden se les paga en su totalidad sin alterar el reparto total. Pero si suficientes acreedores piensan que pueden esperar un reembolso completo, las deudas públicas impagas podrían volverse aún más difíciles de resolver.


Algunos expertos señalan que la cláusula de Argentina tenía una redacción especialmente problemática, y se preguntan si otros acreedores tienen el estómago de Elliott para enfrentar una costosa cruzada legal de una década. Muchos bonos también incluyen las llamadas "cláusulas de acción colectiva" (CAC) que unen a todos los acreedores en un acuerdo de reestructuración acordado por una mayoría calificada.


No obstante, las implicaciones potenciales llevó a la industria de la reestructuración de deuda soberana a tomar acciones correctivas. Los países están comenzando a emitir bonos con cláusulas pari passu modificadas y fortalecer las CAC para neutralizar a los holdouts.


Esto, sin embargo, sólo afecta a los bonos que se emitan el futuro. Hay cientos de miles de millones de dólares en deuda ya emitida que podrían, en teoría, ser vulnerables a los litigios al estilo de Argentina. Por ejemplo, se espera un incumplimiento en Venezuela este año y los abogados dicen sus bonos podrían dar lugar a una batalla legal desquiciada de manera similar.

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Comentarios1
Están Espiándote
Están Espiándote 17/02/2016 10:32:15

Que haya derecha política es inevitable, pero se podría aspirar como Alberdi a una burguesía un poquito más nacional y no rastrera par.ásito-porteña -compra-venden-dólares-pide devaluación o rentista- heredera de eternas sucesiones como en la Argentina