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La reforma tributaria del partido republicano se cimenta en la fe

La realidad es que crecerá la desigualdad en la distribución de la riqueza y los beneficios de las grandes corporaciones se destinarán a la recompra de acciones

La reforma tributaria del partido republicano se cimenta en la fe

¿Y tú, John McCain? Al igual que la mayoría de los demócratas y más que unos pocos republicanos que conozco, yo estaba esperando que el senador conservador de Arizona abandonara a sus colegas y votara en contra del desacertado proyecto impositivo de los republicanos.

Él cedió al deseo de su partido, y casi todos los demás representantes indecisos siguieron su ejemplo. Nunca pensé que me encontraría elogiando a Bob Corker, el único senador republicano que se unió a los demócratas para votar en contra de la reforma. Pero el actual escenario político no deja de sorprender.

La modificación propuesta por Corker para el proyecto de ley una cláusula "gatillo" que reduciría los recortes de impuestos si no logra crear el tipo de crecimiento de los ingresos que los republicanos han prometido fue reveladora. Incluso los republicanos no creen en su propio argumento sobre cómo el "efecto goteo" de los recortes impositivos va a generar crecimiento.

El presidente Donald Trump, desesperado por desviar la atención de Michael Flynn y las amenazas que genera su declaración de culpabilidad para su administración, ha elogiado la votación del Senado del viernes describiéndola como una victoria para "los recortes de impuestos y el proyecto de ley tributaria más grandes de la historia". Pero si finalmente se aprueba la legislación, creará un desorden fiscal del cual Estados Unidos se estará desenterrando durante 30 años.

El plan republicano sólo puede describirse como una versión Bizarra del Reaganomics (el plan tributario del presidente Ronald Reagan): todos los aspectos negativos es decir, un gran aumento del déficit, según diversas fuentes, incluido el propio organismo fiscalizador del Congreso sin el crecimiento positivo. Los recortes de impuestos no han creado un crecimiento económico real en Norteamérica en los últimos 20 años, tanto bajo administraciones demócratas como republicanas. Sí, vimos una expansión económica a raíz de los recortes fiscales durante la era de Ronald Reagan, pero también vimos un gran aumento del déficit en el segundo mandato. Y el crecimiento no se repetirá esta vez porque una serie de importantes factores, desde la demografía hasta los niveles de productividad, ahora son bastante diferentes.

Lo que veremos es un aumento en la desigualdad de la riqueza, ya que es muy claro que cualquier beneficio que las grandes corporaciones los principales beneficiarios del proyecto republicano obtengan de los recortes se destinará directamente a la recompra de acciones. Esto agregará otro impulso al mercado financiero, que está en parte divorciado de la realidad de la mayoría de las personas.

Las recompras de acciones son precisamente lo que las compañías multinacionales han hecho históricamente con las grandes exenciones tributarias; sólo hay que considerar el tesoro en efectivo en el extranjero que regresó al país después de los recortes de repatriación de 2004, el cual fue usado directamente para las recompras. Además, es lo que muchos CEO de empresas prevén hoy que sucederá.

¿Por qué deberían hacer algo diferente con el efectivo? La inversión estadounidense se basará, como siempre ha sido, en la demanda de Estados Unidos, la cual sigue sin registrar cambios. No sólo ha sido anémico el crecimiento salarial, sino que el norteamericano promedio no ha tenido un aumento real de su sueldo en 20 años, bajo ningún gobierno. No hay razón para pensar que eso va a cambiar ahora. La productividad y la demografía tampoco han registrado cambios. Las reducciones de los impuestos a las sociedades no están atados a ninguna compensación que aliente la verdadera inversión económica más que la mayor inflación de los mercados financieros.

Mientras tanto, hemos entrado en el décimo año de un ciclo de recuperación económica, que es el período de tiempo normal para estas cosas. Cualquier nueva inflación de activos causada por los recortes de impuestos sólo sumaría ímpetu para que suba la tasa de interés (si bien confío menos en la toma de decisiones basada en los datos y en la independencia de la FED ahora que Janet Yellen se va).

Eso podría provocar la corrección que todos sabemos que vendrá. Por supuesto que también hará que la deuda sea más cara para la gente común. Ya estamos viendo un aumento de las cesaciones de pago en sectores como préstamos automotores y deudas estudiantiles. Todo esto es un grave problema económico para la mayoría de los estadounidenses, que no tienen la mayor parte de su riqueza en acciones.

Las encuestas han demostrado que sólo una tercera parte de los estadounidenses apoya un recorte de impuestos. La mayoría de la gente cree, correctamente, que beneficiará principalmente a los ricos.

Como resultado, ¿veremos algún tipo de gran cambio electoral debido a esto? Es poco probable que esto suceda a tiempo para las elecciones de mitad de período de 2018. El daño de los recortes de impuestos probablemente aún no se sienta en ese momento. De hecho, es probable que Trump siga recibiendo el inmerecido mérito por la burbuja de activos creada por la Reserva Federal.

Además, la política estadounidense se ha convertido en un sistema totalmente tribal. Incluso cosas tan serias como la potencial prueba que brindaría Flynn de que la Casa Blanca estaba en connivencia con Rusia sólo provoca protestas de seguidores de Trump enfurecidos por los complots de los demócratas para derrocar al presidente. Un contacto de Washington con el que hablé la semana pasada me contó que vio en un estado fuertemente republicano un letrero que decía: "Jesús también fue acusado falsamente".

De hecho, creer que el proyecto fiscal republicano creará un crecimiento real y empleos en Estados Unidos es un poco como creer en la inmaculada concepción. En este punto no hay ninguna prueba; sólo es cuestión de fe.

Tengo una pregunta para los conservadores, en especial para algunos de los que aparentemente han votado a favor de la reforma impositiva más falsa y políticamente cínica de los últimos tiempos. Dado que el gasto de los consumidores representa 70% de la economía norteamericana, si las personas no reciben un aumento, las matemáticas finalmente dejarán de funcionar. ¿Qué les dirán entonces a los votantes?

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