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La UE está lista para enviar la factura

Esta semana comienza un complicado cálculo de 100.000 millones de euros cuando los negociadores del Brexit se enfrenten por primera vez para discutir cuánto le saldrá a Gran Bretaña salir de la UE. En Bruselas, las hojas de cálculo ya están listas.

En una sesión informativa secreta anterior al inicio hoy de las negociaciones cara a cara, la Comisión Europea hace poco presentó sus estimaciones a diplomáticos de los 27 estados miembros que quedan en la UE.

Las cifras arrojan nueva luz sobre el carácter de los reclamos de la UE, las áreas de potencial compromiso y los trucos de negociación para alcanzar un acuerdo. Ambas partes saben que la batalla por la factura del Brexit podría llevar al éxito o al fracaso del proceso.

¿Cuánto exige la UE de 27 miembros?

Los cálculos de la comisión ascienden a 86.400 millones de euros brutos en concepto de pago de los compromisos financieros que el Reino Unido asumió como estado miembro. Además, Bruselas quiere que Gran Bretaña cubra unos 11.500 millones de euros por obligaciones contingentes –para el caso de que, por ejemplo, Ucrania o Irlanda no puedan devolver los préstamos recibidos– y que cumpla con los u$s 1.700 millones de los compromisos con el financiamiento para el desarrollo. Eso lleva el total bruto que la UE le exige al Reino Unido a 99.600 millones de euros.

Las cifras netas son considerablemente menores–60.200 millones de euros, según los números de la comisión. Esos cálculos excluyen al Banco de Inversión Europeo.

Las sumas compensan el presupuesto a largo plazo 2014-2020 de la UE, lo que reduce la necesidad de otros países de elevar sus aportes o enfrentar pagos inferiores. También incluye las promesas previsionales u otras obligaciones de la UE a largo plazo (un total por 83.000 millones de euros) que el bloque quiere que el Reino Unido pague.

La comisión estima que Gran Bretaña representa 13% del pasivo de la UE, según los aportes históricos. Eso toma en cuenta la preciada devolución que se garantizó Margaret Thatcher en los ochenta. Pero el bando de la UE insiste en que la aplicación del reembolso para reducir la factura depende de que el Reino Unido cubra los pagos agrícolas en 2019-20, dado que los aportes al sector agrícola efectuados por Gran Bretaña fueron el motivo por el cual se acordó la devolución. De lo contrario, la porción que representa el país sube a 15%.

¿Qué es lo más importante para la UE?

La posición inicial de la UE asume una visión lo más integral posible de las obligaciones de Gran Bretaña. En los últimos meses, la comisión elevó significativamente su estimación original de la factura del Brexit –de 40.000 millones de euros netos y 60.000 millones brutos a 60.000 millones netos y 86.000 millones brutos– después de que países como Francia y Polonia exigieran un enfoque más duro.

Pero a medida que la cuenta de la UE sube, las exigencias específicas del bloque se volvieron más polémicas. Hay una jerarquía de intereses y las partes más controversiales quizás se negocien primero.

Los reclamos que cuentan con el mayor respaldo legal se basan en antiguos compromisos asumidos en rondas presupuestarias anuales, con Gran Bretaña como miembro. Entre ellas se encuentran las obligaciones previsionales británicas, y los 251.000 millones de euros en compromisos presupuestarios aprobados por el Reino Unido antes de 2019, conocidos como reste à liquider o RAL en el mundo financiero.

Unos 133.000 millones de euros adicionales por promesas que hizo Gran Bretaña vinculadas al respaldo de proyectos son aún más polémicos. Esos programas de "fondos estructurales" se pagan sólo después de que Gran Bretaña haya salido de la unión. La UE los considera "compromisos legales" que Gran Bretaña debe cumplir.

El tercer nivel de reclamos quedó excluido del enfoque original de Michel Barnier, principal negociador de la UE. Los mismos abarcan el gasto anual de la UE, sobre el cual Gran Bretaña dirá que el bloque puede fácilmente ajustar después del Brexit. Eso incluye 111.000 millones de euros de los pagos agrícolas anuales dirigidos a los productores agropecuarios. Y lo más polémico de todo, cubre 87.000 millones de euros de otros costos de proyectos y administrativos de la UE, como los salarios de los comisionados e inversión en fronteras. El bando de la UE sabe que su argumento en cuanto a esas áreas es especialmente débil.