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JUEVES 21/03/2019

La causa de la crisis de Italia no es el euro sino los problemas estructurales

Los expertos consultados aseguran que el plan presupuestario del país no aborda las dificultades que están detrás de la crisis económica

Mientras Roma se enfrenta a Bruselas por el borrador del presupuesto italiano, que la Comisión Europea rechazó por incumplimiento de normas de la UE, Financial Times consultó a destacados economistas, académicos y empresarios del sector industrial sobre las causas del lento crecimiento del país.

Las respuestas de los expertos, que van desde la cultura empresaria hasta la deuda pública, respaldan poco la afirmación del gobierno italiano de que sus planes de elevar el déficit fiscal hasta 2,4% del PBI reactivarán la expansión económica después de años de mal desempeño.

El desafío que enfrenta hoy el gobierno es sacar al país de la trampa del crecimiento lento, o no crecimiento, en la que quedó atrapado todo este siglo.

La expansión se estancó, y el producto económico de Italia aún es 5% inferior a su pico pre-crisis de 2008. Italia y Grecia son los únicos países que no lograron recuperar los niveles de hace diez años. Pero los problemas de Roma son aún más profundos que eso: el PBI per cápita es hoy, ajustado por inflación, inferior a 2000.

Los datos recalcan el mediocre desempeño económico del país desde la introducción del euro en 1999-2002.

Los euroescépticos, algunos de los cuales son cercanos al gobierno populista de coalición de Italia, a menudo culpan a la moneda única de los males de la economía, argumentando que una devaluación podría reactivar las exportaciones. Pero el consenso general entre los economistas es que los problemas del país se deben a debilidades estructurales, y no al euro.

Los expertos consultados por FT mencionaron los principales motivos que explican el mal desempeño económico del país.

Modernización industrial

El modelo económico de Italia depende mucho de las empresas familiares que en general son más chicas y menos productivas que sus equivalentes en otros países. Este problema empeoró en las últimas décadas.

"En los setenta y principios de los ochenta, el modelo de negocio de las pequeñas y medianas empresas de Italia impulsaba el crecimiento," dijo Silvia Ardagna, economista de Goldman Sachs. Pero muchas de esas compañías "no invirtieron en investigación y desarrollo y carecen de la capacidad de gestión y del capital humano que les permite competir a escala global", agregó. Y las compañías más grandes tampoco innovaron, ya sea porque la familia propietaria se resiste al cambio o por dificultades para obtener crédito.

El último informe de la OCDE sobre Italia muestra que contrariamente a la mayoría de los estados miembro de la organización, la productividad entre las compañías más eficientes en Italia cae aún más rápido que entre las menos productivas.

Y pese a una iniciativa del gobierno en 2016 que incentiva a las empresas a elevar su presencia digital, menos de una cada diez empresas no financieras en Italia vende online. Es la tercera proporción más baja en la UE después de Rumania y Bulgaria, según Eurostat, la agencia de estadísticas del bloque.

El borrador de presupuesto del gobierno italiano asigna muy pocos recursos a enfrentar esa situación, no plantea para 2019 ningún aumento de los fondos disponibles para ayudar a las empresas en la transformación digital, y sólo una mínima suba en 2020.

Sistema educativo

Los expertos citaron el pobre sistema educativo entre los problemas que tiene el país con la cultura empresaria y la modernización industrial.

"El sistema educativo altamente centralizado y sindicalizado brinda malos resultados en términos de las habilidades actuales", dijo Massimo Bassetti, economista de FocusEconomics.

Menos de uno de cada tres italianos de entre 25 y 34 años tiene título universitario, muy por debajo del 44% del promedio de la OCDE. Los adolescentes de 15 años tienen menor desempeño en matemática, ciencias y lectura que la mayoría de sus pares, según el informe PISA de la OCDE.

Italia también tiene las mayores tasas de deserción escolar de la OCDE, y cerca de uno de cada cuatro italianos de entre 15 y 34 años no trabaja ni estudia, la mayor proporción de la UE.

El plan presupuestario de Italia contiene reformas como la ampliación de la educación preescolar, hacer cambios en la contratación de docentes y disminuir la deserción escolar, pero no se encuentran entre las medidas que reciben significativos fondos adicionales.

Clima de negocios

Italia saca mala nota en la mayoría de las mediciones de eficiencia del gobierno y satisfacción con los servicios públicos.

Se ubica en el 111º lugar de una lista de 190 países en facilidad para hacer cumplir contratos, según el índice que elabora el Banco Mundial y mide la facilidad para hacer negocios.

El país es igual de deficiente en burocracia para resolver insolvencias, pagar impuestos y lidiar con permisos de construcción.

Su sistema de justicia civil también se coloca anteúltimo entre los 35 países de altos ingresos, según World Justice Project. "En Italia lleva mucho más tiempo que en otros países desarrollados concluir juicios civiles y penales", lo que impacta en el clima de negocios, dijo Mauro Pisu, economista sénior en la OCDE.

"La administración pública ineficiente realmente actúa como un costo adicional para las empresas, lo que detiene la inversión y el crecimiento", aseguró Ardagna.

Elevada deuda pública

El gobierno de Italia asegura que sus planes de gasto ayudarán a impulsar el crecimiento. Pero muchos expertos afirman lo contrario: que los altos niveles de deuda ya reducen la expansión porque atrae fondos hacia bonos del gobierno que de lo contrario irían a inversiones más productivas. "La deuda pública elevada limita los recursos que llegan al sector productivo de la economía", agregó Ardagna.

Con el segundo mayor coeficiente deuda/PBI, Italia asignó 3,7% de su PBI a los intereses de la deuda, el doble del promedio de la UE. El último pronóstico de la Comisión Europea estima que eso subirá a 3,9% en 2020 como resultado de los mayores rendimientos de los bonos y el alza de las tasas de interés.

Si bien según el borrador del presupuesto Italia asignará un adicional de 0,2% del PBI a inversión pública en 2019 y 0,3% en 2020, los analistas no esperan una mejora significativa en sus debilidades estructurales. "Nuestro escenario sigue siendo que el gobierno no le dará a la economía el impulso de reformas necesario para elevar la productividad", dijo Nicola Nobile, economista de Oxford Economics.

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