Financial Times: el pánico del mercado a un regreso de Cristina es exagerado

En la mayoría de los años, el barómetro de la economía argentina es el precio de su moneda, el peso. Este año, los operadores seguirán de cerca las encuestas que miden a los candidatos a las elecciones generales del país. En ambos casos, el presidente Mauricio Macri está perdiendo.

El peso perdió la mitad de su valor el año pasado. Peor aún, su ya reducido apoyo un reciente sondeo indica que cuenta con cerca de 36% quizás disminuya aún más dado que la ex presidente Cristina Kirchner podría ser candidata en los comicios nacionales de octubre.

A los votantes les disgusta la grave situación actual. Pero creer que ellos volverán a respaldar a la populista Fernández de Kirchner es insultarlos. La conocen muy bien.

Los precios de los bonos argentinos retrocedieron fuertemente después de la publicación de la autobiografía de Fernández, Sinceramente, en la que insinúa su regreso. Y no es de extrañar. Argentina estuvo al borde del colapso cuando ella dejó la presidencia en 2015. Tuvo cuatro recesiones durante su mandato, cerca de una cada dos años. Los mercados evitaban el país.

El peso fuertemente contenido, y con devaluaciones esporádicas, llevó a que las reservas en moneda extranjera cayeran en un 50% a u$s 25.000 millones. La mayoría de los analistas ponían en duda los datos económicos dados a conocer por su gobierno. De hecho, ella enfrenta múltiples cargos por corrupción vinculados a proyectos de obras públicas durante su administración.

Macri recibe pocos aplausos debido a que los precios aumentan a un ritmo de 55%. Sin embargo, sus esfuerzos muestran compromiso. Al menos cuenta con el respaldo internacional.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó el año pasado y el déficit fiscal del país (sin incluir los pagos de interés) se redujo. De hecho, si la nación alcanza a fin de año su meta de déficit primario cero, habrá avanzado un largo camino comparado con el 4,2% de 2016. Sin embargo, esos cambios harán poco por complacer a los votantes.

Una baja de las tasas de interés, que ahora están en 70%, podría cambiarle el panorama a Macri. Su futuro político depende de esas tasas elevadas que reprimen la inflación, aunque también desaceleran la economía.

El pánico del mercado a un regreso de Fernández es exagerado. Los votantes no van a querer que vuelva.

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