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JUEVES 21/02/2019

Guaidó necesita un amplio frente diplomático

Guaidó necesita un amplio frente diplomático

El hecho de que el Reino Unido y otros países de la UE hayan reconocido a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela es un buen avance en los esfuerzos diplomáticos para aumentar la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro. Francia, Alemania y España cumplieron con la promesa de fines del mes pasado de reconocer como líder interino a Guaidó, el presidente de la asamblea nacional de Venezuela, si el gobierno de Caracas no anunciaba el domingo nuevas elecciones.

Ahora que Venezuela sufre lo que Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos, describió como "la crisis humanitaria más devastadora que ha sufrido nuestro hemisferio", la mayor parte de la UE ha brindado su respaldo a Guaidó. Los estados europeos se han unido a la estrategia coordinada de EE.UU., Canadá y la mayoría de los países latinoamericanos después de que el Maduro asumió su segundo mandato de seis años.

Es vital que los esfuerzos encaminados a encontrar una solución a la crisis de Venezuela cubran un frente diplomático lo más amplio posible. La ONU estima que 2 millones de venezolanos, de una población oficial de 32 millones, viven en el exilio, mientras que los que residen en lo que antes era el país más rico de América Latina enfrentan una escasez crónica de alimentos, agua y medicamentos.

En una región con larga historia de intervenciones de EE.UU., es importante que la presión sobre el régimen de Maduro no se perciba como simplemente otro ejemplo de imperialismo, o que la crisis se reduzca a una gran lucha de poder entre Norteamérica y Rusia, pues ambos tienen grandes intereses en el petróleo, la principal y prácticamente única exportación venezolana.

El papel de Canadá y la mayor parte de los países latinoamericanos es fundamental para contrarrestar las suposiciones precipitadas de que sólo EE.UU. está orquestando acciones para derrocar a Maduro. Aunque el presidente Donald Trump se ha negado a descartar una intervención militar estadounidense, hasta ahora el enfoque general hacia la crisis supone un equilibrio razonable de recompensas y castigos.

La reciente medida de Washington de imponerle sanciones a PDVSA, la compañía petrolera estatal venezolana, ha reducido los ingresos de la organización. El gobierno de Maduro entrega parte de ese dinero a las principales figuras militares para mantener el apoyo de las fuerzas armadas.

Sin embargo, esas sanciones son un instrumento contundente. El consiguiente daño a la economía nacional perjudicará aún más a los venezolanos comunes. Por lo tanto, es importante la última medida de la oposición de organizar envíos masivos de ayuda humanitaria. Hasta ahora, el gobierno de Maduro ha rechazado esa ayuda. Aún no se sabe claramente las cantidades que entrarán a Venezuela y se distribuirán dentro del país.

La oposición analizó el plan con EE.UU., Canadá y los vecinos latinoamericanos de Venezuela, Brasil y Colombia, durante algún tiempo. El objetivo es brindarles alivio a los venezolanos y obligar al ejército a definir su posición.

Algunos de los principales miembros del ejército vacilan en su apoyo a Maduro. Ahora enfrentan la decisión de si romper filas con el presidente y aceptar distribuir la ayuda, o negarse a hacerlo y aumentar las posibilidades de intervención militar externa.

Eso realza aún más la importancia de un amplio frente internacional en torno a los esfuerzos diplomáticos para animar a Maduro a renunciar al poder.

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