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La nube de la baja inflación ensombrece a la Reserva Federal

Las autoridades de la Fed sostuvieron un largo debate sobre las perspectivas de un repunte en la inflación y el ritmo de futuras alzas de tasas de interés si eso no ocurre

La nube de la baja inflación ensombrece a la Reserva Federal

El temor al riesgo que implica la inflación obstinadamente baja estuvo presente en la última reunión de política de la Reserva Federal, aunque el banco central mantuvo su trayectoria hacia otra suba de tasas a fin de año.

Muchas autoridades del banco central norteamericano declararon en su último encuentro que probablemente sea necesario otro incremento "a fines de este año", siempre y cuando la economía siga encaminada.

Pero la minuta de la reunión de la Fed del 19 y 20 de septiembre revela que hay un grupo de autoridades que no está conforme con las insistentes lecturas débiles de inflación y está divididos en cuanto a cuál es la mejor respuesta.

Muchos expresaron su preocupación de que el reducido crecimiento de los precios pueda reflejar factores arraigados después de media década de lecturas inferiores a la meta de inflación subyacente, una de las mediciones preferidas de la Fed. Varios insistieron en que querían ver, antes de actuar otra vez, datos económicos "que aumenten la confianza" de que la inflación se moverá hacia el objetivo de 2%.

La Reserva Federal revirtió su programa de estímulo en la reunión de septiembre cuando anunció la gradual reducción de un balance que se infló a u$s 4,5 billones debido a la política de expansión monetaria.

Tras haber dado ese paso, la pregunta que ahora enfrentan la presidente de la Fed, Janet Yellen, y su comité es si impulsar o no otra suba de tasas de corto plazo a fines de este año.

Los operadores apuestan fuerte a que la próxima alza de tasas será en la reunión del 12 y 13 de diciembre, pero la Fed no pudo sacarse de encima una serie de lecturas inflacionarias decepcionantes y varias autoridades que fijan políticas ahora esperan que la inflación tarde más tiempo de lo esperado en cumplir con la meta.

El mercado de empleo siguió fortaleciéndose; si bien la contratación de personal se desaceleró por el huracán, el índice de desocupación no dejó de caer y se ubicó en 4,2% en septiembre.

Sin embargo, al mismo tiempo la inflación subyacente medida por el índice favorito de la Fed no llega a la meta de 2% desde 2012 y disminuyó a 1,3% interanual en agosto.

En un discurso en septiembre, Yellen habló de "muchas incertidumbres" en torno al cálculo de la inflación por parte de la Fed y agregó que "las presiones a la baja en la inflación podrían terminar siendo inesperadamente persistentes".

Las minutas revelaron un prolongado debate sobre qué podría estar pasando con los datos de inflación pero no se llegó a ninguna conclusión decisiva. Muchos participantes pensaban que "otro aumento de la meta más adelante este año estaría garantizado si el panorama a mediano plazo no cambia en términos generales."

Sin embargo, otros participantes de la discusión decían que les preocupaba que los números no sean un problema fugaz sino un reflejo de acontecimientos "más constantes". Algunos querían evidencias firmes de que la inflación está en el buen camino antes de actuar de nuevo, y unos pocos fueron más lejos aún y aseguraron que ahora no estaban garantizadas otra subas de tasas en el corto plazo y que la trayectoria de las tasas de fondos federales podría tener que mantenerse "bastante chata".

A algunos de los voceros de la reunión les preocupaba que las tendencias a largo plazo, como la innovación tecnológica, puedan tener un impacto "cada vez mayor" sobre la inflación.

Varios también advirtieron que la tendencia del índice de inflación se estaba deteriorando por debajo de 2%, algo que podría hacer caer aún más las expectativas inflacionarias.

Muchos participantes expresaron preocupación de que las lecturas de baja inflación este año puedan reflejar no sólo factores transitorios, sino también la influencia de acontecimientos que se mantienen en el tiempo.