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VIERNES 24/05/2019

Gigantes tecnológicos de EE.UU. y China son cada vez más parecidos

Hay mucho más que ligeras similitudes, no sólo en los debuts en la Bolsa, también en competencia agresiva, contabilidad opaca y muchos factores de riesgo

Lei Jun, CEO de Xiaomi Corp., durante el lanzamiento del Redmi Note 7

Lei Jun, CEO de Xiaomi Corp., durante el lanzamiento del Redmi Note 7

Los gigantes tecnológicos estadounidenses hicieron interesantes cambios en los últimos meses. Apple está reforzando sus actividades en las áreas de películas, procesamiento de pagos y juegos para depender menos de los iPhones, al igual que Xiaomi, el grupo chino que comenzó fabricando teléfonos inteligentes baratos y después se diversificó a los servicios de Internet que incluyen entretenimiento y productos financieros.

Google invirtió fuertemente en contenido, centros de datos y equipos por un total de u$s 25.100 millones el año pasado. También, vía la nube, está haciendo una gran apuesta a los juegos, lo que trae a la memoria Tencent, el conglomerado tecnológico chino de inversión y juegos.

La iniciativa de Facebook de integrar su aplicación de mensajería WhatsApp y la red social Instagram también recuerda mucho el modus operandi del gigante tecnológico con sede en Shenzhen.

Sería demasiado afirmar que las grandes compañías tecnológicas norteamericanas están aplicando uno o dos capítulos del manual de China. Pero se observa una similitud cada vez más incómoda entre los principales protagonistas en EE.UU. y China.

Esto tiene dos tipos de repercusiones, una local y otra global. A nivel local, significa que en el sudeste de Asia y en India lugar donde los actores chinos y estadounidenses compiten en relativa igualdad de condiciones habrá ofertas más comparables que antes.

Un ejemplo es India donde Tencent rivalizará con Google, WhatsApp y Xiaomi en el rubro pagos.

A nivel global, la reacción contra las grandes compañías tecnológicas parece estar amenazando el modelo de conglomerado. Baidu, Alibaba y Tencent, la trinidad BAT, comenzaron a operar respectivamente en las áreas de búsquedas, comercio electrónico y redes sociales.

Pero Alibaba y Tencent en particular sumaron cada vez más actividades con la intención de mantener a los usuarios cautivos dentro de sus ecosistemas durante períodos cada vez mayores, para que compren, miren deportes y películas, escuchen música o lean, y además les ofrecen una aplicación para pagar todo eso.

El dúo ahora controla porciones tan enormes de la economía y está tan inmerso en la trama de la vida de las personas que a Beijing le fastidia el poder y la influencia que tienen ambos grupos, del mismo modo que a Washington le preocupa el poder de Silicon Valley.

Algunos financistas y empresas startups creen que algunos sectores del gobierno incluso presionan para que se disuelva el dúo. Esa opinión se basa en la gran demora 14 meses hasta el momento que lleva la aprobación de un trueque que propone Alibaba y que consiste en canjear el acuerdo de reparto de beneficios que mantiene con Ant Financial, su filial de procesamiento de pagos, por una participación accionaria de 33%. "Si a Beijing no le gusta lo que haces, simplemente demora y demora", aseguró un banquero del sector de la tecnología.

Estados Unidos tiene otras quejas falta de competencia, sesgo político y indiferencia por la privacidad de los datos pero para algunos la respuesta es la misma. Por ejemplo, la senadora demócrata Elizabeth Warren prometió disolver monopolios si es elegida presidenta en 2020.

Pero quizás la pregunta más acuciante para los inversores en este momento sea si las startups estadounidenses seguirán el camino de sus pares chinas mientras se encaminan hacia los mercados públicos.

Uber, Pinterest, Airbnb y Palantir están siguiendo el ejemplo de Xiaomi, Meituan Dianping, China Literature y Tencent Music Entertainment, entre otros.

Hay mucho más que ligeras semejanzas entre algunas de ellas y ciertas salidas a Bolsa en Estados Unidos: competencia agresiva, trayectorias opacas hacia la rentabilidad y muchísimos factores de riesgo.

La mayor parte de las ofertas públicas iniciales de acciones que hubo en China durante 2018 terminaron el año por debajo de su precio de emisión, pero el sufrimiento no acabó ahí. Varias lanzaron ofertas sucesivas antes de que siquiera se secara la tinta de las primeras.

Estados Unidos mantiene interminables peleas por las imitaciones que se hacen en China. Los inversores tal vez encuentren que es igual de fastidioso cuando la imitación va en la dirección opuesta.

Traducción: Mariana Oriolo

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