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La medidas económicas de Turquía aún plantean dudas a los inversores

El único efecto grande sobre la moneda provino de un cambio de normas que dificulta a los especuladores abrir posiciones cortas contra la moneda local

Tras días de caídas sostenidas de la moneda de Turquía, las autoridades del país ayer se pusieron en acción con medidas que hicieron rebotar 5% la lira.

Sin embargo, con la moneda habiendo perdido una tercera parte de su valor este año y los desequilibrios económicos del país todavía sin resolver, los inversores están examinando en profundidad lo que hicieron las autoridades turcas y si será suficiente para contener una crisis que se derramó a otros mercados emergentes.

Posiciones cortas contra la lira

El único efecto grande sobre la lira provino de un cambio de normas que dificulta a los especuladores abrir posiciones cortas contra la lira (es decir, tomar prestado liras para venderlas por dólares o euros con la esperanza de comprarlas luego más baratas). Los bancos prestan liras por medio de swaps de monedas.

Ayer la Agencia de Supervisión y Regulación Bancaria bajó el valor de los swaps que pueden registrar los bancos en sus libros al equivalente de una cuarta parte de su capital regulatorio, comparado con el anterior límite de 50% fijado el lunes.

En efecto, los bancos se vieron forzados a dejar de prestar liras de esta manera y a no renovar los contratos ya existentes. El costo para quienes tomaron prestado liras se duplicó entre el lunes y ayer, a una tasa de interés anualizada de 35%. Los vendedores a corto o short sellers retrocedieron y la lira subió.

Alberto Gallo de Algebris Investments, un hedge fund con sede en Londres que era bajista en cuanto a Turquía, dijo que si bien la medida es efectiva en el corto plazo, se corre el riesgo de que el sector corporativo y el sector bancario sean más vulnerables en el futuro. "Los bancos usan los swaps como cobertura contra la depreciación cambiaria, para ellos y para sus clientes", dijo.

"Esta medida es negativa en el mediano plazo porque no pueden comprar protección en un momento en que tendría sentido cubrirse contra una mayor depreciación," agregó

Menor presión sobre bancos

Los reguladores también brindaron cierto alivio a los bancos en cuanto al impacto de la depreciación de la lira sobre sus ratios de capital,y anunciaron normas más flexibles para las restructuraciones de préstamos.

Las normas permiten a los bancos usar el tipo de cambio de fines de junio para calcular sus ratios de capital. Los analistas de Goldman Sachs estimaron que por cada 10% que se deprecia la lira, los ratios de capital de los bancos del país disminuyeron un promedio de 50 puntos básicos, porque sus elevados niveles de préstamos en moneda extranjera inflan el valor de sus activos en relación al valor de su capital basado en liras.

A los inversores les preocupa que los bancos turcos puedan necesitar más capital para enfrentar la crisis cambiaria. La flexibilización de las normas para las restructuraciones de préstamos apunta a evitar que haya más cesaciones de pago entre los deudores turcos golpeados por el derrumbe de la moneda, la caída de la confianza de los consumidores y la disrupción económica.

Suba de tasas de interés

El presidente Recep Tayyip Erdogan hace tiempo de critica las tasas de interés altas, describiéndolas como la "madre y el padre de todos los males".

Durante una visita a Londres en mayo, evento en el que se esperaba que tranquilizaría a los inversores, prefirió en cambio afirmar que las tasas elevadas provocan inflación en vez de curarla.

Pero los funcionarios del Banco Central de la República de Turquía, podrían ver las cosas de manera diferente, incluso después de que en 2016 Erdem Basci, de ideas pro mercado, fue removido como presidente de la institución.

El banco defraudó a los inversores, que esperaban una suba de tasas de interés en su reunión de política de julio, una decisión considerada en gran medida como la chispa que encendió la actual crisis. Su último aumento de la tasa de interés de política monetaria fue en junio, y llevó la tasa repo a una semana a 17,75%.

Pero el banco también tiene las tasas de endeudamiento y préstamos overnight fijadas en 1,5 puntos porcentuales a un lado u otro de la tasa repo en una estructura conocida como corredor de pases. Esta semana, dejó de prestar a la tasa repo y empujó a los bancos a subir la tasa a 19,25%.

"Durante el último mes, el banco central turco estuvo loco," dijo Timothy Ash de BlueBay Asset Management. "Ahora les dijeron que hagan lo que sea necesario excepto subir la tasa de política monetaria ... Así que estamos otra vez a lo Basci, usando nuevamente un corredor de pases."

El problema para el banco central turco, sostienen los analistas, es que el corredor podría ser demasiado angosto. La inflación ya está en 16% y será superior con la depreciación de la lira. Eso deja la tasa de política monetaria real, o ajustada por inflación, en un poco más de 2% como mucho, un nivel bajo en términos del mercado emergente.

¿Funcionarán?

Con las medidas de ayer las autoridades que fijan políticas en Turquía recuperaron una dosis de credibilidad. Pero el consenso entre los inversores sigue siendo que las medidas de ayer no son suficientes.

También está sin resolver la tensión existente entre Turquía y Estados Unidos.

Aunque se recuperen la credibilidad de la política y la paz con Estados Unidos, advierten los analistas e inversores, Turquía enfrentará serios desafios.

Tal como dijeron los analistas de JPMorgan ayer: "Aunque el actual episodio de debilidad de la lira se disipe pronto... los elementos de compensación empeoraron porque los acontecimientos de los últimos meses probablemente tengan un impacto duradero en la capacidad de Turquía de financiarse en el extranjero".

El reciente crecimiento económico de 7% anual llevó a que los inversores hambrientos de rendimiento hagan la vista gorda frente a su exposición cada vez más precaria a la financiación en moneda extranjera, sostienen los analistas.

Pero con sus fragilidades expuestas, y con una deuda externa de u$s 180.000 millones con vencimiento el año próximo y el actual déficit de cuenta corriente de u$s 50.000 millones, Turquía necesitará más que medidas de corto plazo para recuperar la confianza.

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