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VIERNES 24/05/2019

La guerra comercial despierta interrogantes sobre el futuro del dólar

El actual clima proteccionista, los inversores se hacen dos preguntas. ¿La actual guerra comercial podría convertirse en una guerra de capitales y de divisas? Y si así fuera, ¿podría eso debilitar el dominio del dólar estadounidense?

La guerra comercial despierta interrogantes sobre el futuro del dólar

Esta semana, un escalofrío atravesó los mercados de bonos del Tesoro estadounidense cuando se supo que China había vendido deuda del gobierno norteamericano. Esas ventas no eran enormes —sólo u$s 20.500 millones en marzo— ni se ejecutaron acompañadas de amenazas públicas. Pero en el actual clima proteccionista, la noticia dejó a los inversores haciéndose dos inquietantes preguntas. ¿La actual guerra comercial podría convertirse en una guerra de capitales y de divisas? Y si así fuera, ¿podría eso debilitar el dominio del dólar estadounidense?

La respuesta a la primera pregunta es, "uno espera que no". Y a la segunda, "casi seguramente no". Las razones se expusieron durante una reunión de presidentes de bancos centrales que se realizó esta semana en Zurich y que fue organizada por el FMI y el Banco Nacional de Suiza (BNS). El encuentro empezó con un paper del economista norteamericano Barry Eichengreen que resumía la falta de consenso entre los académicos de EE.UU. sobre la manera en que el dólar ancló el sistema monetario internacional (representa cerca del 60% de las reservas en divisas, las obligaciones en moneda extranjera y los depósitos bancarios).

El profesor Eichengreen notó que en la Universidad de California, Berkeley, donde él enseña, los economistas tienden a asumir que el dominio del dólar finalmente se terminará. Otras monedas (o metales) han sido dominantes antes, por ejemplo la libra esterlina en el siglo XIX. Sin embargo, una característica poca advertida de esas épocas anteriores es que el dominio casi siempre ocurrió dentro de un sistema global multipolar.

Los economistas de Berkeley suponen que el mundo finalmente volverá a ser multipolar, en particular porque el actual statu quo no le sirve a nadie. Los mercados emergentes tienen niveles alarmantes de deuda en dólares. Y si bien a los líderes estadounidenses les gusta el status político y el poder asociados al rol dominante del dólar, también tiene consecuencias negativas para la economía interna de EE.UU. Promueve que la moneda sea excesivamente sólida y que los niveles de las tasas de interés del mercado sean artificialmente bajos.

Pero acá "finalmente" es la palabra clave. Incluso Eichengreen no prevé que el dólar perderá su dominio en el futuro cercano. Mientras tanto, del otro lado de EE.UU. en la Universidad de Harvard un grupo de economistas incluyendo a Gita Gopinath (la nueva economista jefe del FMI), hace poco desarrolló algunos argumentos empíricos poderosos que explican por qué la supremacía del dólar es "pegajosa".

Actualmente el dólar es la moneda dominante para las facturas comerciales y eso también fomenta la emisión de deuda en dólares. Combinados, esos factores crean una enorme inclinación hacia el dólar que es difícil de cambiar, en particular porque la moneda china todavía no se liberalizó y los mercados en la eurozona siguen desunidos.

El caso de Rusia demuestra esta "adherencia". A primera vista, Moscú parece estar tratando de escapar del yugo del dólar. En la reunión organizada por el FMI y BNS, Elvira Nabiullina, la presidente del banco central de Rusia, reveló que entre julio de 2017 y julio de 2018, Rusia redujo de 46,3% a 21,9% la porción que representan los dólares en sus reservas extranjeras.

Eso parece tener sentido dados los patrones del comercio ruso: el intercambio con EE.UU. representa apenas un triste 1,5% del PBI ruso, mientras que con la UE y China es del 24,3% del PBI. Sin embargo, la trampa está en que el 55% del comercio de Rusia todavía se factura en dólares, explicó Nabiullina. Y como las compañías rusas con toda lógica tratan de cuadrar obligaciones con ingresos, el 54% de la deuda rusa también está nominada en dólares.

Ahora, se podría decir que Rusia es un caso extremo porque depende en gran medida de las exportaciones de materias primas, que tienden a tener precio en dólares. Pero el patrón global es claro. Y lo que fue sorprendente del evento del FMI y BNS es que si bien a casi todos los presidentes de bancos centrales de países del mercado emergente les preocupa el sufrimiento que provoca el yugo del dólar, ninguno pronosticó que vaya a desaparecer.

Sin embargo, también hubo una interesante advertencia. Éste, el noveno encuentro del estilo, fue el primero que incluyó representantes del sector de fintech, quienes predicen que las tecnologías como blockchain y criptomonedas van a revertir las finanzas globales. No sorprende que los banqueros centrales no hayan descartado esas afirmaciones. Por lo tanto, para saber qué podría finalmente desafiar la supremacía del dólar, habría que mirar tanto hacia Silicon Valley como hacia China. Pero no esperemos que eso cambie pronto, incluso en medio de una guerra comercial.

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