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La industria petrolera confía en la fortaleza de los precios del crudo

La debilidad del dólar, la continua disminución de los inventarios de nafta en EE.UU. y la expectativa de un frío invierno en el hemisferio norte explican la tendencia

La industria petrolera confía en la fortaleza de los precios del crudo

Uno de los factores que está acompañando y, a su vez, provocando el actual repunte de los activos en los mercados emergentes es la reciente suba del precio del petróleo. El crudo Brent registró un aumento cercano al 20%, a u$s 50 el barril, desde el comienzo de agosto.

Actualmente recuperó niveles no vistos desde el pasado otoño (excepto el breve rebote de junio). ¿Qué sucede? Una gran cantidad de cosas, argumenta Medley Global Advisors (MGA), un servicio de macroinvestigación propiedad del Financial Times.

A la debilidad del dólar y los factores técnicos, se suma la continua disminución de los inventarios de nafta en EE.UU.; la caída de la producción estadounidense; y la expectativa de un frío invierno en el hemisferio norte.

Pero el estímulo más inmediato sobre el precio del crudo fueron las declaraciones del nuevo ministro de petróleo de Arabia Saudita que insinuaron un nuevo intento del reino para organizar el congelamiento de la producción con los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Para la mayoría de los inversores, el cartel petrolero sigue siendo una organización disfuncional. En primer lugar, son pocas las cosas sobre las que pueden coincidir los sauditas y los iraníes. Y los primeros aumentaron su propia producción durante el verano mientras aconsejaban a los demás tener paciencia, aunque gran parte de ese petróleo adicional se está quemando en el país en lugar de exportarse.

Los sauditas verdaderamente piensan que el precio mínimo del petróleo debe ser u$s 50 por barril, y ya están sondeando a Rusia y a otros miembros de la OPEP con una actitud más flexible en relación a los potenciales cupos de producción, mientras sus propias exportaciones se han mantenido estables o ligeramente bajas este año. Por lo que algún tipo de congelamiento de la producción sigue siendo una posibilidad real.

Mientras tanto, el equilibrio global entre la oferta y la demanda sigue ajustándose a favor de precios más altos. La producción en Nigeria se encuentra cercana a los 1,4 millones de barriles por día (b/d), cerca de 700.000 b/d por debajo de su pico en 2015. Eso prueba que más de 10 ataques diferentes en instalaciones en el Delta del Níger este año han dejado su huella. MGA continúa siendo pesimista sobre la capacidad del gobierno para apaciguar a una nueva generación de militantes que está presionando –aunque sea poco realista– para separarse de Abuja.

En Libia, las luchas internas entre los diversos movimientos políticos y religiosos siguen estando a la orden del día, y la mayor parte de las instalaciones petroleras del país permanecen cerradas. Libia, que llegó a bombear 1,6 millones de b/d, está actualmente logrando producir apenas un poco más de 300.000 b/d.

Además de eso, Angola experimentará una enorme caída de la producción a finales de este año debido a que sus refinerías entran en mantenimiento; y la actividad también se redujo en la mayor parte de Latinoamérica –especialmente en Venezuela– y sobre todo en las cuencas de shale oil estadounidenses.

EE.UU. es, de hecho, la pieza final del rompecabezas, ya que es donde el reequilibrio de la oferta y la demanda se puede observar y controlar más fácilmente. Este reequilibrio se topó con un contratiempo a principios de este año ya que un invierno excepcionalmente cálido hizo que las refinerías estadounidenses pasaran antes y en forma agresiva de producir destilados (fueloil, diesel y queroseno) –que se utilizan para la calefacción– a producir más nafta. Como resultado, hay exorbitantes inventarios de nafta que deprimieron los márgenes de las refinerías haciendo que se procese menos crudo, lo que a su vez ha resultado en un precio del petróleo inferior.

MGA opina que ese proceso debería revertirse a medida que se aproximan el otoño y el invierno, y con la reanudación de la producción de destilados en las refinerías. La clave de lo que suceda a continuación es qué tipo de invierno tendrá EE.UU. y el hemisferio norte en general.
El extremadamente cálido invierno en 2015/16 se debió principalmente al fenómeno de El Niño –que fue el más poderoso de los últimos 40 años.

El fuerte fenómeno climático tiende a ser seguido por otro poderoso, el de La Niña, durante el cual las frías aguas fluyen de vuelta hacia el Pacífico. Lo que ya sucedió en otras oportunidades, cuando un cálido período de 2009/10 fue seguido por un invierno extremadamente frío en el norte entre 2011/12, aumentando la demanda de combustible para calefacción y, por lo tanto, disminuyendo los inventarios y elevando los precios.

El pronóstico del tiempo no es una sensata estrategia de inversión. Pero, junto con todos los otros factores mencionados anteriormente, indica que el petróleo podría estar entrando en un rango de negociaciones más estable de entre u$s 50 y u$s 70 el barril en lugar de caer nuevamente por debajo de u$s 50 durante un período significativo. Esto no sólo complacería a los sauditas, sino que también indicaría un significativo impulso positivo para los inversores, comparado con lo que están influyendo hoy los precios del mercado.