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La prioridad de Dilma será salvar su legado

La ex presidenta buscará que la recuerden como una víctima de un proceso inconstitucional y no como una mandataria que violó leyes presupuestarias

La prioridad de Dilma será salvar su legado

Encontrar trabajo en Brasil ya es difícil con una tasa de desempleo de casi 12%, pero para Dilma Rousseff, la líder menos popular de país de los últimos tiempos, podría bien convertirse en imposible.

Exhausta y ronca tras el juicio de destitución que se prolongó durante una semana, la derrotada ex presidenta pronto se mudará a su pequeño departamento de la ciudad sureña de Puerto Alegre para pasar tiempo con su hija y sus dos nietos.

"Ella deja historia y entra en la oscuridad", señaló Murillo de Aragão, analista político jefe de Arko Advice en Brasilia, agregando que ha sido mayormente aislada por el establishment político brasileño desde que fue suspendida de su cargo en mayo. "En el fondo, todos sabían que ella no tenía salvación".

Después de que los senadores votaron ayer destituir a la primera presidenta mujer de Brasil, esta mujer de 68 años tendrá treinta días para abandonar el palacio presidencial.
Si bien muchos ex presidentes toman lucrativos trabajos de consultoría o posiciones internacionales prestigiosas, los ingresos de Rousseff probablemente tengan que depender de los sindicatos y otras redes socialistas, según los analistas.

Sin embargo, para ella su mayor prioridad será salvar su legado mientras pueda. Se espera la aparición de una biografía y saldrán a la luz varias documentales sobre ella, material sobre el que se basará para tratar de convencer al mundo de que fue víctima de un golpe perpetrado por políticos de la oposición conservadora.

"La tarea de Dilma será reconquistar su lugar en la historia y buscar que la gente la recuerde como una presidenta que fue víctima de un proceso inconstitucional y no una presidenta que violó leyes presupuestarias", aseguró Rafael Cortez, un científico político de la consultora Tendências.

Será una misión difícil. Además de ser acusada de mentir con las cuentas del gobierno, presidió la peor recesión económica de la historia de Brasil. Anteriormente, ella también tuvo un alto cargo en Petrobrás, la petrolera estatal en el corazón del escándalo de corrupción más grande del país.
"Ella quedará en la historia como uno de los peores presidentes de la era democrática –será recordada por sus malas decisiones económicas y por no ser una política competente", presagió Juliano Griebeler, analista de la consultora Barral M Jorge Associates.

Sin embargo, algunos analistas creen que el paso del tiempo le jugará a favor. La naturaleza de su supuesto delito, que es relativamente difícil de comprender, –el uso ilegal de bancos y fondos estatales para pagar gastos del gobienro por adelantado– hará que pocos recuerden en el futuro la base técnica de su destitución.

Mientras tanto, su historia de vida como sobreviviente de torturas bajo la dictadura militar seguirá garantizándole su pequeña, aunque ruidosa, base de seguidores, que incluye muchos de los mejores escritores y productores cinematográficos del país. "Su presidencia será vista en el contexto de los desafíos que implicó consolidar la democracia", dijo Cortez. "Es probable que la historia sea más generosa con ella que el presente".