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Hay consenso en que habrá una fuerte apreciación del dólar

La confianza se basa en las perspectivas de un nuevo régimen económico norteamericano de política monetaria más ajustada y estrategia fiscal más blanda

Hay consenso en que habrá una fuerte apreciación del dólar

Los operadores cambiarios en búsqueda de la próxima gran transacción aman las tendencias convincentes; y después de esperar todo el año parecen haber encontrado una en el lugar menos esperado: Estados Unidos, donde Donald Trump es el presidente electo.

Antes de las elecciones las apuestas seguras asumían solo modestos cambios en el status quo de las divisas. Sin embargo, la victoria del magnate y el éxito republicano en retener el Congreso, llevaron a varios analistas a hacer un anuncio audaz: el dólar va a subir, y se apreciará abruptamente.

La confianza se basa en las perspectivas de un nuevo régimen económico norteamericano de política monetaria más ajustada y política fiscal más blanda. Creen que Trump puede reunir suficiente apoyo político para impulsar los prometidos recortes de impuestos y el gasto de infraestructura, preparando el terreno para el regreso de la inflación que, su vez, exige una secuencia más rápida de movimientos por parte de la Reserva Federal.

“Estamos al borde de un momento reaganesco (por el ex presidente Ronald Reagan)”, dijo Marc Chandler de Brown Brothers Harriman, para quien Alemania desplegó una combinación de políticas similares después de la caída del muro de Berlín en 1989 que hizo subir el marco alemán.

En el reaganomics de los ochenta, el presidente Ronald Reagan y el jefe de su Fed Paul Volcker aplicaron una potente combinación de baja de impuestos, gasto del gobierno y mayores tasas de interés para poner bajo control la inflación. Lo que generó un auge del dólar; desde la asunción del presidente Reagan hasta su pico máximo en febrero de 1985, la moneda norteamericana subió 45%.

Por supuesto que hay diferencias. “Trump parece un Reagan light”, advirtió Chandler. Ni el ajuste de la política de la Fed ni el estímulo fiscal van a tener tanto peso como fue con el reaganomics, un momento en que los impuestos y las tasas de interés eran mucho mayores.

Aún así, el dólar está listo para apreciarse un 20%, según el experto. Considerando no sólo la paridad con el euro sino también con el pico máximo de todos los tiempos de 0,8270 de octubre de 2000.

Si se suma la combinación de promesas de reformas fiscales para permitir la repatriación de tenencias corporativas en el exterior, hay muchos analistas que confían en que se avizora un panorama de dólar fuerte.

Bilal Hafeez, estrategia de G10 FX de Nomura, explica que las similitudes entre Trump y Reagan no están completamente claras. El reaganomics fue una reacción a la elevada inflación de los setenta, mientras que el telón de fondo de hoy es inflación baja, crecimiento real y estancamiento secular.

Sin embargo, Hafeez ve la posibilidad de que una política fiscal más blanda sea positiva para el dólar, lo que impulsará el crecimiento norteamericano y llevará a tasas de interés más altas en un momento en que Europa y Japón se están ocupando de ablandar su política monetaria. Hafeez asegura que después de meses de avanzar al ritmo de la política blanda de la Fed, el dólar estaba llegando a un punto de inflexión antes de la elección porque los inversores anticipaban un alza de tasas para diciembre. Pero Luca Paolini, estrategia jefe de Pictet Asset Management, cree que el mercado se está adelantando al anticipar una nueva tendencia alcista del dólar. Tiene razones para ser escéptico sobre esas perspectivas.

La primera es cómo se movieron los mercados después de la elección. Cayeron abruptamente cuando quedó claro que el magnate ganaba porque los operadores ponderaban las “duras políticas de Trump”. Después, llegó la recuperación tras el discurso de aceptación. Su inusual tono conciliador fue suficiente para que los operadores contemplen lo que podría ser “un Trump suave”. Segundo, si bien la agenda de Trump tiene tonos del reaganomics, hay muchas preguntas sin responder, incluyendo el armado de su administración, el grado de cooperación con los legisladores republicanos y su relación con Janet Yellen, presidente de la Fed. Finalmente, las comparaciones con el alza del dólar en los ochenta son equivocadas.