Financial Times: esta guerra del petróleo presagia cómo será el mercado sin hidrocarburos

Esta lucha entre dos economías dependientes del petróleo es un anticipo de cómo será el panorama cuando se derrumbe la demanda por la presión de una mayor producción de energía renovable

En los mercados de energía se observa un simulacro de guerra. Rusia y Arabia Saudita permiten que el coronavirus haga caer el precio del petróleo sin recortes de producción que impida ese descenso. El objetivo es mutilar a los productores de shale estadounidenses sobreapalancados. Los precios del crudo Brent se derrumbaron 21% este lunes. El enfrentamiento presagia la lucha por la participación de mercado que se va dar cuando haya una economía baja en carbono.

La gran amistad entre Mohammed bin Salman al-Saud, el príncipe heredero del reino, y su inexpresivo par ruso, Vladimir Putin, está a punto de desmoronarse. Rusia teme ceder más negocios a los productores estadounidenses, por lo que rechazó los pedidos sauditas de reducir la producción de la OPEP+ en 1,1 millones de barriles diarios. Por el contrario, se espera que ambos bombeen más.

Antes los estrategas del petróleo preveían para este año un aumento del consumo superior a 1 millón de barriles diarios. Debido al coronavirus, ese incremento ahora podría ser cero.

Rusia pierde más en esta pelea. No puede compensar fácilmente cualquier caída del precio del crudo con más volumen; la producción está en su punto máximo. Los sauditas tienen capacidad para aumentar hasta 1,3 millones de barriles diarios. Los yacimientos petrolíferos del reino generan dinero incluso con precios a u$s 13 el barril, afirman en Rystad Energy.

Los perforadores rusos, como Rosneft, tienen el triple de esos costos. A su favor, Rusia en su presupuesto coloca el precio del petróleo en u$s 30. El rublo flotante, que este año se depreció 20%, absorbe parte del dolor.

Rusia y Arabia Saudita asumen que los productores de shale norteamericanos pronto dejarán sin uso las herramientas de extracción. Es comprensible que este grupo de perforadores endeudados, menos capaces de obtener capital que hace cinco años, estén en una situación de vulnerabilidad. También lo están los exploradores que cotizan en el Reino Unido, como Premier Oil. Las acciones de este último se derrumbaron un 54% este lunes.

Los productores integrados como Royal Dutch Shell, cuyas acciones rinden 9%, deberían estar pasando un momento más sencillo. Pero los inversores ya le han dado la espalda al sector. La porción que representa la energía en el índice MSCI que abarca todos los países disminuyó a los niveles más bajos de los últimos 20 años.

Esta lucha entre dos economías dependientes del petróleo es un anticipo de cómo será el panorama cuando se derrumbe la demanda por la presión de una mayor producción de energía renovable. Rusia también perderá este juego. La producción de Arabia Saudita incluso tiene costos bajos de emisiones y de dinero. Gran parte del petróleo de Rusia se encuentra en la inhóspita Siberia.

Sin inversión, la oferta caerá y los precios se recuperarán. Pero cada rebote será más pequeño y menos sostenido cuanto más haya avanzado el mundo hacia la eliminación de los hidrocarburos.

Traducción: Mariana I. Oriolo

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