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La impresión 3D revoluciona la producción de misiles

Las grandes empresas creen que los futuros cohetes se podrán fabricar en el terreno, repararlos allí mismo parar y producir partes para eliminar riesgos de desabastecimiento

Se fabricarán unos 200.000 misiles en los próximos cinco años

Se fabricarán unos 200.000 misiles en los próximos cinco años

Los ingenieros de Raytheon en Tucson, Arizona, la mayor compañía fabricante de misiles del mundo, están haciendo pruebas con la más reciente herramienta de fabricación de la compañía de defensa: la impresora 3D. Hay un exceso de solicitudes para usar las impresoras –compradas en el mercado comercial y adaptadas por los investigadores de Raytheon– dice Taylor Lawrence, presidente de Raytheon Missile Systems.

Los ingenieros de diseño están tan interesados en experimentar con nuevas formas de fabricar misiles que las impresoras que "están totalmente ocupadas los viernes en la noche y los fines de semana".

En marzo, la Marina de EE.UU. probó un misil Trident II D5 fabricado por Lockheed Martin con un componente impreso en 3D. El próximo año, MBDA, la compañía europea fabricante de misiles, utilizará una parte impresa en su sistema de misiles Sea Ceptor.

En unos pocos años, las impresoras 3D podrían utilizarse en el frente militar para reparar o sustituir partes de misiles, acelerando la disponibilidad y eliminando los riesgos de desabastecimiento, según Lawrence. Los investigadores están analizando formas de imprimir los circuitos eléctricos utilizados en los sistemas de orientación y componentes de microondas para los radares.

Aún nos tomará algún tiempo alcanzar la capacidad para imprimir un misil completo, pero sin duda alguna creemos que se acerca el momento, dice. Lockheed Martin dice que el componente incluido en el misil D5 –una cubierta para proteger los conectores de los cables– fue diseñado y fabricado en la mitad del tiempo que usualmente toma hacerlo. Lawrence, de Raytheon, coincide: "Podemos producir componentes más rápidamente y a menores costos".

Jeff Morgans, jefe de operaciones de MBDA, estima que la impresión en 3D podría reducir el tiempo de producción de componentes de misiles hasta en un 75%. Actualmente, dice, transcurre más de un año desde la fecha en que se recibe el primer componente, o más, si se incluye el proceso de diseño. La compañía, propiedad conjunta de BAE Systems, Airbus y Leonardo-Finmeccanica, duplicó el año pasado su inversión en la impresión 3D.

Pero aún faltan décadas para que las fuerzas armadas comiencen a imprimir sus misiles en el terreno, dice Morgans: "Tenemos que estar seguros de que la tecnología se puede utilizar sin ningún riesgo".

Sin embargo, mientras tanto, el resurgimiento de las tensiones globales, desde Asia y Medio Oriente hasta las fronteras de Europa, está aumentando la demanda de más sistemas de misiles. También contribuye la llegada de una nueva generación de aviones de combate y buques de guerra, como el caza furtivo F-35 y el destructor tipo 45 británico.

Strategic Defence Intelligence, una consultoría, prevé que el mercado mundial de misiles y sistemas de defensa de misiles crecerá en casi un 50% hasta u$s 36.000 millones entre 2015 y 2025. Se fabricarán unos 200.000 misiles en los próximos cinco años, según la consultoría Forecast International.

Junto con la creciente demanda, los gobiernos quieren que los misiles tengan mayor alcance, mayor potencia y precisión, y más funciones que nunca antes, sin que esto conlleve precios mucho mayores. Los misiles tendrán que ser más inteligentes, e incluso probablemente realizar tareas de vigilancia.

La fabricación aditiva por capas, como se llama a la impresión 3D, podría hacer las mejoras más factibles, por ejemplo, reduciendo el peso para ganar espacio para otros sistemas o para lograr un mayor alcance.

Si se utiliza la impresión 3D, ciertos componentes pueden ser huecos, lo cual es difícil con los métodos de fabricación tradicionales que simplemente cortan el material.
La capacidad para imprimir metales y combinar aleaciones de diferentes formas abre nuevas posibilidades para el diseño. "A los ingenieros se les pueden ocurrir ideas brillantes", dice Lawrence, pero "el equipo de producción determina qué es factible y qué no. La introducción de la impresión 3D nos permite desarrollar esas ideas".