Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

La implosión de la "matóncracia" venezolana

La implosión de la

Cuando Hugo Chávez reescribió la constitución venezolana hace 18 años, predijo que regiría durante "siglos". Esta semana su sucesor Nicolás Maduro, dijo que quería una nueva. Y lo que más inquieta es que el presidente pidió la creación de una "asamblea popular". Este nuevo órgano "supremo" de poder no necesitaría partidos políticos ni elecciones populares. En teoría, podría gobernar por siempre.

La propuesta provocó indignación. Fortaleció las protestas callejeras que ya llevan un mes y 30 muertos. "Este es el golpe de estado más serio en la historia de Venezuela". dijo Julio Borges, líder de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. Pero este último intento de Maduro para evitar las elecciones, también es una señal de desesperación. El cambio de régimen es una verdadera posibilidad y tendrá implicancias más allá de Venezuela.

En el país, la inflación galopante, la descontrolada corrupción, la escasez de alimentos y la recesión que contrajo 25% la economía desde 2013 restaron apoyo a Maduro.

El presidente también está aislado en el exterior. La semana pasada inició el proceso para que Venezuela abandone la Organización de Estados Americanos _para evitar que lo expulsen. La Celac, un organismo regional fundado por Chávez, no le brinda el respaldo diplomático con el que antes contaba. China, que le prestó a Venezuela u$s 60.000 millones, no le está otorgando crédito fresco. Hasta Siria y Corea del Norte disfrutan del tácito apoyo de la mayor potencia mundial.

Las ramificaciones humanitarias del derrumbe de Venezuela son las más apremiantes. Los refugiados están llegando a Brasil y Colombia. Debido al colapso del sistema de salud, las embarazadas cruzan la frontera para dar a luz. Tres cuartas partes de la población adelgazó un promedio de nueve kilos el año pasado.

Hay implicancias penales también. Venezuela se convirtió en un gran punto de tránsito de cocaína que se trafica hacia África y Europa. Y finalmente, hay ramificaciones financieras. Venezuela tiene las reservas energéticas más grandes del mundo, y las compañías tienen grandes inversiones ahí. La planta de General Motors fue nacionalizada la semana pasada. Hace tiempo que u$s 100.000 millones en bonos cotizantes emitidos por el país tienen precio de default. Si no se cumple con el pago, la petrolera rusa Rosneft puede tomar el control de la mitad de Citgo, la refinería norteamericana que pertenece a la petrolera estatal venezolana PDVSA, que fue dada en garantía del préstamo. Washington está en alerta.

La idea difundida por los pocos amigos que le quedan a Venezuela es que la preocupación del extranjero es una abuso a la "soberanía" de Caracas, o un preludio elaborado de intervención. Es un concepto cínico. La preocupación es genuina.

Por supuesto que este ciclo de protestas puede fracasar, al igual que los anteriores desde que comenzaron en 2014. El descontento popular quizás siga en los barrios de clase media. Y los círculos concéntricos de seguridad que rodean el régimen –el ejército, la policía y la guardia nacional, los matones pagos llamados "colectivos"– quizás aguanten.

Pero ahora la situación es más desesperante. Las importaciones de alimentos cayeron 70% desde 2014. La sensación de que la revolución fue un engaño está creciendo en los barrios tradicionalmente chavistas. Las familias de policías y miembros de la guardia nacional también pasan hambre. En algún momento hasta los colectivos no podrán contener las masivas manifestaciones. La pregunta entonces es: ¿actuará el ejército y prenderá fuego a las multitudes? No queda claro si lo haría. Por primera vez, el gobierno no puede permitirse comprar apoyo de los militares como en el pasado.

Venezuela tiene que optar. Un camino conduce hacia una dictadura respaldada por los militares; el otro hacia el fin del actual régimen. También hay una tercera opción en la que la comunidad internacional tiene un rol: una transición negociada, quizás con una amnistía para los altos líderes que garantice su salida. Lamentablemente, Caracas no mostró voluntad de negociar. En cambio, dobló la apuesta y se atrincheró, tal como hacen las dictaduras.

Todo esto conduce a una nefasta conclusión. Venezuela es un lugar horrible que va a ser más desagradable aún. Un país que hace tiempo es un problema pronto podría convertirse en una prioridad urgente que los otros estados ya no pueden ignorar.

 

Más notas de tu interés

Comentarios5
Roberto Luis Quintela
Roberto Luis Quintela 07/05/2017 09:02:13

Venezuela recoge hoy el fruto de la indiferencia y torpeza de los gobiernos anteriores. Un país rico lleno de pobres y resentidos. Una sociedad dividida en manos de ignorantes y corruptos. Una catástrofe tan previsible como inevitable.

Danmar Argeditor
Danmar Argeditor 05/05/2017 02:09:01
luagalarraga galarraga
luagalarraga galarraga 05/05/2017 01:05:31

Venezuela , libre y democratica , fuera la derecha golpista , el pueblo venezolano es soberano de sus acciones Ningun pais puede exortar a que deje su mandato un gobierno legitimo

Justicialismo Y Pobreza
Justicialismo Y Pobreza 05/05/2017 09:44:43

Venezuela va directo a la kubanizacion. Y el miserable romanticismo latino con el "socialismo del siglo XXI" no la va a ayudar a evitarlo....somos una mierda de raza con complejo de inferioridad ante "el imperialismo"

Diego Peralta
Diego Peralta 05/05/2017 05:43:50

La más eficiente campaña antikirchnerista, está en manos de Maduro y su narcobanda de mafiosos y matones