Huelga de camioneros golpeó a la industria naviera brasileña

En Brasil el caos en los sectores de logística, provocado por una huelga de camioneros que tuvo lugar a principios de este año, se extendió a la industria del transporte marítimo justo cuando la economía más grande de Latinoamérica debería estar disfrutando de un boom exportador, aseguran las compañías navieras.

Los exportadores que quieren aprovechar el debilitamiento de la moneda brasileña y las cosechas abundantes reservan el servicio de transporte, pero luego tienen problemas para conseguir que los camiones hagan las entregas de su mercadería a tiempo en el puerto, debido a la constante disputa con los camioneros por las tarifas del transporte, explicó Maersk Line, la compañía de transporte marítimo de mercaderías más grande del mundo.

La competencia por el limitado espacio para la carga en la bodega, combinada con la incertidumbre en cuanto a las tarifas del transporte en camión lleva a los principales exportadores a reservar para una carga hasta 200% superior, comparado con el usual 5%, contó Maersk, lo que crea confusión en los puertos.

Lo que vemos en este momento es que la situación está completamente fuera de control, y esté empeorando", afirmó Antonio Dominguez, director general de Maersk Line para la costa este de Sudamérica.

La huelga de camioneros brasileños, que se extendió durante 10 días, está siendo el evento económico más calamitoso para el gobierno de centroderecha del presidente Michel Temer, ya que golpeó el PBI del segundo trimestre y debilitó la confianza de los inversores.

Las multinacionales, desde Unilever hasta Carrefour, se vieron perjudicadas por la huelga. Pero los analistas sostienen que el peor efecto del bloqueo fue que el gobierno cedió subsidios a los camioneros.

Eso incluyó un diésel más barato y una tarifa mínima garantizada que elevó 28% el costo de transporte para los exportadores de soja y maíz ubicados a más de 800 kilómetros del puerto, según Robobank. Lo que empeora aún más la situación es que el precio se cobra a los viajes de regreso, aunque el camión vaya vacío.

La tarifa mínima está creando una fuerte distorsión de precios", afirmó un ejecutivo de una compañía de transporte, quien dijo que el recargo por el regreso es particularmente una exageración".

El precio de transporte mínimo fue inmediatamente cuestionado en los tribunales, por lo que hay confusión sobre su cumplimiento e incertidumbre en el mercado, lo que obliga a los exportadores y camioneros a mantener largas negociaciones para cada cargamento.

Maersk señaló que el problema de la sobrecontratación de espacio para la carga tiene su origen en 2016, cuando la economía de Brasil sufría el segundo año de su peor recesión de la historia, lo que llevó a las compañías navieras a reducir la cantidad de buques que proveen al mercado.

La economía empezó a rebotar en 2017 y 2018 impulsada por las exportaciones agropecuarias. Pero el problema del exceso de reservas recién surgió este año después de la huelga de camioneros porque los exportadores, desesperados por asegurarse el limitado espacio en las bodegas, empezaron a reservar exageradamente pese a no poder predecir con certeza cuándo y qué cantidad de mercaderías podrían entregar en el puerto.

Maersk señaló que el resultado de eso fue que mensualmente el 5% del cargamento quedaba rezagado debido a la confusión, el equivalente a un buque vacío por mes.

Las exportaciones en contenedores, que representan el 80% del comercio brasileño, cayeron 6% en el segundo trimestre de este año contra el mismo período del año anterior, comparado con el 6% de crecimiento registrado en los primeros tres meses.

Los problemas surgieron cuando Brasil debería estar disfrutando de un boom de exportaciones, dado que la guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump con China favorece a los productores de soja latinoamericanos, en particular.

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