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La Fed se embarca en la normalización de las tasas

El banco central estadounidense evalúa alejarse de la mentalidad táctica, dependiente de datos para tomar medidas e iniciar una actitud más estratégica

La Fed se embarca en la normalización de las tasas

La Reserva Federal preparó a los operadores bursátiles e inversores para un aumento de 25 puntos básicos en las tasas de interés de referencia esta semana.

Sin embargo, cuando se trata de efectos duraderos en los mercados, la Fed probablemente brinde más que la tercera alza en diez años. También muestra una importante evolución en su enfoque de política monetaria apuntado a una positiva normalización de las tasas.

Frente a una implícita probabilidad de alza de tasa de la Fed en marzo cercana a 30% hace apenas dos semanas, subieron las expectativas del mercado. El globo de ensayo formado por señales de línea dura provenientes de los presidentes de dos bancos regionales (Dallas y San Francisco) creció con los comentarios del presidente de la Reserva Federal de Nueva York Bill Dudley y de Lael Brainard, miembro de la junta de gobernadores de la Reserva Federal; y todos culminaron validando los dichos de la presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Janet Yellen, y su vicepresidente Stanley Fischer. Como resultado, la Fed ahora está a punto de subir las tasas con una probabilidad implícita en los mercados cercana a 100%.

La pregunta para los mercados ya no es si la Fed subirá las tasas esta semana, lo hará. La duda está en las señales que dan los funcionarios sobre el futuro las tasas, y qué significa eso para los precios de los activos que se vieron beneficiados de la prolongada implementación de estímulos de política monetaria poco convencionales.

Los datos del viernes sobre la fuerte creación de empleo y la leve suba de los salarios, la Fed probablemente aliente a los mercados a abrazar un giro en el régimen de política monetaria que sea gradual, ordenado y retenga la opcionalidad.

La reiteración de un estándar de tres alzas en 2017 inicialmente fijaría el camino de la gradual normalización de las tasas. Con el tiempo, se sugeriría que el equilibrio de riesgo está inclinado a favor de más, y no menos, subas (si bien el banco central no saldrá corriendo a especificar con confianza la tasa terminal).

Al ingresar en este camino, los funcionarios querrán reducir al mínimo la excesiva volatilidad del mercado por temor a que eso obstaculice el crecimiento.

El estrecho control de las condiciones financieras iría acompañado de recordatorios periódicos a los mercados de que el banco central retiene la flexibilidad de la política monetaria, particularmente considerando la "inusual incertidumbre" que afecta las economías y la política en Europa y Estados Unidos. Reiteraría que esa política monetaria está lejos de estar en piloto automático, y que retiene la opcionalidad para hacer cualquier corrección que sea necesaria a mitad de camino.

En todo eso, la Fed estaría dejando de lado la mentalidad táctica (dependiente de los datos) para inclinarse por una más estratégica, una mentalidad que le permite dirigir los mercados con más confianza (y firmeza) en vez de seguirlos. Es un cambio que no será fácilmente descarrilado por los datos de alta frecuencia pero cuyo éxito final –y por lo tanto, el duradero impacto sobre los mercados– es una función de factores internacionales y locales que no controla.

En el frente interno, la Fed debe lograr un delicado equilibrio entre el riesgo de error "Tipo 1" de caer detrás de la curva y el error "Tipo 2" de ajustar en forma prematura como resultado de una severa inestabilidad del mercado, del proteccionismo comercial y/o del legado de demasiados años de bajo y poco inclusivo crecimiento.

Los factores internacionales también están en juego. Para hacer una hermosa normalización de la política monetaria, la Fed también necesita que otros países intensifiquen sus esfuerzos de políticas pro crecimiento para el caso de que un dólar más sólido haga tropezar la actividad local, erosione la rentabilidad de las empresas, amplifique las fuerzas proteccionistas y alimente la gradual fragmentación de la construcción monetaria internacional.