Financial Times: en Davos, Trump hace campaña y seduce al fin a la élite global

Si bien persisten las diferencias con los líderes europeos, éstos no sólo se han habituado al mandatario estadounidense sino que también se están preparando mentalmente para su reelección

Donald Trump eligió marcar el inicio del juicio político en su contra pronunciando un discurso a miles de kilómetros de distancia en el Foro Económico Mundial de Davos.

El presidente de Estados Unidos no hizo referencia directa al proceso de impeachment al que es sometido en Washington. Pero gran parte de su discurso parecía dirigido a los votantes norteamericanos con vistas a las elecciones presidenciales de noviembre.

Con su habitual retórica de que son "los más grandes y mejores", Trump afirmó que EE.UU. está "en pleno auge económico, como nunca antes se ha visto en el mundo". También argumentó que se trata de un "boom para los obreros", cuyos beneficios se distribuyen mucho más que en anteriores períodos de crecimiento económico.

Este tipo de retórica está claramente dirigida a los votantes de los principales estados pendulares como Ohio y Wisconsin. Pero también fue diseñada para impresionar a la audiencia internacional en Davos. Y, hasta cierto punto, parece estar funcionando.

Hace dos años, cuando Trump habló en el encuentro, el ambiente en la sala de conferencias era electrizante, que oscilaba entre la risa y la hostilidad. Pero este año, la recepción de Trump fue más respetuosa y el ambiente más cordial.

Si el mandatario durante este año electoral se concentra en los asuntos internos, probablemente eso les venga bien a muchos de los no americanos de la audiencia de Davos, que están asustados por años de guerras comerciales y, más recientemente, por el aumento de las tensiones militares entre EE.UU. e Irán.

Sin embargo, implícitas en su discurso estaban dos posibles fuentes de tensión en las relaciones entre EE.UU. y Europa durante el próximo año: el medio ambiente y el comercio.

Trump fue precedido en el escenario de Davos por Greta Thunberg, la joven activista del clima, y muchas de las sesiones del Foro Económico Mundial están dedicadas al cambio climático y a cuestiones ambientales. Pero el presidente norteamericano utilizó su discurso para comparar a los activistas climáticos modernos con los "profetas de la fatalidad" de épocas anteriores, que en los 60' y 70' predecían "el apocalipsis" por un menor suministro de alimentos o por superpoblación.

Instó a su audiencia a abrazar el optimismo y confiar en las soluciones basadas en el mercado y en el avance de la tecnología. Este argumento no concuerda con el ánimo actual en Europa, y podría dar lugar a nuevos choques entre EE.UU y sus socios europeos por los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático

A los líderes europeos en Davos también les preocupa que, con la actual tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, Trump preste atención a Europa y cumpla con antiguas amenazas comerciales.

El mandatario norteamericano se abstuvo de hacer amenazas de aranceles directas. Sin embargo, sí afirmó que selló acuerdos comerciales históricos con China, Canadá y México, y afirmó que estos supuestos avances no habrían sido posibles sin el despliegue de derechos aduaneros.

El temor de los europeos a ser los siguientes en ser gravados con aranceles disminuyó en la víspera de Davos a raíz del anuncio de que EE.UU. no fijaría derechos aduaneros en respuesta a un impuesto de Francia a los servicios digitales. A cambio, el país galo aceptó atrasar la recaudación del gravamen, aunque no lo abandonó del todo.

La UE observa muy de cerca esta disputa, ya que cualquier arancel que EE.UU. imponga a Francia probablemente reciba represalias en todo Europa, lo que podría desencadenar una guerra comercial transatlántica. Varios otros países del bloque también están planeando su propio impuesto a los servicios digitales.

Aunque disminuyeron las tensiones en torno al impuesto a los servicios digitales, es evidente que pueden volver a surgir. A los europeos también les preocupa que Trump finalmente cumpla con su amenaza de gravar las exportaciones de autos alemanes, una obsesión personal de larga data.

El gobierno de Trump también planteó la amenaza de los aranceles sobre los auto como parte de una disputa con Alemania sobre la política hacia Irán, lo que demuestra cómo los asuntos geopolíticos y comerciales pueden fusionarse entre sí. Esta es una preocupación en un momento en que el futuro de la OTAN, la pieza central de la alianza transatlántica, fue abiertamente cuestionado tanto por Trump como por Emmanuel Macron, el presidente francés.

Pero mientras los europeos se preocupan por el comercio, el medio ambiente y la OTAN, al final se están acostumbrando al estilo de Trump. Declaraciones y acciones que hasta hace poco tiempo era tratadas con incredulidad o consternación ahora son recibidas con indiferencia o con la actitud cautelosa de "esperar y ver qué sucede".

La élite global, tal como está representada en Davos, no sólo se está habituando a Trump, sino que también se está preparando mentalmente para cuatro años más.

En el Foro Económico Mundial una gran mayoría cree probable que el presidente de EE.UU. sea reelecto en noviembre. Eso debería ser una fuente de preocupación para Trump, dado que la audiencia de Davos tiene una capacidad infalible de equivocarse.

Traducción: Mariana Oriolo

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