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Fuerte escalada de violencia en la Venezuela de Maduro

El gobierno es cada vez menos capaz de proveer a sus ciudadanos agua, electricidad, salud, alimentos básicos y mucho menos seguridad personal

En la morgue principal del centro de Caracas, es tal el olor que todos se tapan la nariz. "Ahora las cosas están peor que nunca", dice Yuli Sánchez. "Matan gente y nadie es castigado. Mientras tanto, las familias tienen que aguantar su dolor".
Oliver, el sobrino de 14 años de Sánchez, murió después de que un grupo de malandros le disparó cinco veces mientras circulaba con un amigo en su motocicleta. Su tío, Luis Mejía, comentó que hace dos semanas tres miembros de su familia también habían sido atacados, incluyendo dos jóvenes baleados por la policía.
La crisis económica, social y política que enfrenta Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, empeora como resultado de la escalada de violencia, lo que genera temores de que este país rico en recursos petroleros corre el riesgo de convertirse en un "Estado fallido".
Mejía, empleado encargado de manejar los cadáveres, comentó que hace una década recibía siete u ocho cuerpos cada fin de semana. Actualmente, dice que el número creció 40 ó 50.
Los críticos dicen que el gobierno de Venezuela es cada vez menos capaz de proveer a sus ciudadanos agua, electricidad, salud o una economía funcional que pueda suministrar alimentos básicos o medicamentos indispensables, mucho menos seguridad personal.
Sólo el mes pasado, los venezolanos se enteraron de la ejecución de al menos 17 mineros de oro supuestamente realizada por una Mafia minera, los asesinatos de dos oficiales de la policía por un supuesto grupo de estudiantes que estrellaron un camión contra una barricada y un caso de rehenes dentro de una prisión causado por un grupo de delincuentes armados con granadas. El miércoles mataron a tres policías cuando un grupo armado liberó a uno de sus miembros de una cárcel.
Al menos 10 murieron en un barrio pobre en Caracas a raíz de un enfrentamiento entre maleantes locales armados con rifles de asalto, mientras que un alcalde local fue acosado y baleado afuera de su casa en el estado de Trujillo el mes pasado. Además hay reportes generalizados de linchamientos.
Todo esto ha creado una incertidumbre general sobre la capacidad de Maduro de mantener el orden. Venezuela tiene la tasa de inflación más elevada del mundo y su recesión empeora día con día. Maduro decidió que los viernes serán feriado durante los próximos dos meses para ahorrar electricidad. Hay escasez de productos de primera necesidad. Analistas advierten que la crisis económica se está convirtiendo en una crisis humanitaria.
"El concepto del Estado fallido es una idea nebulosa que a menudo se utiliza con demasiada ligereza", dice Moisés Naím, un becario distinguido del Carnegie Endowment for International Peace. "No es el caso de Venezuela hoy día".
Venezuela ya es uno de los países con más muertos en el mundo. El Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo de estudios independientes local, dice que la tasa de homicidios subió el año pasado a 92 homicidios por cada 100.000 residentes. El fiscal general cita un número más bajo de 58 homicidios por cada 100.000.
En 1998, un año antes de que el ex presidente Hugo Chávez comenzara su mandato, la tasa era de 10 por cada 100.000, sostuvo el director del grupo, Roberto Briceño León, quien agregó que después de 17 años de la "revolución" socialista, la mayoría de las víctimas son pobres.
"Creo que es evidente que el Estado venezolano no puede ejercer su función de Estado en muchas áreas del país, así que debería considerarse un Estado fallido", señaló Briceño, añadiendo que el Estado no es responsable por toda la violencia.
Pero el Estado sí es responsable por parte de esa violencia, según un informe realizado por el Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) y el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos.
"Los venezolanos se enfrentan a las tasas de homicidios más altas del hemisferio y necesitan protección efectiva contra delitos violentos urgentemente", dijo José Miguel Vivanco director de HRW para las Américas. "Pero se alega que, en múltiples redadas en todo el país, las mismas fuerzas de seguridad han cometido serios abusos".
Sus resultados muestran que las incursiones de la policía y los militares en la comunidades de bajos ingresos y de inmigrantes en Venezuela han impulsado acusaciones generalizadas de abuso, incluyendo matanzas extrajudiciales, detenciones masivas arbitrarias, maltrato de los detenidos, desalojos forzados, destrucción de hogares y deportaciones arbitrarias.