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Fue prematura la decisión de la Fed de elevar las tasas

Fue prematura la decisión de la Fed de elevar las tasas

La primera suba de tasas de interés que dictó la Reserva Federal en 2016, apenas la segunda desde que comenzó el ciclo de endurecimiento el año pasado_ no fue una sorpresa. El terreno había sido cuidadosamente preparado por medios de comentarios provenientes de los funcionarios.

Pero el hecho de que se esperaba el alza del miércoles no significa que haya sido sensata. La Fed buscó durante un tiempo evidencias para elevar las tasas, con la creencia de que la política monetaria está artificialmente blanda y debería apoderarse de cualquier excusa creíble para endurecerla.

El problema con este enfoque es que corre el riesgo de dictaminar alzas prematuras sobre la base de datos sobrevalorados. A fin de cuentas, ésto es lo que hizo la Fed en esta oportunidad.

Si Donald Trump, como prometió, promueve una gran expansión fiscal en los próximos años, lo más probable es que se necesite una política monetaria más ajustada. Pero actualmente, con la inflación no habiendo cumplido con la meta durante tanto tiempo y las expectativas inflacionarias aún bajas, no había ninguna razón imperiosa para subir el costo del endeudamiento. Sucede eso también cuando las tasas de interés a largo plazo más altas y el dólar más fuerte _la respuesta del mercado al programa que anticipó Trump_ ya están endureciendo las condiciones monetarias.

Como ocurre hace años, la Fed ató su expectativa de mayor inflación futura a la expansión en el verdadero lado de la economía, particularmente el mercado laboral. Pero si bien el desempleo siguió cayendo, sigue siendo reducida la evidencia de una espiral salarios-precios. La inflación constantemente incumplió los pronósticos _incluyendo los de la Fed_ en los últimos años pese al razonable crecimiento económico, lo que sugiere que las estimaciones de capacidad total en la economía son indicadores poco confiables para la política monetaria.

Sería bienvenido un reequilibrio de la política monetaria basado en una política fiscal expansiva. Pero los planes de inversión en infraestructura que tiene Trump siguen siendo opacos. Algunos de sus comentarios sugieren que recortará impuestos a las empresas sin elevar la inversión. Es prematuro elevar los costos del endeudamiento _o de hecho dar a entender que habrá más subas de tasas el año próximo_ sobre la base de una suposición de lo que podría pasar.

Lo mismo aplica a cualquier esfuerzo de bloquear la influencia que Trump podría tener en la Fed, especialmente porque la dirección de esa presión será poco clara. Durante la campaña electoral, el candidato republicano criticó fuertemente a Janet Yellen, la presidente de la Fed, por mantener bajas las tasas de interés.
Sin embargo, los intereses de Trump podrían cambiar una vez asumido el cargo y quizás quiera obtener un sólido crecimiento para aumentar su popularidad. En el pasado, Trump se describió como un "tipo de tasas de interés bajas", y pocos desarrolladores inmobiliarios tienen una aversión innata al dinero barato.

Por lo tanto, sería poco lógico que las autoridades de la Fed intenten adivinar la actitud que tomará Trump hacia la política fiscal, o hacia el mismo banco central, ni hablar de las designaciones que puede hacer para cubrir vacantes en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). La Fed ha tenido suerte desde principios de los noventa en tener presidentes que, en general, respetaron su independencia y evitaron criticarlo duramente en público o tratar de incorporar gente con sesgo ideológico. Quizás eso ya no sea así. Es poco lo que puede hacer o debería hacer la Fed.

Ahora que la Fed subió las tasas, debe evitar dar la impresión de que es sólo cuestión de tiempo antes de que vuelva a hacerlo. No debería dudar en cambiar su pronóstico de tres subas el año próximo.
Política y económicamente, Estados Unidos entrará en un período de intensa incertidumbre el año próximo.

Necesita un banco central preparado para reaccionar ante los acontecimientos, y no que siga adelante con una política predeterminada que podría terminar siendo inapropiada.

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