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La crisis de la economía brasileña es grave, pero hay señales alentadoras

Pese al complicado momento que se vive en Brasil, el índice de acciones Ibovespa subió 32,7% en los últimos 12 meses y la moneda, el real, se apreció 13% contra el dólar

La crisis de la economía brasileña es grave, pero hay señales alentadoras

Si 2016 fue cruel para la arquitecta Viviane Mendes, este año se ve incluso peor.
Con Brasil sufriendo su peor recesión de la historia, su firma que se especializa en diseño de supermercados para atender a la antes pujante clase media del país está al borde de la quiebra.

Antes era jefa de un equipo de 12 personas, ahora quedan sólo ella y su socio. Se vio obligada a irse de su oficina y departamento, no tiene dinero para usar su auto, y tuvo que sacar a su hija de un colegio privado para ingresarla al sistema de educación estatal, algo que los brasileños con un poco de dinero evitan debido a su mala calidad.

En Brasil, no es sólo la gente común la que está sin trabajo, dijo Mendes. "Hay muchos jefes en las calles buscando empleo".

La grave situación que padecen ella y millones de otros brasileños se opone diametralmente a la suerte que están teniendo el mercado de valores y la moneda de Brasil, que se han fortalecido abruptamente el año pasado a raíz de la idea de que finalmente tocó fondo lo que algunos llaman la "depresión brasileña".

El gobierno reveló esta semana que el PBI se contrajo 3,6% el año pasado después de haber caído otro tanto en 2015, con una profunda baja de 0,9% en el cuarto trimestre comparado con el tercero. Sin embargo, declaró que la recesión está terminando. "La economía brasileña comenzó a mostrar señales de crecimiento", dijo en una declaración Hernique Meirelles, ministro de finanzas.

La economía brasileña empezó a caer después de que la ex presidenta Dilma Rousseff del partido izquierdista de los Trabajadores asumió en 2011, justo cuando el superciclo global de las materias primas estaba llegando a su fin.

Cuando fue destituida el año pasado, su sucesor Michel Temer, del partido Movimiento Democrático Brasileño de centro, heredó una combinación de inflación y tasas de interés altas, una economía en retracción y un inmenso déficit presupuestario. Temer hizo una reforma para controlar el déficit presupuestario y empezó a lidiar con los inmensos costos del régimen de pensiones del país. La inflación empezó a retroceder y está alcanzando la meta del banco central de 4,5% por primera vez desde 2012, mientras que el banco central también empezó a bajar las tasas de interés de referencia.

Los inversores aplauden los cambios. El índice de acciones Ibovespa subió 32,7% en los últimos 12 meses y la moneda, el real, se apreció 13% contra el dólar.

La mayoría de los economistas concuerda en que la economía está lista para una recuperación pero como la desaceleración trimestral fue peor de lo previsto a fines del año pasado, el repunte será lento.
La pregunta clave para Temer y su coalición gobernante es cómo recuperar el crecimiento lo suficientemente rápido como para contener el aumento del desempleo antes de las elecciones de 2018, según los analistas.

La tasa de desocupación llegó a 12,6% en enero, con 12,9 millones de personas sin empleo, 3,3 millones más que hace sólo un año.

Para detener el avance de la desocupación, la economía necesitaría crecer cerca 1%-1,5% señaló Alberto

Ramos, economista de Goldman Sachs, agregando que él espera que el mercado laboral se estabilice en el segundo semestre de 2017.

Ese momento llegará tarde para muchos brasileños, como Kecy Kelly Albuquerque de Medeiros, una entrepreneur de Natal, ciudad del noreste del país, que tuvo que vender su restaurante de sushi después del derrumbe de sus ventas el año pasado.

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