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La depreciación del yuan provoca ansiedad en los mercados globales

El banco central de China quedó atrapado entre fortalecer su moneda y usar la devaluación como arma en su guerra comercial con Estados Unidos

La depreciación del yuan provoca ansiedad en los mercados globales

Los temores a que se repitan las caídas que sufrió el yuan en agosto de 2015 y enero de 2016 carcomen la psiquis del mercado, al mismo tiempo que los analistas se esfuerzan por explicar la actual depreciación de la moneda china.

Una explicación detrás del deslizamiento despierta otra vez cierta ansiedad bursátil en cuanto a China: que Beijing pueda deliberadamente permitir el debilitamiento del yuan como herramienta para su disputa comercial con EE.UU.

"Es muy creíble", dijo Charlie Robertson, economista jefe de Renaissance Capital.

Si realmente el Banco Popular de China estuviera aplicando esa estrategia, que le permite controlar el valor del yuan a través de un mecanismo cambiario, abriría un nuevo frente en las relaciones del país con los Estados Unidos: una guerra de monedas.

A valor nominal, el depreciación del yuan de 3,3% en junio no es particularmente fuerte. A 6,66 yuanes por dólar, la moneda china todavía está 4% por encima del nivel más bajo de la década, 6,93 yuanes registrado en enero de 2017.

Pero lo que importa no es tanto el tamaño del movimiento de una moneda sino su persistencia y velocidad, y el yuan se devaluó en 11 jornadas bursátiles de las últimas 13.

Otra gran caída ayer de 0,8% a menos de 6,70 yuanes por dólar, por primera vez desde agosto, llevó al presidente del Banco Popular de China Yi Gang a hacer declaraciones para calmar los mercados. El yuan recuperó sus pérdidas, pero los analistas creen que el descenso de la moneda continuará.

Simon Derrick de BNY Mellon describió la caída de junio como "extraordinaria", diciendo que fue el movimiento mensual más pronunciado de la historia del sistema cambiario de China, que mide al yuan contra una canasta de moneda.

Acompañando este descenso está el derrumbe de las acciones chinas y las señales de contagio en los mercados asiáticos, mientras que los datos económicos que ofrece Beijing se han suavizado.

La tentación es vincular la devaluación del yuan con la escalada de la tensión comercial entre EE.UU. y China. La posibilidad de que el debilitamiento del yuan se esté convirtiendo en un arma de la guerra comercial "ahora es una preocupación adicional", dijo George Magnus, adjunto del China Center de la universidad de Oxford. "Sea o no cierto, la debilidad del yuan alimenta esta especulación".

Si continúa el descenso del yuan, no pasará mucho tiempo para que el presidente Trump vuelva a repetir su constante acusación de que China devalúa su moneda para tener una ventaja comercial competitiva. Sólo en abril, tuiteó que China estaba, junto con Rusia, "jugando al juego de la Devaluación Cambiaria" mientras EE.UU. sigue subiendo las tasas. "Es inaceptable!"

Pero hay razones para no relacionar la caída del yuan con la disputa comercial. Otros factores explican su descenso. Las restricciones al crédito están desacelerando la economía china, mientras que el Banco Popular de China parece haber abandonado su estrategia de imitar a la Reserva Federal en lo que se refiere al endurecimiento de la política monetaria.

El dólar también está apreciándose en todo el paisaje cambiario. Según Andrew Soper, director de trading de opciones de tipo de cambio en Crédit Agricole, el yuan se quedó atrás de otras monedas en su valor contra el dólar, "pero el ritmo y el ruido se han acelerado. Comparado con las monedas asiáticas, definitivamente se ha puesto al día".

Cualquiera sea el motivo de la pérdida de valor, el Banco Popular de China aprendió la lección en las caídas que registró el yuan en 2015 y 2016. En aquel entonces, el banco central perdió el control de la moneda, lo que provocó fugas de capital y ventas masivas de acciones.

Tal como dijo Goeff Yu de UBS, "no van a permitir ese tipo de volatilidad. Ese es el escenario que querrían evitar".

Ese peligro es el más grave para las autoridades que fijan políticas. Lo último que China quiere ahora es una nueva fuga de capitales", dijo Magnus. El tipo de cambio dólar/yuan es "un símbolo clave de la confianza", agregó, "y cuanto más cae y de manera más desordenada, mayor el riesgo de que la depreciación tome vida por si sola y que el Banco Popular de China tenga problemas para contenerla".

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